Domingo, 24 Septiembre, 2017

            

Expertos recuerdan que el ejercicio en los primeros 10 años de vida disminuye el riesgo de patologías cardiovascular

o, numerosos estudios científicos han puesto de manifiesto los beneficios de la práctica regular de actividad física sobre la salud en menores, adolescentes, así como en adultos y mayores. Aunque las manifestaciones clínicas de la enfermedad cardiovascular no aparecen hasta la vida adulta, existe evidencia científica que indica que ésta se inicia ya en la infancia y adolescencia.

Los beneficios de la práctica de actividad física varían según las características de la población: edad, género ...


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Expertos reunidos en el curso de verano ‘Hábitos de vida saludable’, organizado por la Fundación Iberoamericana de Nutrición (FINUT), la Universidad de Granada y el Parque de las Ciencias de Andalucía-Granada con la colaboración de Coca-Cola España y el Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (IMUDS), han recordado que la práctica regular de ejercicio físico durante los primeros 10 años de vida puede disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.

“Educar en hábitos saludables durante la infancia es crucial para su mantenimiento en la edad adulta. Llevar una vida activa a estas edades está asociado con tener menos tejido adiposo y una mejor condición física. Además, también desarrollan unos huesos más fuertes y menos síntomas de ansiedad y depresión. Un aspecto de primordial importancia es que las personas que practican actividad física a estas edades tienen mayor probabilidad de estar más sanos en la adultez”, ha comentado el investigador del Ramón y Cajal, Facultad de Ciencias del Deporte de la Universidad de Granada, Jonatan Ruiz.

Ahora bien, los beneficios de la práctica de actividad física varían según las características de la población: edad, género o estado de salud previo, entre otros. En este sentido, el experto ha aseverado que el nivel de evidencia científica es suficiente como para que se considere, de una vez por todas, a la actividad física como un terapia legítima para prevenir y tratar las enfermedades cardiovasculares más prevalente del siglo XXI.

En cuanto a las recomendaciones generales de actividad física para la infancia y la adolescencia, Ruiz ha recomendado realizar 60 minutos (1 hora) o más de actividad física diaria. Al respecto, prosigue, la escuela desempeña un papel fundamental a la hora de informar sobre la importancia de la práctica de actividad física desde las primeras edades de la vida y ofrecer la posibilidad de alcanzar las recomendaciones mundiales de actividad física dentro del contexto escolar.

“Esto sería posible solo si los Gobiernos, también el de nuestro país, incluyeran 60 minutos al día de Educación Física dentro del contexto escolar”, ha apostillado experto.

Actualmente, el número de horas de Educación Física en nuestro país en las primeras etapas escolares es de 2 horas a la semana, y en etapas más avanzadas se reduce a 1 hora o ninguna. “No cabe duda, que estamos muy lejos de lo deseable, estamos muy lejos de algunos Países del Norte de Europa, que conscientes de la importancia de la Educación Física desde las primeras décadas de la vida, han introducido dentro del currículo escolar, 1 hora de esta material todos los días de la semana”, ha explicado Ruiz.

En cuanto a las herramientas educativas dirigidas a la población respecto a la importancia de adquirir hábitos de vida activos y su interrelación con la salud, el experto ha comentado que existen herramientas pero ha reconocido que “faltan vías” para hacerlas llegar al público general.

“Es importante que desde los poderes políticos, a todos los niveles, Gobierno estatal, gobierno de la comunidad, y ayuntamientos se dedique un importante esfuerzo en concienciar a la población sobre la importancia de tener un estilo de vida físicamente activo”, ha enfatizado.

EL SEDENTARISMO ES RESPONSABLE DE MÁS DEL 10% DE MUERTES EN EUROPA

Por otra parte, durante el curso se ha hecho alusión al ‘Estudio prospectivo Europeo sobre la dieta y el cáncer’, en el que se evaluó una serie de parámetros de salud y calidad de vida a más de 500.000 adultos de varios países de Europa entre los que se encuentran Suecia, Dinamarca, Noruega, Holanda, Reino Unido, Francia, Alemania, España, Italia, y Grecia.

“El estudio publicado en ‘American Journal of Clinical Nutrition’ mostró que la obesidad se relaciona con unas 337.000 de los 9,2 millones de muertes que se producen en Europa, esto es con un 3,6 por ciento. Sin embargo, el estudio mostró que el sedentarismo era responsable del 7,3 por ciento de las muertes, esto es de 676.000 muertes”, ha informado.

Por tanto, prosigue, sabiendo que unos de los principales determinantes de la pandemia de la obesidad es la falta de actividad física, se podría decir que de “forma directa o indirecta”, el sedentarismo es responsable de más del 10 por ciento de muertes (alrededor de 1 millón de personas) en Europa.

Sin embargo, los autores del estudio indican que podría ser incluso suficiente con realizar 20 minutos al día, esto es, dar un paseo a un ritmo ligero. A este respecto, “Este paseo podría suponer un gasto energético de entre 90 y 100 calorías, y reducir el riesgo de muerte prematura entre un 16 por ciento y un 30 por ciento en el grupo de los inactivos. Un incremento de 100 kilocalorías al día puede no ser mucho, pero hay estimaciones que indican que incrementar el gasto energético en 100 kilocalorías al día durante 365 días puede suponer una pérdida de masa grasa de hasta 5 kilogramos en un año”, ha zanjado Ruiz.

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