Miércoles, 29 Marzo, 2017

Guillermo Pastrana: “El músico está destinado a ser un nómada”

Guillermo Pastrana acaba de obtener el premio 'Granada Joven' en la categoría de arte

Guillermo Pasatran en los premios 'Granada Joven'
Sofia Plaza | @sofiaPlaza


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Coincidimos con él en los premios ‘Granada Joven’ como premiados y no perdimos la ocasión de concertar una entrevista. Carismático y cercano, Guillermo Pastrana, no cuenta solamente con el premio citado anteriormente.

En los últimos años ha conseguido el Premio Ojo Crítico de Música Clásica 2014 de RNE, el Premio Realejo, un premio que ha recibido artistas de la talla de Enrique Morente y que es uno de los que “más ilusión” le ha hecho. No es para menos, puesto que es la primera vez que este premio se otorga por su trayectoria a una persona tan joven. También se encuentra a punto de editar un libro práctico, gracias al premio Music Pedagogic Price de Basilea, charlamos con él en su visita a Granada para ver a la familia y disfrutar de las fiestas navideñas.

Provienes de una familia de artistas…

Bueno, lo que es antecedentes como tal, no tengo. Es mi generación, la de mi hermana y yo. Mi madre es escultora y pintora, pero no tenemos familia que haya tenido formación musical. Todo viene por mi madre que quería que fuésemos músicos.

Pues os encaminó bien y no se equivocó…

Sí, mi madre es Encarnación Ocaña, conocida como ‘la corista pintá’, está siempre trabajando. La suya sí que es una historia, de hecho mi hermana y yo queremos hacer un documental. Su historia fue dura, por culpa de la posguerra mi madre no tuvo estudios, muis abuelos y ella emigraron a Luxemburgo y empezó a trabajar limpiando suelos de colegios, ahí fue cuando escuchó por primera vez la música y dijo: “mis hijos van a ser músicos”.

Estás considerado uno de los mejores solistas de chelo del mundo ¿presión?

¡Ay, que va! El tema ‘del mejor de tal’ lo odio, porque ponen la música al nivel del deporte, que no es ni mejor ni peor, simplemente no es lo mismo. El arte es subjetivo y el deporte no. El deporte es que si lo haces en 22 segundos eres el mejor y si lo haces en 23 estas fuera, es super claro y objetivo, si llegas el primero eres el primero. Pero, en la música o la pintura esos atributos de ‘soy el mejor de’ no me gustan, creo que van totalmente en contra del arte. Es cierto que a lo largo de mi carrera me va conociendo más la gente y cuantos más premios ganas es un gran orgullo, pero también en es una gran responsabilidad. Aunque considero que hasta los premios son subjetivos, hasta lo que han comido los del jurado o su estado de ánimo puede influir en su decisión. Parece que la música se está deportivizando, y la gente se olvida de hacer lo que quiere si no que se centran en ser mejor que alguien. Los que nos dedicamos al arte tenemos que aportar.

¿Cómo empezaste en la música?, ¿por qué elegiste el violonchelo?

Pues la respuesta es mi madre, primero fueron mis hermanas con el violín y luego que a mi madre le gustaba mucho el chelo. Sinceramente, lo mío no fue una historia de estas de película de ‘¡quiero tocar el chelo! Yo tenía 8 años que iba a saber, (risas) pero, eso si, fue un flechazo, acertó y nos convertimos en inseparables.

¿Tenías algún artista como modelo a seguir?

Pues de pequeño Rostropovich porque ha sido la figura contemporánea que más presente ha estado en el instrumento. Conforme he ido madurando he ido pasando el periodo de ídolos y ahora me veo más influenciado por Pau Casals, el padre del violonchelo moderno o Ivan Monighetti. En general por los chelistas en ‘blanco y negro’, como me gusta llamarlos, que son la Escuela Antigua de Rostropovich hacia atrás, no me identifico con los contemporáneos, me considero opuesto.

Fuera de la música clásica, ¿qué música escuchas?

Hombre siendo andaluz el flamenco, y más siendo del Realejo que detrás de mí viven los Habichuelas. Morente, también me gusta, el ‘gran maestro Paco (de Lucía), Camarón, el niño Miguel, que es un genio. En definitiva, música muy diversa.

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Guillermo Pastaran en los premio Granada Joven junto al director de Granada Digital, Manu Bayona

Te definen con una técnica de ‘honestidad musical’, ¿qué significa eso?

Para mí eso es lo más bonito que me pueden decir. La ‘honestidad musical’ es poner delante tuya la obra y el compositor, es decir, cuando sales al escenario no sales lucirte tú, si no que sales a mostrar lo que el compositor escribió. La obra está por encima de tí, no usas la obra para lucirte, tú eres el servidor de eso, eso es la Escuela Antigua. La música clásica actual peca de ‘divismo’ y se ha guiado por el exterior, por la fama y se han olvidado de la esencia. Los intérpretes no somos creadores, el creador es el compositor y nosotros somos un instrumento de comunicación. No digo que no haya que tener personalidad, claro que sí, pero hay veces que se escucha de todo menos lo que el compositor escribió.

¿Cuál es, en tu opinión, la situación de la música clásica en España?

La Escuela Española de Música Clásica ha experimentado un desarrollo importante. Hace 20 años no estábamos tan bien considerados ahora tú te vas por Viena o Berlín o Suiza y te encuentras españoles tocando en las mejores escuelas del mundo, como profesores y como referentes. Es cierto, que el tema de público, no solo aquí, también pasa en Alemania o Suiza, la edad media es de 40 para arriba. Pero, lo que yo veo de diferencia con otros países es que la música clásica está integrada en la educación. Desde chico en otros países tienen profesores de música e instrumentales, por lo que todos los niños tocan un instrumento y los conocen, así tienen mucho amor y mucha empatía. Considero que hay una crisis humanística y global, estamos, yo el primero, todo el rato pendientes del móvil, la gente ni escribe, les interesa más las nuevas tecnologías, que son muy importantes, pero originan esta ‘deshumanización’.

Son muchos los músicos que se ha tenido que ir fuera, ¿a qué se debe esto?

Hay un factor muy importante que es la crisis económica, pero, en general debo decir que conozco muy pocos músicos que crezcan, se desarrollen y hagan su vida laboral en su ciudad. El músico firma un contrato de que va a ser un nómada toda su vida. Es normal, entre comillas, que tengamos que irnos, lo triste es que esa gente que se forma en las corrientes más famosas no vuelva para compartirlo en su país. Eso es a lo que yo le tengo miedo.

¿Cómo fue la primera vez que tocaste como solista?

Toqué por primera vez en el conservatorio de Granada con diez almos acompañado de orquesta. Era muy pequeño, mi profesor era Ignacio Navarro, que me transmitió mucha ilusión. Hay profesores que te dan las herramientas para tocar el chelo, otros la ilusión y la motivación, él fue el que me dio esa oportunidad. Obviamente tenía muchos nervios, pero también fue como ¡qué pasada!

¿Cuál ha sido el momento más duro de tu carrera profesional?

Cuando me fui de Granada, ¡me cambio hasta la personalidad! Yo empecé a estudiar arquitectura y fue en ese periodo cuando decidí entre ser un arquitecto mediocre y ser un músico también mediocre o ser buenos en una de las dos cosas. No se puede servir a dos señores, así que con 19 años me fui de Granada, del ambiente universitario, lejos de mi familia… Y me voy a Luxemburgo que es ‘súper’ gris, con idioma diferente, inglés o alemán. En fin lo pasé muy mal me sentía solo, pasaba hasta doce horas estudiando chelo, en una sociedad que no comprendía y de costumbres diferentes. Un año en el que ni salía y psicológicamente me cambió.

Hablemos de Granada, ¿la echas de menos? ¿Qué sitios o bares frecuentas?

Claro que sí, es la ciudad que me vio nacer. Gracias a Dios tengo muchos conciertos en España y siempre que puedo me escapo, me doy y paseo por el Realejo y cargo las pilas. De bares me pillas porque esto cambia tanto… pero, suelo ir a Los Altramuces, El Jaraiz, en verano al Campo del Príncipe, y por supuesto el Zaidín en el que tengo muchos amigos.

Llega el 2016, ¿cómo se presenta el año que entra?

Pues empieza la cosa fuerte tengo un par de concierto en Barcelona para recuperar a Joan Manen, un compositor de Cataluña que ha sido muy olvidado. También un concierto en la Maestranza de Sevilla con Orquesta Joven de Andalucía, un proyecto que me hace mucha ilusión. Luego varios recitales en Suiza, una masterclass en Rumania, en fin hasta verano voy a estar ‘a full’. Y eso que en verano es cuando quiero estudiar que siempre hay que seguir formándose…

VIDEO | Guillermo Pastrana felicita las fiestas a los lectores de Granada Digital.

Si no puedes ver el vídeo, pincha aquí.

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