Viernes, 15 Diciembre, 2017

            

Granada, ciudad de la literatura

¡Libros! ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir “amor, amor”, y que debían los pueblos pedir como piden pan

Granada, ciudad de la literatura | Foto: Archivo GD
Carmen Salinas


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Comenzar cualquier nuevo espacio literario citando a Lorca, el milagro de Granada, es una cuestión moralmente sinalagmática. Una deuda que todos los que disfrutamos del mismo genticilio del que presumía este Creador (la mayúscula también es debitada y necesaria) hemos de saldar con él. Granada, como ciudad y como personaje de tantas obras, no puede (ni quiere) descuidar a los que supieron contarla rebasando su acepción geográfica y municipal para regalar al mundo su belleza en tinta. No obedece a la casualidad (a decir verdad, Granada no obedece a nada) el hecho de que nuestra ciudad sea la primera capital española incluida en la Red de Ciudades Creativas de la Literatura. Efectivamente y desde 2.014, la Unesco reconoce a Granada como Ciudad de la Literatura. Hagamos pues un más que merecido, aunque humilde, recorrido por aquellos que hacen que inflemos el pecho al recordarlos cada vez que alguien nos pregunta de dónde somos.

Ángel Ganivet (1865-1898), para muchos precursor de la generación del 98 pero para esta que les escribe más que ineludible miembro de ella, vuelve la mirada atrás en su obra rechazando la innovación de su tiempo para mostrarla responsable de esa abulia en la que tanto insistió. Nos propone, como salvación a la angustia en la que se hallaba sumida España, la voluntad, las ideas y la acción. ¿No les parece a ustedes que más de cien años después habría de repasarse su creación, curiosa y terriblemente actual? Sus restos mortales así como su delicado e irónico verbo descansan en nuestro Cementerio de San José, siendo culpable de que haya tanta vida en un lugar consagrado a la muerte. Rogelia León (1828-1870) fue una grandísima autora, también granadina aunque, por desgracia, no tan conocida como merecería.

Su obra cumbre, Fanni la escocesa, muestra el más romántico y pasional teatro humedecido por una trama en la que las desigualdades sociales reinan haciéndonos partícipes del sistema colectivo de la época. Esta académica-profesora del Liceo de Granada, en pleno siglo XXI, tiene demasiado que decir debido a un mundo que, por ser mujer, la ocultó. Afortunadamente a día de hoy podemos disfrutar de su obra sin reparos.

Qué decir que no se haya dicho ya de Francisco Ayala (1906-2009) o de Enriqueta Lozano (1829-895). Ambos granadinos nos han regalado una obra de lo más extensa y variada que nos hace disfrutar de las pasiones y los infiernos del ser humano así como de las normas que rigen su comportamiento y que en todos se repiten; todo ello bañado por el más pulcro verso, la más delicada de las letras. Como se venía anunciando, nuestro más que amado Federico García Lorca (1898-1936) ha hecho por Granada lo que nadie podría haber imaginado. Lorca profanó, si me apuran, fue el mayor profanador que ha conocido la humanidad. Ello así porque devolvió al pueblo lo que era suyo, lo que el sistema del momento había consagrado a las clases altas y adineradas, a las burguesía, a los eruditos… Lorca devolvió a la gente el derecho a las letras. Es más, no solo lo restituyó a su pueblo granadino si no que lo divulgó por todos los confines del mundo conocido. ¿A quiénes creen ustedes que se debe que, a día de hoy, se baile flamenco en Japón? A nuestro poeta, quien hizo por nuestra maravillosa ciudad lo que nadie ha hecho.

Recientemente me preguntaba un buen amigo si consideraba a Lorca un poeta sobrevalorado. No dudé lo más mínimo: todo lo contrario, nuestro genio está subestimado. Estas son algunas de las glorias que han contribuido a hacer de Granada Ciudad de la Literatura, siendo el recorrido por ellas de lo más humilde y modesto. Por supuesto, son muchos los talentos que por cuestiones de espacio no pueden mencionarse, pero viven en la mente de todos ostentando el lugar que merecen en nuestra maravillosa Granada, la cual sigue estando a la altura del título. Este mágico lugar, lleno de poesía y poema, ofrece la más amplia oferta de actividades destinadas a seguir manteniendo vivo en los granadinos el espíritu de la literatura, el alma de su agua por la que solo reman los suspiros. Todas ellas, entre otros asuntos, serán objeto de análisis y comentario en esta columna.

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