Miércoles, 18 enero, 2017

Hallan evidencias de un pozo en el paraje donde podría estar enterrado Lorca

La trascendencia del hallazgo tiene que ver con lo que los testimonios existentes y recogidos por los investigadores apuntan acerca de que en ese lugar las tropas de Falange hacían uso de pozos abiertos en el terreno para enterrar en ellos a las personas a las que fusilaban

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E.P.


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El equipo de arqueólogos que trabaja en el Peñón del Colorado, en Alfacar (Granada), para delimitar fosas comunes de la Guerra Civil, en una zona donde algunos investigadores ubican el enterramiento de Federico García Lorca, ha localizado evidencias de lo que podría ser un pozo.

La trascendencia del hallazgo tiene que ver con lo que los testimonios existentes y recogidos por los investigadores apuntan acerca de que en ese lugar las tropas de Falange hacían uso de pozos abiertos en el terreno para enterrar en ellos a las personas a las que fusilaban, entre las que, según Miguel Caballero o Eduardo Molina Fajardo, se encontraría el autor de ‘Yerma’, el maestro republicano Dióscoro Galindo, y los banderilleros anarquistas Francisco Galadí y Joaquín Arcoyas.

Justo en el paraje, donde los arqueólogos han abierto una zanja de unos dos metros y medio de profundidad, se intentó construir un campo de fútbol, que fue sin embargo paralizado cuando la hermana del poeta, Isabel García Lorca, pidió por carta al entonces presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, que impidiera que las obras continuaran porque eran, según dijo entonces, “una verdadera afrenta.

Por ello, se podría dar la circunstancia de que aquellos trabajos dañaran las posibles fosas y arrastraran la parte superior de los pozos, donde podrían haber yacido los restos de las víctimas de las tropas franquistas.

Así lo ha señalado a Europa Press el arqueólogo coordinador de los trabajos, Javier Navarro, que ha indicado que aún es “muy precipitado” hacer juicios de valor sobre el hallazgo del pozo porque por ahora sólo han encontrado “anomalías en el terreno”, que se corresponden con lo recogido por el georradar y que están intentando documentar.

De hecho, aún no han alcanzado lo que consideran el nivel original del suelo, debido a que las obras del campo de fútbol supusieron el arrastre de tierra, que ha ocasionado un pequeño montículo de más de 2,5 metros por encima de lo que era aquel paraje inicialmente, en 1936.

“Se sabe que en esa zona había pozos, pero ahora tenemos que estudiar lo que hemos encontrado para saber si se trata de uno de los tres que estamos buscando y que nos ha marcado el georradar”, ha explicado Navarro.

El equipo trabajará en el lugar hasta este jueves, hasta que la luz expire, en un enclave ubicado frente al cortijo de Los Llanos de Corvera, conocido también como cortijo ‘Gazpacho’ o ‘Pepino’, a unos 500 metros del Barranco de Víznar, y a unos 800 metros del parque Federico García Lorca, donde la Junta de Andalucía ya lideró en 2009 otro proyecto para la búsqueda de fosas que acabó sin el hallazgo de evidencias de enterramiento alguno o esquirla de hueso.

Estos trabajos están impulsados por la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, a petición del investigador Miguel Caballero, que escribió sobre los últimos momentos del autor de ‘Yerma’ en su libro ‘Las 13 últimas horas en la vida de Federico García Lorca’.

Suponen además la continuación de las tareas que ya arrancaron en la zona el pasado mes de junio en el Barranco de Víznar, donde las catas practicadas permitieron delimitar cinco fosas comunes donde se hallaron restos de armas de fuego y restos óseos.

De hecho, en el entorno, desde el barranco hasta Fuente Grande, las fuentes historiográficas sitúan, según el director general de Memoria Democrática, Luis Naranjo, entre 3.000 y 3.500 víctimas, entre las que se encuentran, “como una más”, García Lorca. “Somos plenamente conscientes del interés mediático, pero desde el punto de vista de la Dirección General se trata de una víctima más del Golpe de Estado”, aclaró durante la presentación del proyecto la pasada semana.

La investigación llevada a cabo por Caballero parte además del análisis de las fuentes que ya hiciera el periodista Eduardo Molina Fajardo, que situó el enterramiento de Lorca frente al cortijo situado entre la carretera que une Víznar con Alfacar, en el Pago del Peñón del Colorado, junto al antiguo campo de instrucción de las tropas de Falange.

TESTIMONIOS CLAVE

El investigador considera clave lo que dijo a Molina Fajardo el capitán José María Nestares –jefe del sector de Víznar en 1936–, su hijo, Fernando Nestares, un agricultor de Alfacar que labraba terrenos cercanos al lugar de fusilamientos, el que fuera alcalde de Pulianas, Pedro Cuesta Hernández, y un quinto individuo que el periodista identifica con las iniciales A.M.F.

“Eran personas que nada o casi nada tenían que ver entre sí, y los testimonios son coincidentes. Todos apuntan al campo de instrucción”, según Caballero, quien opina que en aquel lugar, cerca del entonces cortijo ‘Gazpacho’ –hoy conocido como cortijo ‘Pepino’– se cavaron pozos para la búsqueda de agua subterránea, y por ello, el enclave era idóneo para enterrar cuerpos.

Además, Caballero no sólo se basa en los testimonios que recogió Molina Fajardo, sino que encargó un estudio a un equipo de arqueólogos y geólogos de Aragón que han analizado las depresiones del terreno y que han delimitado “perfectamente” el posible enterramiento en el lugar.

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