Viernes, 26 Mayo, 2017

Hermanos Toro, organizadores del Dreambeach: “Empezamos haciendo casetas de feria en los pueblos”

Granada Digital charla con Paco, uno de los dos hermanos Toro, fundadores de una productora granadina que

Entrada al recinto del Dreambeach | Foto: dreambeach.es


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Este viernes da comienzo una nueva edición del Dreambeach de Villaricos, el festival de música electrónica más importante del sur de Europa. Cuarenta mil abonos vendidos, entradas diarias aparte, cuatro escenarios simultáneos, setenta artistas de primera línea…Son solo algunas cifras de este mastodóntico montaje que cada año convierte a las apacibles poblaciones de Villaricos y Palomares en las mecas de los ritmos bailables. Figuras como Armin Van Buuren, Nicky Romero o Fatboy Slim acompañan a otros sesenta y siete nombres, ordenados en un salomónico orden alfabético, entre los que se encuentran dos granadinos: Horacio Cruz, un referente del techno hecho en Granada y que cuenta ya con bagaje internacional, y Gioser, quien debuta en la costa almeriense.

Y detrás de todo esto, la productora Hermanos Toro C.B. No se dejen engañar: esta empresa con nombre de bodega de Jerez es una de las más grandes productoras de espectáculos de nuestro país. Nombres internacionales como Bruce Springsteen se acuerdan de ellos, sabedores de su saber hacer y de su capacidad. La lista de clientes, amén del Jefe o los festivales Rock in Rio de Madrid y Lisboa, Etnosur, Weekend Dance, Blues Cazorla…, es extensísima y abarca a Ayuntamientos, espectáculos deportivos y por supuesto músicos, pero arranca en una época y en un lugar muy especiales: Láchar, primeros años 80.

Porque Manuel Luis y Paco, los hermanos Toro, son granadinos, oriundos de la Vega de Granada. Allí comenzaron en casetas de feria, explotando las barras. Desde aquellas verbenas a estos festivales, los hermanos Toro llevan 32 años en esto, sosteniendo en algunos casos, como el Zaidín Rock “mientras me quede un segundo de vida”.

– ¿Quiénes son los hermanos Toro, de dónde son y a qué se dedican?

La empresa Hermanos Toro está compuesta por Manuel Luis y Paco. Somos dos hermanos, que hace aproximadamente treinta y dos años empezamos en el mundo de la hostelería, haciendo casetas de ferias en los pueblos. De ahí hemos pasado a hacer conciertos y a ser promotores de eventos, hasta conseguir hacer uno de los festivales más importantes que hay en el país, que es Dreambeach. Todo esto a base de muchísimo trabajo, esfuerzo, riesgo y dedicación.

¿Cómo se da un salto tan grande, de montar casetas de feria a organizar un festival como Dreambeach?

Va todo un poco de la mano. Cuando te quedas con las barras de la caseta de feria, ves que hay unas necesidades, como son unos escenarios, unos grupos electrógenos, una infraestructura de carpas. Poco a poco te vas haciendo de ese material necesario y te vas haciendo más autosuficiente para la organización de ese evento. Y claro, son muchos años en ese transcurso, te haces de una infraestructura necesaria y potente para afrontar  cualquier evento y cualquier riesgo. Empiezas a jugar, por así decirlo, con algún concierto de un día y te atreves a coger el toro por los cuernos y plantarle cara a un festival de esta magnitud. Que son cuatro escenarios simultáneos, con una asistencia de cuarenta mil personas, que es un mundo. Tratar de alojar, controlar y dirigir a cuarenta mil personas es una responsabilidad tremenda que te lleva un año de trabajo. Y bueno, si Dreambeach termina el día 8, el día 9 ya estamos trabajando para el Dremabeach de 2016. Por supuesto no con la misma intensidad, pero ya haciendo tus cábalas, de artistas, tus primeras llamadas. Se lleva todo un año de trabajo.

– Cuénteme como eran aquellos inicios, allá por los 80. Qué espectáculo recuerda como el primero, dónde y cómo resultó.

Esa imagen no se me va a olvidar nunca. Empezamos en los pueblecitos de la Vega de Granada. En Láchar, donde nací, en Trásmulas, que apenas tiene 500 habitantes, en Moraleda, Chauchina, Romilla o Cijuela o Santa Fe. Pero ese primer salto fue en El Ejido. Aquello… con el tema de los invernaderos había muchísima gente que era multimillonaria y me acuerdo de verbenas donde simultáneamente en una caseta había dos orquestas actuando. Imagínate la magnitud del recinto. Antiguamente, antes se pedía una botella de Chivas, y otra y otra…ahora es más normal pero entonces no lo era tanto.

Después le siguió la feria de Málaga, que durante 35 años hemos estado haciéndole todos los eventos al Ayuntamiento de Málaga, a todas las casetas. Todo eso te da mucha madurez, profesionalidad, seriedad, solvencia, técnica, financiera también, por qué no. Y hace que cuando llegue una gira internacional, como por ejemplo Bruce Springsteen, se acuerden de Hermanos Toro.

Hábleme de las cifras de Dreambeach, de ese festival que ya es referencia en el sur de Europa.

Es un festival de música electrónica en el que tocamos todos los estilos musicales, que son muchos. Cuando decías “un festival de música electrónica” sonaba raro, pero en cualquier discoteca de cualquier pueblo de cualquier ciudad, a partir de las dos, tres de la mañana es lo que toca. Al principio algo más comercial  pero a partir de esa hora, la gente joven es el estilo de música que demanda. Escuchar rock and roll a las cinco de la mañana como que no toca. Entonces en este festival tenemos cuatro escenarios simultanenamente, más de 40.000 abonos para los tres días, indistintamente de las entradas de día, que se vende por separado.

Y tengo que decir que el festival tiene un enclave único, especial, que es Villaricos y Palomares. La acampada la hacemos en el bosque de Palomares. un pinar virgen en primera línea de playa, algo muy dificil de poder ver otro en toda la península. Villaricos es un pueblo pequeñito pero muy bonito, con una meteorología muy agradable. Desde sus primeras ediciones, cuando era Creamfields, del 2004 al 2007, como ahora, la verdad es que esta zona es muy querida por todo el público de España.

– ¿Qué impacto económico tiene un festival como este en la zona?

Yo díría que pasa de los 6 millones de euros, poniéndole a una media, como poco. Lo que puedan gastar en gasolineras, bares, supermercados, en hostales, hoteles. Es una cantidad que no va relacionada con el festival. Si ponemos una media de 150 euros por persona, ya alcanzamos esa cifra.

– ¿De qué no se van a ocupar los hermanos Toro en este festival?

Risas…buena pregunta, sí. Tenemos deformación profesional. Aunque tenemos un equipo muy profesional detrás de nosotros, que nos apoya y que trabaja durante todo el año,  si es verdad que estamos al pie del cañón, al frente de todas las áreas, porque no nos podemos permitir el lujo de tener el más mínimo fallo. Somos los primeros que entramos al recinto hasta los últimos que nos vamos, supervisándolo todo, por activa y por pasiva.

– En su cartel las grandes estrellas mundiales de la música electrónica. ¿Qué no puede perderse un asistente al Dreambeach?

Nosotros otros años siempre teníamos la forma de hacer el cartel con el logotipo de cada uno de los artistas. Entonces se iban poniendo de arriba a abajo, según según el orden de importancia, algo que nos creaba unos problemas inmensos. Era imposible seguir así. Y este año decidimos hacerlo por orden alfabético. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Las ventajas es que vivimos felizmente, pero el inconveniente es que muchos usuarios nuestros quieren saber cuándo toca el cabeza de cartel.

Te diría que hay  muchísimos grandes. Armin Van Bureen, que es el cabeza de cartel del sábado, repite por segundo año consecutivo. Está acompañado en este mismo escenario por Nicky Romero, Blaster Jack. Dentro del techno está Sven Vath… No tenemos a lo mejor ese artista top, ese José Tomás en el mundo del toreo, no porque no lo hayamos deseado ni haber querido pagarlo, sino porque las fechas de agosto están muy demandadas. A algunos le hemos dado un cheque en blanco diciéndole “te quiero en mi festival”. Pero este año si hay muchas medias espadas. Si hay 70 artistas, te diría que 55 serían cabeza de cartel en cualquier festival europeo.

– Nombres internacionales, sí, pero también uno granadino, como es Horacio Cruz, ¿alguno más que se nos escape?

¡Hombre!, Horacio es uno de nuestros residentes. No he hecho una edición de Dreambeach que no haya estado él. Pero en las trece ediciones siempre ha estado presente, porque es un gran profesional, además de buena persona. Y también Gioser, es granadino pero también su primer año que estará en el festival.

– ¿Cuánta gente movéis en estos montajes? ¿a cuánta gente dais empleo en este festival en concreto, y a lo largo del año?

A lo largo del año tenemos un equipo de unas 20 personas, aunque no solamente en este festival, vamos  de la mano con algún otro más que hace mi empresa. Pero durante el festival te puedo decir que somos 450 camareros, más de 150 entre vigilantes y auxiliares de seguridad y en la producción técnica y artística… pasamos en total seguro de 1.000 personas al frente en un festival de esta magnitud.

A lo largo del año, barajamos unas 25 personas, pero sí es verdad que durante más de 8 meses al año rondamos las 120, 130 personas. Porque no paramos durante esos 8 o 9 meses de hacer eventos. Desde la Fiba, hasta la Universiada en Granada. El invierno suele ser tiempo de relax pero este año no ha podido ser posible, con mucho trabajo y muchísima presión, pero disfrutamos con lo que hacemos, que esa es una gran virtud.

¿Qué espinita tiene clavada en su trabajo, que espectáculo no ha organizado todavía?

Hicimos Rock in Rio durante dos ediciones en Madrid y una edición en Portugal. Pero el evento que yo soñe, que todavía no ha llegado es Rock in Rio en Brasil. Eso ha sido mi meta, mi techo.

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Imagen del último Festival del Zaidín Rock

 

Pero hay un festival especial para Hermanos Toro, un festival de barrio, que es  el Rock Zaidín. ¿qué significa para vosotros?

Hombre…ahí me has tocado mi fibra débil. El Festival Rock en Zaidín es…quizá no esté bien expresado. Yo lo llamo ‘mi niño tonto, porque aunque dejara de ser rentable, me puede más esa producción, esa programacíón, ese regimiento de fieles que asisten cada noche del festival. Antepongo eso al aspecto económico. Lucharé contra el partido que se oponga, me da igual que sea de un lado que de otro, porque ese festival merece y necesita estar vivo. Porque así lo justifican las decenas de miles de personas que allí se concentran el viernes y el sábado en cada una de las ediciones. Allí, que haya 18 o 20 mil personas un viernes o un sábado es legal, es justo, es verídico, esas personas están allí. Y es una pena que muchas administraciones no le echen un guiño quizás porque a lo mejor se ha politizado un poquito. Pero es un pena porque es un festival que hay que apoyarlo incondicionalmente. Mientras me quede un segundo de vida, así será por mi parte.

– Y por último, ¿qué musica escucha un organizador de conciertos cuando no está en uno?

La verdad es que me gustan casi todos los estilos musicales, también porque tengo la obligación de escucharlos para estar al día, para poder contratar y acertar lo máximo posible en mis decisiones. Pero le he dicho a muchísima gente que si alguna vez no ha visto un concierto de él, creo que es obligatorio ver un concierto de Bruce Springsteen. Para mí está muy la definición de ‘El Jefe’. Es lo máximo que yo he podido escuchar, es impresionante. Para mi gusto personal, simplemente impresionante.

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