Miércoles, 26 Julio, 2017

            

Hacer ejercicio durante el embarazo no aumenta el riesgo de parto prematuro y reduce el de cesárea

Las embarazadas físicamente activas presentaban una menor incidencia de diabetes gestacional o de hipertensión arterial

Foto: E.P./PIXABAY
E.P.


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Una revisión de estudios de investigadores de la Thomas Jefferson University de Philadelphia (Estados Unidos) ha confirmado que la práctica de ejercicio moderado durante el embarazo es seguro y no conlleva un mayor riesgo de parto prematuro y, en cambio, reduce las probabilidades de que sea por cesárea.

Los autores de este trabajo, cuyos resultados publica el ‘American Journal of Obstetrics & Gynecology’, reconocen que históricamente los ginecólogos han sido muy cuidadosos con las recomendaciones de ejercicio durante el embarazo ante el posible riesgo de sufrir un parto prematuro, ya que “se pensaba que con el ejercicio el organismo libera norepinefrina, una sustancia química que puede estimular las contracciones del útero”, ha explicado Vincenzo Berghella, experto en Medicina Materno-Fetal.

Sin embargo, numerosos estudios que incluyen este nuevo metaanálisis ya han demostrado que la práctica de ejercicio moderado no supone ningún riesgo para el bebé e incluso puede resultar beneficioso, tanto para él como para la madre.

En total incluyeron 9 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 2.059 mujeres embarazadas, de las que alrededor de la mitad (1.022) hicieron entre 35 y 90 minutos de ejercicio de tres a cuatro veces por semana durante al menos 10 semanas, mientras que el resto no practicaban nada.

De este modo, no vieron diferencias significativas en ambos grupos en el número de partos prematuros, considerando como tal los que se produjeron antes de las 37 semanas. En cambio, sí vieron que las mujeres que realizaban algo de ejercicio tenían más probabilidades de que el parto fuera vaginal (73% en ese grupo, frente al 67% del grupo sedentario), así como una menor incidencia de cesáreas (17% frente a 22%).

En el estudio también vieron como las embarazadas físicamente activas presentaban una menor incidencia de diabetes gestacional o de hipertensión arterial.

Todas las mujeres incluidas en esta revisión de estudios llevaban un único bebé, excluyendo los embarazos gemelares, y no presentaban ningún tipo de sobrepeso o alguna enfermedad que les impidiera o dificultara la práctica de ejercicio.

“Hay muchas razones por las que a las mujeres les echa para atrás hacer ejercicio durante el embarazo, como la incomodidad o un mayor cansancio, pero deben pensar que al menos un poco es beneficioso y no hay ningún riesgo de parto prematuro”, ha defendido Berghella.

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