Lunes, 24 Julio, 2017

            

Ha nacido una estrella

Imagen ilustrativa de la Dama de la Justicia
Martín Domingo | @sundaymart


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Tenemos chica nueva en la oficina, se llama Liseth Rosa y es divina… altruista, rompedora, superprogre. Veinticuatro añitos, pero con las ideas clarérrimas y ya pisando fuerte. Hasta Pablo Iglesias -ese referente- la ha felicitado por su valentía y su descaro. Lástima que fueran ligeramente impostados. Pero, qué más da: en la era de la posverdad y el pensamiento líquido lo importante es el eslogan, la sobreactuación, el postureo.

Porque sí, la muchacha se enfrentó al decano de los abogados granadinos, negándose a prometer guardar lealtad al rey, como establecía la fórmula protocolaria -escena que fue convenientemente grabada por el móvil de un amiguete y posteriormente distribuida por las redes de manera profusa- pero sabía que se tiraba con paracaídas y que su actitud, subversiva sólo en apariencia, no le reportaba perjuicio alguno, puesto que el acto solemne de la jura de nuevos colegiados es meramente formal y no tiene eficacia constitutiva.

El ingreso en la profesión se produce unas semanas antes, en las oficinas del Colegio de Abogados, de manera menos pomposa y por escrito, y allí, según ella misma reconoció a la periodista de Ideal Yenalia Huertas, la niña Liseth se mamó su rebeldía insumisa y su talante cimarrón y acabó prometiendo lealtad a la Constitución, al rey, a Letizia y hasta al abuelo taxista, no fuera a ser que, por saltarse una coma, no llegase a adquirir la condición de abogada en ejercicio. Y reservó para el acto público de la jura de nuevos colegiados, perfectamente inocuo, la ya cansina por repetida performance podemita, con su poquito de sal obrerista y su pimienta antimonárquica. Así que menos lobos, caperucita: esos cojones, en Despeñaperros.

La joven aunque suficientemente comprometida Liseth puso a la venta una mercancía defectuosa, sabedora de que corren tiempos propicios para el radicalismo de salón -de salón de actos, en este caso- y que encontraría clientela de sobra dispuesta a comprarle la moto, sin importarle lo más mínimo que estuviera gripada.
Como ella preveía, el progrerío mediático y las redes sociales en las que la izquierda ultra reina soberana -bonita paradoja- la han elevado a los altares del folklorismo rebelde, convirtiéndola, a golpe de tuit y de titular inflamado, en la Rosa Parks del republicanismo togado.

Quédense con su cara, porque ha nacido una estrella y, de aquí a unos años, cuando ya haya acabado con los desahucios, es probable que vean su firma en los recibos del IBI.

Comments

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  1. Martín, como siempre, estás acertado en tu diagnóstico. Estos sujetos siempre nos ganan en la puesta en escena, pero en el fondo son cobardes. Enhorabuena.

  2. Nome he mamaso cinco años de carrera y 25 de profesion para ser uno mas entre las tribus. Lo mismo que ni aspiro a ser torero ni cirujano , zapatero a sus zapatos, el abogado debe estar orgulloso a su posicion y se distingue por su respeto a la Ley e instituciones, su toga y su corbara oscura. Con la venia. Para ser respetado, hay que hacerse respetar. Laa parafernalias es una forma rapida de publicidad por la de la peineta