Lunes, 27 Marzo, 2017

Fármacos antipsicóticos, vinculados al aumento de la mortalidad entre pacientes con Parkinson

Se trata de un nuevo estudio realizado por investigadores de diferentes escuelas de medicina de EEUU

Foto: FLICKR/OAKLEYORIGINALS
E.P.


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Al menos la mitad de los pacientes con enfermedad de Parkinson experimentan psicosis en algún momento durante el curso de la patología y los médicos suelen prescribir fármacos antipsicóticos, como quetiapina, para tratar el trastorno.

Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Escuela de Medicina Perelman en la Universidad de Pennsylvania, la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan y ‘Ann Arbor Veterans Affairs (VA) Medical Centers’, en Estados Unidos, sugiere que estos medicamentos pueden hacer mucho más daño en un subconjunto de pacientes.

Los análisis de los investigadores de alrededor de 15.000 registros de pacientes en una base de datos de VA revelaron que los pacientes con Parkinson que empezaron a usar los fármacos antipsicóticos presentaban más del doble de probabilidades de morir durante los siguientes seis meses, en comparación con un conjunto combinado de pacientes de Parkinson que no tomaron estos medicamentos.

“Creo que los antipsicóticos no deben prescribirse a los pacientes de Parkinson sin una cuidadosa consideración”, dice el autor principal Daniel Weintraub, profesor asociado de Psiquiatría y Neurología en Penn y miembro del Instituto de Penn sobre el Envejecimiento.

Estos resultados, detallados en un artículo que se publica este lunes en ‘JAMA Neurology’, no son los primeros en vincular los fármacos antipsicóticos a un aumento de la mortalidad.

Análisis que datan de la década de 2000 han encontrado un incremento de la mortalidad con el uso de antipsicóticos en pacientes con demencia en la población general.

Desde 2005, la agencia norteamericana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) ha ordenado incluir advertencias en los envases de medicamentos antipsicóticos, destacando el aparentemente mayor riesgo de muerte cuando estos fármacos se utilizan en pacientes con demencia.

Aunque la mayoría de los casos de demencia se explican por la enfermedad de Alzheimer, hay otras formas de este trastorno, incluyendo una que finalmente emerge en aproximadamente el 80 por ciento de los pacientes de Parkinson, por lo general muchos años después del diagnóstico.

Sin embargo, un estudio realizado por Weintraub y sus colegas en 2011 encontró que las advertencias de la FDA habían hecho poco a la hora de frenar las recetas antipsicóticas en los pacientes de Parkinson con demencia.

Para el nuevo estudio, Weintraub y sus colaboradores examinaron la posibilidad de que la utilización de antipsicóticos se asocie con una mayor mortalidad no sólo en pacientes de Parkinson con demencia, sino en todos los pacientes con la patología de Parkinson.

La psicosis en el Parkinson, aunque se vincula con la enfermedad de demencia y etapas tardías de la patología, se puede producir incluso en las primeras etapas y en ausencia de demencia. “No es raro que ocurra más temprano en el curso de la patología”, dice Weintraub.

Las causas subyacentes de la psicosis en el Parkinson no se conocen bien, pero se cree que incluyen la propagación del proceso de enfermedad neurodegenerativa a ciertas áreas del cerebro, así como dosis particulares o más de medicamentos de Parkinson que mejoran la función de la dopamina.

Para el estudio, los investigadores examinaron los registros de una base de datos grande de VA, comparando un grupo de 7.877 pacientes de Parkinson a los que se les prescribieron fármacos antipsicóticos en cualquier momento durante 1999-2010 con un “grupo de control” de igual tamaño de pacientes de Parkinson que no tomaron fármacos antipsicóticos.

Para reducir las diferencias entre los grupos que podrían sesgar la comparación, los investigadores vincularon a cada paciente en el grupo de antipsicóticos con un paciente de control emparejados por edad, género, raza, años desde el diagnóstico, presencia de la demencia y otros factores relevantes.

2,35 VECES MÁS DE MORTALIDAD

El análisis reveló que en los 180 días después de que tomaran los fármacos antipsicóticos, los pacientes del primer grupo murieron en un número mucho mayor en comparación con los pacientes control emparejados durante el mismo periodo.

Los pacientes de Parkinson en general que empleaban antipsicóticos presentaban 2,35 veces más mortalidad que los no consumidores. El riesgo relativo parecía variar según el fármaco específico –por ejemplo, 2,16 veces más para fumarato de quetiapina en comparación con no tomar estos fármacos; 2,46 para risperidona, 2,79 en el caso de olanzapina y 5,08 en el haloperidol.

Los antipsicóticos de primera generación o “típicos”, que incluyen haloperidol, se vincularon colectivamente con un 50 por ciento mayor de riesgo relativo de mortalidad frente a los antipsicóticos “atípicos” desarrollados más recientemente, como risperidona y quetiapina.

Los fármacos antipsicóticos tienen una variedad de potenciales efectos secundarios, incluyendo disminución de la conciencia, mayor riesgo de diabetes y enfermedad cardiaca, caída de la presión arterial y –con el uso a largo plazo– trastornos del movimiento que pueden parecerse a los que se observan en el Parkinson.

Las advertencias iniciales de la FDA se basaron en los resultados de aumento de accidentes cerebrovasculares entre los consumidores de antipsicóticos, pero los investigadores aún no entienden completamente por qué estos medicamentos están relacionados con una mayor mortalidad en determinados grupos de pacientes.

“En este estudio nos fijamos en el conjunto de datos en busca de pistas -apunta Weintraub– pero la causa más común de muerte fue la enfermedad de Parkinson, por lo que en realidad no había nada que apuntara a una causa o mecanismo específico”. Él y sus colegas están llevando a cabo un estudio de seguimiento que podría arrojar más luz sobre ese mecanismo.

Examinarán la misma base de datos VA, mirando no a la mortalidad, sino a la “morbilidad”, es decir, diagnósticos de enfermedades, lesiones y otros nuevos episodios de mala salud, entre los pacientes de Parkinson que toman medicamentos antipsicóticos, comparándolos con los mismos controles emparejados.

Por el momento, Weintraub sugiere que los neurólogos y otros médicos deberían recetar antipsicóticos a los pacientes de Parkinson sólo después de buscar otras soluciones posibles, como el tratamiento de cualquier trastorno médico comórbido asociado con la psicosis, la reducción de la dosis de terapias de reemplazo de la dopamina y simplemente la gestión de la psicosis sin antipsicóticos.

“Deben emplearse antipsicóticos en estos pacientes sólo cuando la psicosis es de importancia clínica y probablemente no debe dejar a estos pacientes con estos medicamentos a largo plazo sin una re-evaluación”, concluye Weintraub.

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