Sábado, 17 de Noviembre de 2018

            

Granada Paradiso proyecta “Carmen”, la película que inspiró a una generación

Se podrá ver este domingo a las 12h | A las 17.30h se proyectará la película póstuma de Rodolfo Valentino “El Hijo de Caíd”, a las 19h “La otra madre” de Jacques Feyder y a las 21.15h ¡Viva la libertad! De René Clair, todas las proyecciones en el Centro Lorca

Fotograma de la película 'Carmen' | Foto: Gabinete
Gabinete


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Granada Paradiso invita a pasar un domingo diferente y cambiar el sofá por la butaca, el cine de sobremesa por el cine mudo y clásico. En horario matutino, a las 12h y en el Centro Lorca se proyectará la película “Carmen” (Jacques Feyder, Francia, 1926)“Carmen” ha inspirado más de un centenar de películas de diferentes tipos pero la versión de Jacques Feyder es la más auténtica de todas por su fidelidad tanto a la narración original de Prosper Mérimée (1803-1870) como a su curiosidad etnográfica. Fue una de las producciones más elaboradas orquestada por la compañía Albatros, así como una de las más importantes de los años 20 hechas en Francia, en una época en la que el cine galo se disputaba el prestigio con Hollywood y Alemania. “Carmen” no es solo el retrato de un personaje femenino, sino también un ‘tratado científico’ sobre el arte de un pueblo, los usos y las tradiciones de un país y de un grupo humano.

A las 17.30h en la misma sala llegará “El Hijo del Caíd” (George Fitzmaurice, EEUU, 1926).  En una Arabia onírica, se ponen en pie exóticas aventuras, con bravos caballeros, oasis en medio del desierto, acróbatas, bandidos y una historia de amor tan cargada de pasión, violencia, rencor, sexo y odio, que tiende a lo antropológico. En ese marco, el realizador sitúa a Valentino y comienza a adorarle con su cámara, centrando su objetivo en extraer todo su magnetismo físico. Todas las composiciones visuales, iluminación, coreografía, vestuario, etc, toman al astro como punto de referencia en un intento por enamorar a la audiencia de su personaje. Tras su preestreno, fue una película inmortal de gran éxito recaudatorio después de que Rodolfo Valentino ingresara en el hospital el 14 de agosto y falleciera una semana después a causa de una apendicitis aguda y de una úlcera gástrica perfora

En penúltima sesión del domingo y también en el Centro Lorca a las 19h se podrá ver la película “La otra madre” (Jacques Feyder, Francia, 1925). El teórico e historiador francés Jean Mitry escribió: “si tuviera que elegir una película de las producidas en Francia durante los años 20, sin lugar a dudas esa sería “La otra madre”. Es la única que, aún hoy, resulta moderna”. Esto fue escrito hace más de 40 años, pero la notable imaginería visual de Jacques Feyder y la sutileza de las interpretaciones permanecen siendo impresionantemente actuales. Situada en un pueblecito de los Alpes suizos, “La otra madre” se inicia con el funeral de la esposa del alcalde, que deja tras de si dos niños pequeños. La obra de Feyder ha sido olvidada, rehabilitada, ignorada, perdida y redescubierta. La restauración de sus mejores films, entre ellos “La otra madre”, ha servido para revitalizar su reputación.

Para despedir la noche, a las 21.15h en la misma sala se disfrutará del film “¡Viva la libertad! (René Clair, Francia, 1931). Al igual que Charles Chaplin, René Clair fue un feroz defensor del cine mudo, y lo abandonó de bastante mala gana. Los críticos de los año 20 compararon frecuentemente a ambos,y, para muchos americanos, René Clair fue el único director europeo de cine cómico de cierta consideración. Desde el primer momento, intentó complacer tanto al entendido como al espectador popular; pero, a diferencia de la mayoría de sus contemporáneos de Hollywood, no se basó únicamente en la habilidad de los intérpretes para conseguir sus efectos cómicos. Hizo reír mediante un uso inteligente de los movimientos de la cámara y de los decorados, mediante la audacia del montaje y la invención narrativa. ¡Viva la libertad! es uno de sus primeros films sonoros y tiene como primer punto de interés el ser una clara muestra de esas obras que aún estaban incorporando el nuevo invento. Por ejemplo, el uso aún algo rudimentario de efectos o los números musicales algo fuera de lugar pero que resultan inevitables al ser la forma más obvia de aprovechar esa novedad tecnológica. De hecho no parece casual que su protagonista se haga rico precisamente en un negocio de venta de discos, un clarísimo guiño a la nueva realidad del cine.


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