Domingo, 28 Mayo, 2017

Guillén reivindica el “tono elegíaco” de la poesía, que se alimenta del “tiempo”

Como anécdota, ha habido un momento de nerviosismo entre el público por un fuerte olor a humo provocado por "la caída de un fragmento sobre un proyector"

Rafael Guillen en la entrega del premio Internacional de poesía | Foto: Carlos Gil


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El poeta español Rafael Guillén (Granada, 1933) ha reivindicado este jueves el “tono elegíaco” de la poesía, que se alimenta y se sustenta de “ese concepto llamado tiempo” en el que “vamos colgando nuestros actos”. “Alguien dijo que todo en la vida es materia poética; la vida misma es poesía, la muerte también es poesía, como es parte de la vida, y entre ambos extremos, lo que llamamos tiempo”.

Guillén, que ha recogido en la tarde de este jueves el XI Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, ha recordado además al grupo ‘Versos al aire Libre’, que hizo resurgir la poesía granadina después de veinte años de silencio tras el asesinato de Federico García Lorca: “La vida literaria granadina estaba adormecida tras el asesinato de Federico, pero 20 años después los niños de la guerra rompimos el silencio abatido sobre esta ciudad”.

Poeta de la Generación del 50 y Premio Nacional de Poesía, ha recordado así su “pequeña historia”, su “pequeña eternidad” (en alusión al título de la antología de sus poemas ‘Esta pequeña eternidad’), y su discurso ha girado en todo momento en torno al tiempo. “Lo que da cuerpo y razón de ser al tiempo es lo que ha sucedido realmente, no lo que se transmite por medio de la escritura o por la palabra”, ha sostenido.

También ha recordado Guillén que es la primera vez que el Premio Lorca ha sido para un granadino, y se ha remontado a su nacimiento, en la calle San Juan de Dios, esquina con Cardenal Mendoza, en una casa “que se mantiene intacta desde hace 100 años”. Su primer recuerdo, ha dicho, fue en guerra, cuando, envuelto en una manta, fue llevado a la Iglesia de San Juan de Dios, donde el sacristán dijo que allí estaban seguros mientras no cayera sobre ellos una bomba. “En mi viaje por el mundo, Granada es el más bello motivo para desear el regreso”, ha afirmado.

Sobre su ciudad natal ha dicho asimismo que siempre ha estado “entregada” a la poesía y ha aludido a García Lorca, al grupo ‘Versos al aire libre’, y a nombres literarios como el de Antonio Carvajal, Elena Martín Vivaldi, Juan de Loxa, Justo Navarro, Javier Egea, y Luis García Montero, con ‘La otra sentimentalidad’, además del primer ‘5 a las 5’, en junio de 1976.

Guillén ha señalado además que Granada cuenta con otros dos premios nacionales de Poesía, Antonio Carvajal y Luis García Montero, y a ellos ha hecho extensivo este premio, y ha destacado que la ciudad haya sido reconocida por la Unesco como ‘Ciudad de la Literatura’.

Para concluir, y tras considerar que París es “triste”, como lo es “todo lo bello” y lo que tiene “un principio y fin”, ha leído dos de sus poemas, el primero ‘Las cimas del jaleo’, de su libro ‘Los vientos’, y ‘Un gesto para el quinto aniversario de tu muerte’, una elegía en recuerdo de su madre, fallecida cuando el poeta tenía veintisiete años.

El acto ha contado con la presencia del presidente de la Diputación Provincial, Sebastián Pérez, y de la consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía, María José Sánchez Rubio, además del alcalde de Granada y anfitrión del acto, José Torres Hurtado, quien ha agradecido que el jurado del premio haya “decidido volver la mirada” hacia la ciudad y ha destacado la “larga trayectoria artística” de Guillén, entre cuyos méritos ha destacado “su ayuda para recuperar la cultura poética en Andalucía”.

La ceremonia, en la que, como anécdota, ha habido un momento de nerviosismo entre el público por un fuerte olor a humo provocado por “la caída de un fragmento sobre un proyector”, se ha cerrado con un recital del pianista Ambrosio Valero, que ha interpretado obras de Isaac Albéniz, Manuel de Falla y Agustín Lara.

En la pasada edición fue elegido ganador del Premio Lorca el poeta y académico mexicano Eduardo Lizalde, en la anterior el español Pablo García Baena. Antes, la galardonada fue la poeta cubana Fina García Marruz (La Habana, 1923) y en las dos ediciones anteriores la escritora española María Victoria Atencia (Málaga, 1931), y el también español José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926).

En 2008, el premiado fue el hispano-mexicano Tomás Segovia. En 2007, el valenciano Francisco Brines se alzó con la Luna lorquiana, en 2006 fue escogida la peruana Blanca Varela; en 2005 el mexicano José Emilio Pacheco; y en 2004 recibió el galardón el poeta ovetense Ángel González.

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