Martes, 17 Octubre, 2017

            

Ezequiel Ponce se desinfla

El delantero argentino no encuentra su mejor versión, ha sido relegado al banquillo por un superior Kravets y no consigue anotar desde la jornada 1

Ezequiel Ponce, durante el partido ante el Málaga | Foto: Antonio L. Juárez
Daniel Sánchez-Garrido @Danisgr


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Los ánimos en Granada han mejorado en las últimas semanas. El ambiente que rodea al equipo es positivo y esperanzador por primera vez en todo lo que va de temporada. Tras las victorias ante Osasuna y Sevilla, y el empate cosechado en un campo tan difícil como La Rosaleda, se ha disparado el optimismo entre la afición y los propios jugadores que componen la plantilla, que empiezan a creerse de verdad que sí pueden sacar la situación adelante, a pesar de lo difícil que se había puesto.

Mucho que ver en esta evidente mejora tiene el míster, Lucas Alcaraz. El granadino ha encontrado un sistema que aparece adecuarse a las características de sus jugadores y le ayuda a definir el ‘once tipo’ del equipo.

Sin embargo, esto tiene consecuencias positivas para los que juegan y notan la confianza del técnico, y negativas para los que se ven relegados al banquillo en cada partido. En este sentido, Alcaraz tendrá que tirar de su mejor talante para sacar el mejor nivel de todos los jugadores y que los que disfrutan de menos minutos sean conscientes de que con trabajo y rendimiento pueden hacerse con un puesto.

En este sentido, el mejor ejemplo, tanto positivo como negativo, lo ponen Artem Kravets y Ezequiel Ponce. El ucraniano se ha hecho indiscutible en el esquema de Alcaraz a base de trabajo, sacrificio y goles. Su continua pelea con los defensas rivales es una de las grandes bazas del ataque nazarí, que encuentra gracias a eso un mejor rendimiento de la gente que llega en segunda línea, Carcela y Boga.

El atacante argentino, por el contrario, se ha venido abajo con el paso de las jornadas. Empezó como uno de los ‘titularísimos’ con Jémez al mando. De hecho, él fue el autor del primer tanto del Granada esta temporada, en la jornada 1, certificando el empate ante el Villarreal. Ese sería su primer y último gol, hasta ahora, esta temporada.

Con Lucas Alcaraz empezó jugando. Jugó como titular tanto contra el Atlético de Madrid como contra el Sporting de Gijón. Ante los astuarianos fue sustituido en el descanso, y fue a partir de ahí cuando Ezequiel se desinfló y dejo de ser un fijo de las alineaciones. Se quedó sin jugar ante Barça, Deportivo y Valencia, coincidiendo con unas molestias musculares que tampoco le han ayudado. En total, ha sumado 643 minutos repartidos en 11 partidos de liga, y 90, en Copa.

Ahora está volviendo a entrar en el equipo con algunos minutos en las segundas partes, aunque aún está lejos de su mejor versión. Su mala suerte fue evidenciada ante el Osasuna, en Copa del Rey, donde Ponce lo falló todo. Disfrutó de hasta tres ocasiones claras, en las que se estrelló con el portero rival e incluso con el palo.

Alcaraz le dio aquel partido copero completo, a sabiendas de que necesita al mejor Ponce. El delantero cedido por la Roma ha demostrado que puede dar muchas cosas buenas al equipo, incluso entrando desde el banquillo, aprovechando su velocidad, potencia y movilidad. Un perfil distinto a Kravets.

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