Martes, 24 enero, 2017

Human Rights Watch denuncia que 124 millones de niños están sin escolarizar por la falta de compromiso político

Las prácticas y leyes discriminatorias, las altas tasas fijadas por los gobiernos y la violencia figuran como los principales problemas en este sentido

FOTO: ANDREW OBERSTADT/HUMAN RIGHTS WATCH
E.P.


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Human Rights Watch (HRW) ha denunciado en un informe publicado este lunes que las políticas discriminatorias y la falta de voluntad política por parte de la comunidad internacional impiden que los 124 millones de niños y adolescentes que se encuentran sin escolarizar logren acceder al sistema educativo.

En el informe ‘El déficit en educación: Fracasos en la Protección y Cumplimiento del Derecho a la Educación en los Programas Globales de Desarrollo’, basado en investigaciones llevadas a cabo en 40 países durante casi dos décadas, HRW ha señalado que son insuficientes las medidas anunciadas por los gobiernos de todo el mundo, que se comprometieron hace dos años a solucionar los principales problemas que impiden a los menores acceder a la educación.

Las prácticas y leyes discriminatorias, las altas tasas fijadas por los gobiernos y la violencia figuran como los principales problemas en la mayoría de países con un alto número de menores sin escolarizar, según la ONG. “Es impensable que en 2016 se le siga negando a millones de niños y adolescentes el derecho a la educación”, ha indicado la investigadora sobre los derechos de los niños de HRW, Elin Martínez. “La débil monitorización gubernamental y la falta de políticas antidiscriminación a menudo otorgan a los funcionarios el poder de decidir quién puede o no acceder a la educación”, ha añadido.

Según HRW, los 196 miembros de la ONU adoptaron obligaciones legales respecto a la infancia en sus territorios. En septiembre de 2015, todos los gobiernos aceptaron trabajar juntos para “garantizar la inclusión y calidad de la educación para todos” de cara a 2030 como parte de los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, lo que posicionaba como primera preocupación el acceso a la educación secundaria por primera vez.

A pesar del compromiso establecido para acabar con las tasas y los costes asociados a la educación primaria, muchos países como República Democrática del Congo y Sudáfrica cobran tasas que la mayoría de las familias no pueden permitirse, según el informe. Las tasas y los costes asociados a la educación secundaria impide que millones de adolescentes en Bangladesh, Indonesia y Nepal, entre otros, finalicen al menos nueve años de educación, según HRW.

“Mi último día de colegio tuvo lugar durante el primer semestre del primer año de instituto. Quería continuar estudiando, pero no tenía el dinero necesario”, ha aseverado Endah, que dejó el colegió en Indonesia para convertirse en trabajador doméstico a la edad de quince años. “La matrícula costaba 15.000 rupias (197 euros) al mes. Pero lo que realmente no podía permitirme era la ‘tasa de construcción’ y el uniforme. Eran unas 500.000 rupias (6.500 euros). Además, cada semestre teníamos que comprar libros”, ha añadido.

La violencia en el entorno educativo afecta a más de 246 millones de niños, según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). El castigo físico en las escuelas, una práctica que roza la tortura y tiene un impacto negativo en la capacidad de aprendizaje de los menores, es legal y sigue produciéndose en países como Tanzania y Sudáfrica, así como en diversos estados de Estados Unidos.

Los factores que hacen que las niñas dejen de acudir a la escuela están relacionados con el abuso sexual y la violencia por parte de los profesores y compañeros, a lo que se suma la obligatoriedad de los pruebas de embarazo y virginidad, según la ONG. Además, la ley impide acudir a la escuela a aquellas que se queden embarazadas.

Las malas condiciones en las que se encuentran las escuelas, que no ofrecen las instalaciones necesarias para que las menores afronten la menstruación, hacen que muchas adolescentes abandonen el instituto o dejen de acudir regularmente. El matrimonio infantil, por otra parte, también contribuye a aumentar el número de niñas sin escolarizar en países como Nepal, Tanzania, Zimbabue y Bangladesh, según el informe de HRW.

En lugares de conflicto y crisis humanitaria, los niños son incapaces de exigir su derecho a la educación y las escuelas resultan inaccesibles o inseguras debido a los ataques llevados a cabo por fuerzas armadas, que han provocado que millones de niños en Afganistán, Nigeria, Palestina, Ucrania y Yemen no acudan al colegio, según recogen las investigaciones llevadas a cabo por la ONG.

“No debe haber tolerancia frente al fracaso a la hora de garantizar la educación a todos lo niños y adolescentes del mundo”, ha denunciado Martínez. “Los niños no pueden esperar otros quince años, ni siquiera otro año escolar, para que los gobiernos garanticen completamente su derecho de prepararse para el futuro”, ha añadido.

En junio de 2016, los ministros de Educación de los diferentes países se reunirán en Noruega para adoptar medidas para la mejora de la calidad de la educación a nivel global.

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