Sábado, 22 Julio, 2017

            

Hoy se puede anestesiar a cualquier paciente, tenga la patología que tenga

José Luis Costela Villodres es el Jefe de Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital San Cecilio adscrito al Complejo Hospitalario Universitario de Granada, hoy nos habla del trabajo de los anestesiologos y su labor, tanto dentro como fuera del quirófano



image_print

Los anestesiólogos son los grandes desconocidos de la medicina. Uno de los grandes errores es considerar que el acto anestésico es solo el acto quirúrgico, aunque todo el proceso está muy unido a este momento.  La anestesia permite que se puedan intervenir los pacientes sin dolor, con conciencia o sin conciencia. El desarrollo de la cirugía ha ido detrás del desarrollo de la anestesia en ese sentido.

Cuando alguien piensa en anestesia siempre piensa en el quirófano, “y hay que tener en cuenta que cuando una persona llega al quirófano ya trae un estudio previo, lo que la gente dice: pruebas de la anestesia, no son tales pruebas, sino que lo que pretendemos es saber qué patología tiene el paciente que pueda influenciar el acto anestésico quirúrgico y cómo está de controlada dicha patología. En eso consiste el estudio preparatorio”, explica el especialista José Luis Costela Villodres, Jefe de Servicio de Anestesiología y Reanimación del Hospital San Cecilio adscrito al Complejo Hospitalario Universitario de Granada, que asegura que eso es “tan o más importante que el propio acto quirúrgico”.

Las pruebas de ese estudio son una anmanesis del paciente, es decir, una investigación, mediante preguntas, qué determinan desde qué patología tiene, qué es lo que sabe de su salud, qué antecedentes anestésicos quirúrgicos ha tenido, qué problemas ha habido en anteriores intervenciones, si ha habido situaciones complicadas con algún familiar, “porque hay enfermedades hereditarias que pueden afectar al proceso anestésico, por ejemplo: enfermedades de tipo que producen una dificultad en la metabolización de ciertos fármaco”, explica Costela.

Todo el proceso preoperatorio para una anestesia tiene esos pasos: primero saber qué tiene el paciente, después realizar unas pruebas complementarias básicas, generalmente una analítica, y un electrocardiograma en pacientes de edad avanzada, y luego todas las que sean precisas en función de la patología específica que se sufra. “Incluso si hace falta hacer una consulta con un especialista se hace, para que todo esté lo más controlado posible”, comenta este especialista del Hospital San Cecilio.

“No hay hoy día contraindicación para meter a un paciente en quirófano por causa anestésica. Podemos anestesiar a cualquier tipo de paciente tenga la patología que tenga. Lo único es que el riesgo puede variar en función de dicha patología, y disminuye mucho si esa patología está lo más controlada posible”, aclara con rotundidad Costela.

Otro paso importante en el preoperatorio es la información y recogida de autorización del paciente. Hoy día con la legislación actual no se le puede hacer ningún tipo de actuación si no da su consentimiento.

Si el paciente lo necesita se le prescribe una premedicación anestésica, con objeto de que vaya lo más tranquilo posible al quirófano,  y al mismo tiempo, lo más controlado en su patología.
“Hablamos de fármacos con un margen terapéutico muy estrecho. Desde que hacen su función hasta que empiezan a ser tóxicos tenemos un margen estrecho. Con lo cual disminuir la dosis necesaria es algo importante que va en beneficio del paciente, y muchas veces eso se consigue con una adecuada premedicación, que procure que esa persona no esté nerviosa”, explica el doctor, que además hace una importante aclaración, “en quirófano el anestesiólogo, no pone la anestesia y se marcha, sino que está todo el tiempo de la intervención“.

El anestesiólogo es el médico del paciente en el quirófano

“Hago un símil: el anestesiólogo es el médico del paciente en el quirófano. El cirujano tiene que hacer una técnica quirúrgica lo mejor posible. Y la misión del anestesiólogo, primero debe ser la de proporcionar las condiciones para que el cirujano pueda hacer esa técnica quirúrgica, y en segundo lugar, la vigilancia y tratamiento del paciente”.

El doctor José Luis Costela asegura que, “un paciente puede tener, por ejemplo, un infarto de miocardio dentro del quirófano. El tratamiento de ese infarto en ese momento es misión del anestesiólogo, el que decide cuando se tiene que trasfundir un paciente porque está sangrando es el anestesiólogo… En función de la patología del paciente y de la intervención que se va a hacer, este profesional prepara la dosis de anestesia adecuada”.

Antes de que el paciente llegue el quirófano el anestesiólogo ya tiene toda la información pertinente y está en disposición de preparar la dosis adecuada de anestesia. Decide qué tipo de anestesia es la más pertinente. “Solo le queda una cosa antes de que llegue el paciente, ver cómo llega, si llega más nervioso, más tranquilo… “.

Tipos de anestesia

Existen dos tipos de anestesia que se pueden utilizar. General y Local-regional.

Con la general se produce la inconsciencia del paciente. Hacemos un bloqueo del sistema nervioso central a nivel cortical. Para que las reacciones nerviosas no lleguen y el paciente no tenga conciencia ni recuerde nada.

Y la coregional conlleva inyectar un anestésico local en diferentes niveles del sistema nervioso periférico o central, y bloquear diferentes partes del cuerpo pero no hay una afectación del nivel cortical. Se puede estar perfectamente despierto pero no notar una parte de su cuerpo. A nivel espinal, y se bloque de ahí abajo lo que se quiera. O bien, pedazos… Y todo eso se mide según dosis, según el fármaco.

“El desarrollo de los fármacos anestésicos ha tenido una evolución muy importante y tenemos fármacos muy buenos, que funcionan mucho mejor y con pocos efectos secundarios”, explica el especialista, que además aclara que todo esto ha ocurrido en “relativamente poco tiempo para lo que es la vida de estos productos, ya que los primeros fármacos se estaban usando en 1940 o 1950. Y la medicina es ancestral. Desde el punto de vista médico”.

Hoy se puede monitorizar la profundidad de la anestesia partiendo del electroencefalograma. “El gran avance en la anestesia es el nivel de monitorización en quirófano, que ha sido un avance en seguridad. Podemos determinar todo, y mínimo tenemos un electrocardiograma, tensión arterial continua, y el nivel de saturación de oxígeno. Y a partir de ahí podemos monitorizar todo. Desde el grado de relajación muscular, analgesia, medir la tensión arterial desde dentro de la artería, el nivel de líquidos en el organismo. Y el anestesiólogo debe integrar toda esa información tomar la decisión de qué se va a hacer”, asegura el especialista, que hace hincapié en este concepto.

Cuando finaliza la operación todos los pacientes pasan a un control postoperatorio. De manera que se pueda vigilar la ausencia de posibles complicaciones. Fundamentalmente es un proceso de vigilancia. “El 90% de los pacientes que salen de una intervención no necesitan nada más que una vigilancia”.

Falsos mitos de la anestesia

Los fármacos anestésicos, como todos, se eliminan o por vía renal o por metabolización hepática. ¿Y por qué la gente piensa que se orinan o vomitan? Según explica el experto, en cualquier intervención se sangra así que hay que suministrar una cantidad importante de sueros. Y eso supone la necesidad de eliminar esos sueros, normalmente por vía renal, de ahí que la gente piense que la anestesia se orina. Pero si se tienen náuseas, puede ser por algún tipo de medicamento, “la gente piensa que elimina la anestesia vomitando, y no se da cuenta de que también está orinando”.

Los fármacos anestésicos se eliminan como cualquier otro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *