Domingo, 25 Junio, 2017

            

Halagos dentro, insultos fuera

El expresidente Aznar ha sido recibido en Granada de forma muy intensa por parte de sus simpatizantes y de sus detractores

Manuel Herrera @manuelherrerapr


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La llegada de José María Aznar a Granada ha revolucionado el entorno del Campus Universitario de Fuentenueva, un lugar en el que se han instalado numerosas fuerzas de seguridad, dispuestas a aplacar los encendidos ánimos de los detractores del expresidente, que, armados de pancartas, de silbatos y de sus propias gargantas, han increpado al máximo responsable de la Fundación FAES durante su intervención.

A pesar de que los accesos al Colegio Mayor Albayzin, donde se celebraba el acto, estaban totalmente restringidos, las protestas y los abucheos han llegado a escucharse desde el Salón de Actos. Aznar ha leído su discurso sin prestar atención a los manifestantes y ha recibido una fuerte ovación por parte de los presentes, que le han apoyado desde su entrada en el edificio hasta el final del Seminario Luis Portero.

De hecho, el recinto, habilitado para la presencia de 150 personas, estaba abarrotado casi media hora antes del inicio de la conferencia. La mayor parte de los asistentes eran universitarios, residentes en el Colegio Mayor Albaicín, aunque también ha habido presencia de otros simpatizantes del Partido Popular, que han agasajado a José María Aznar y le han mostrado afecto y cariño durante la hora y media que ha durado el acto.

Tampoco han faltado las palabras de admiración por parte del resto de los intervinientes, que han alabado a Aznar como “el mejor presidente de la historia de la democracia” y que han reconocido su labor ideológica y pragmática al frente del Partido Popular y del Gobierno de España.

ENTRADA POR EL GARAJE 

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Ante las protestas previstas por parte de los detractores del expresidente del Gobierno, los responsables del Seminario Luis Portero decidieron que José María Aznar realizase el acceso al recinto a través del garaje del Colegio Mayor Albayzin. El objetivo era evitar que los manifestantes pudiesen increparle de forma directa e, incluso, que fuesen capaces de dificultar su entrada al Salón de Actos.

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