Martes, 11 de Diciembre de 2018

            

Granada, referente internacional de la taxidermia

El santaferino Antonio Pérez es el único que realiza esta técnica de manera acrobática, una idea propia y única en el mundo, que se caracteriza por la espectacularidad de sus obras

Entrada a la exposición `WOW, maravillas de la vida salvaje´, en el Parque de las Ciencias | Foto: Daniel Bayona
Jose David Villén | @josedavidVM_


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Una de las mejores taxidermias del mundo tiene su sede en Granada. Concretamente en el Parque de las Ciencias, donde en la exposición ‘WOW: Maravillas del mundo salvaje’ podemos observar estas obras de arte realizadas por el santaferino Antonio Pérez, todo un referente mundial de la taxidermia.

“Cuando debido a la muerte, la belleza de un animal se termina, el noble arte de la taxidermia transforma esa materia inservible en un animal con apariencia de vida para que podamos seguir disfrutando de él”, esta es la definición propia que Antonio tiene de su profesión.

Con solo 14 años empezó a disecar aves y compró algunos libros, y asegura que “con el tiempo y con la pasión que sentía descubrí que, o el que escribió el libro no sabía más, o no quería enseñar todo lo que sabía”. Por eso su técnica, la que lo distingue de cualquier otro taxidermista del mundo, “es fruto de la experimentación”.

Antonio Pérez en su taller del Parque de las Ciencias | Foto: J.D.

“He sido autodidacta, pero estoy muy contento porque cuando tienes un maestro crees saberlo todo cuando aprendes todo lo que te ha enseñado, pero si indagas y sientes pasión por tu trabajo, descubres técnicas que son tuyas, y si además son exitosas es mucho más satisfactorio”, declara.

Afirma que la taxidermia tiene una función divulgativa de la naturaleza, además, ofrece la posibilidad de ver especies a una distancia que en vida resultaría prácticamente imposible observarlas. “Si un invidente quiere saber cómo es un león, aquí dejamos que los toquen, algo que en estado salvaje o en un zoo no se puede hacer”, asegura Antonio.

En cuanto al proceso desde que entra la pieza hasta que sale completamente modelada, Antonio afirma que “el animal no se vacía, se desuella”. Manifiesta que “en la actualidad las técnicas han cambiado mucho, el 90% de la taxidermia se basa en la escultura, cuando le quitas la piel a un animal y se curte, el resto del trabajo es hacerle un modelo para volver a ponerle la piel”.
Concretamente, en la exposición que puede visitarse en el Parque de las Ciencias, la gran mayoría de los animales proceden tras haber fallecido en zoológicos. “Tengo convenios con varios zoos que se ponen en contacto conmigo, porque están comprometidos con la ciencia y saben para lo que van a servir”, añade.

Obra en la que se escenifica el ataque a una cebra | Foto: Daniel Bayona

“La naturaleza necesita equilibrio, y cuando alguien piensa que se han matado a los animales únicamente para disecarlos te das cuenta de la gran incultura medioambiental que tenemos”. Ante eso, Antonio siempre hace la misma pregunta a los visitantes: “¿los leones comen cebras?”, ante la respuesta afirmativa de la gente vuelve a lanzar otra pregunta: “¿si no hubiese leones, habría más cebras?”, vuelven a responder afirmativamente, es ahí donde la gente se equivoca, y cuando Antonio les dice que sin leones no habría cebras todos se extrañan. “Si los carnívoros no controlan las poblaciones de los herbívoros, estos se disparan, agotan los pastos y al final mueren todos, de hambre o de enfermedades, y enseguida lo entienden”, aclara.

Antonio explica que “la naturaleza funciona con equilibrio, y para aprender las cosas hay que hacer caso a quien entiende, se le está prestando atención a gente que no va al campo ni a merendar, y no atendemos a los forestales que son los que viven en el campo”.

La pieza que más tiempo y trabajo le ha costado hacer ha sido un elefante. “Sufrió un infarto en Cabárceno (Cantabria), y solo la piel pesaba 900 kilos. Para curtirla se tuvo que dividir en siete trozos, por lo que modelar todas las juntas de la piel requirió un gran esfuerzo”, apostilla.

Este elefante ha sido la pieza que más tiempo ha tardado en realizar Antonio Pérez | Foto: J.D.

“He recibido premios nacionales de innovación porque mi técnica es única en el mundo, es algo que no vas a poder ver en museos de otros países”, expresa.
La técnica se basa en una estructura metálica en el interior de cada animal, en la que se calcula la fuerza, la resistencia, los contrapesos y los desplazamientos y sale esta taxidermia que asombra tanto al público que la contempla, y es que es sorprendente ver cómo 17 monteses se suspenden en el aire solamente apoyados en la pata de uno de ellos.

“Mi objetivo es hacer un museo permanente de ciencias naturales, donde se explique naturaleza real y donde podamos disfrutar de animales que de otro modo estarían incinerados”, concluye Antonio.

La exposición en el Parque de las Ciencias podrá visitarse hasta finales de año, aunque no se descarta la posibilidad de que se amplíe durante más tiempo debido a la buena aceptación que está teniendo entre los visitantes.


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