Jueves, 19 enero, 2017

Granada es la segunda provincia española con mayor tasa de suicidios

En 2012 se quitaron la vida en la provincia 133 personas y en el conjunto del país fueron 3539, un 11% más que en el año anterior.

Mapa de la tasa de suicidio en España en 2012


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Es una realidad muda, atronadoramente silenciosa. De vez en cuando aparece alguna información, de soslayo, como anecdótica. Y nada más. Pero los datos están ahí y son dolorosamente tangibles: en Granada se quitaron la vida 133 personas en el año 2012 – el último del que se tiene registro-, lo que convirtió a la provincia en la segunda con mayor tasa de suicidios del país, tan sólo por detrás de Lugo. En el año anterior lo hicieron 84, lo que deja un incremento del 36% y devuelve a la provincia a niveles del inicio de la crisis.

En cuanto a los datos nacionales, en España se suicidaron 3539 personas en 2012, algo más de un 11% que en los dos años anteriores y en la línea de 2009 ó 2008. Así, el suicidio es hoy la primera causa de muerte no natural del país, adelantando con creces a los fallecidos por accidentes de tráfico. Pero no esperen escuchar, leer o ver campañas de apoyo a estas víctimas y sus familiares. No existen. Lo que sí hay es una red familiar y de profesionales sanitarios -con el teléfono de la esperanza incluido- que ayudan a paliar y prevenir los efectos de lo que, según se sospecha y ya comienzan a confirmar algunos estudios, es la consecuencia más cruda de la grave crisis económica que España sufre desde hace ya seis años.

LA CARA MÁS DURA DE UNA ENFERMEDAD COLECTIVA

La pobreza no lleva al suicidio. De ser así, los países del Tercer Mundo coparían las listas por número de decesos y eso no ocurre. Lo que diferentes estudios sí están demostrando ahora es que el rápido empobrecimiento de una población que otrora se consideraba acomodada, está llevando a la desaparición de las clases medias y a un callejón del que demasiadas personas no ven la salida.

De entre las investigaciones a tener en cuenta se encuentra la realizada por la British Journal of Psychiatry, que habla de un descenso en el número de suicidios hasta 2007, año en el que comenzaron a elevarse este tipo de decesos a razón de un 6,5% anual de media en Europa. Nada comparado con lo que se vive aquí abajo, donde la tasa de paro de 2012 -último año del que se tienen cifras sólidas del número de suicidios en España – fue del 26,2%.

También se ha pronunciado al respecto la Universidad de Oxford que, a través de sus profesores David Stuckler y Sanjay Basu, relaciona la crisis económica con un empeoramiento notorio en la calidad de la sanidad. Porque, al fin y al cabo, el suicidio es la última consecuencia de un problema sanitario que viene pegado al alma de la sociedad occidental, la depresión, una enfermedad que se ha convertido en crónica para muchas personas. El camino que lleva a esta errónea salida es ya familiar: pérdida del empleo, pérdida de la casa, pérdida de recursos sociales… la pérdida de la perspectiva, en definitiva, de quienes miden el bienestar con la regla del Producto Interno Bruto.

Un indicador más fiable para relatar cómo se encuentra una sociedad es el Coeficiente de Gini, un concepto tan desconocido como imprescindible para entender eso que se ha venido a denominar ‘brecha social’ y que no es más que la mencionada extinción de la clase media. Porque el reparto de riqueza ya no es tal. En España el 20% de los más ricos poseen el 44% de la riqueza nacional, según el informe de los técnicos de hacienda ‘La desigualdad en crisis: hombre rico, hombre pobre’. Aquí es donde entra el Coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en los ingresos entre la población. Así, siendo el 0 una igualdad absoluta y 100 una desigualdad total, este es el cuadro que se ha ido revelando en los últimos años:

Lo que se comprueba en el gráfico de arriba es la mejora en la distribución de la riqueza desde 1995 hasta prácticamente 2008 y cómo desde ese año en adelante la diferencia de salarios se dispara.

‘NO MÁS MUERTES’

Pero la desigualdad no es el único factor que ha incidido en el repunte de los suicidios en España. De nuevo, Granada es el triste ejemplo de una escena que se ha reproducido a lo largo de toda la geografía española: el suicidio de una persona que ha sido desahuciada. En la capital este desenlace se dio en octubre de 2012, cuando un vecino del barrio de la Chana que iba a ser expulsado de su domicilio terminó con su vida. También pasó en 2013 en Atarfe… pero los casos totales sin prácticamente imposibles de cuantificar dado el silencio familiar que suele rodear estas tragedias, que raramente aparecen en los medios de comunicación. Finalmente cobra sentido el lema ‘No más muertes’ de la plataforma Stop Desahucios que tiene en la provincia una de sus delegaciones más reivindicativas.

HAY SALIDA

Evitar situaciones de suicido es algo complejo, por eso cuando al profesor de Psiquiatría de la UGR, Rafael Navarro, se le pregunta por las líneas a seguir si se sospecha de un familiar o amigo que podría atentar contra su vida, él responde tajantemente: “que venga a vernos”. Los consejos o sugerencias están demás, asegura Navarro, que propone a los médicos de familia como la primera línea de actuación al estar “perfectamente cualificados para guiar y controlar” a estas personas.

Sin embargo, la dificultad reside en detectar a esa persona que ya tiene la idea en la cabeza: “tenemos unos indicios que nos orientan para localizar a esa persona tiene ideas suicidas: suele ser un varón de edad avanzada, en paro o jubilado, con algún tipo de problema de salud y que vive solo”. Ese sería el arquetipo de una persona con mayor tendencia al suicidio, una conducta que se da mucho más en hombres que en mujeres: 2724 hombres por 815 mujeres en 2012. 

Pero no ayuda a resolver esta lacra el tabú autoimpuesto de la sociedad, como reconoce Rafael Navarro, quien detecta la dificultad a la hora de hablar de este tema. Por eso él quiere mandar un mensaje claro: “si por desgracia aparece en nuestra cabeza la idea de quitarnos la vida, debemos pedir ayuda inmediatamente porque la red sanitaria está perfectamente capacitada para sacarnos de ahí”.

 

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