Jueves, 19 Octubre, 2017

            

Expertos aseguran que el consumo de alcohol en periodos cortos de tiempo aumenta el riego de adicción un 20%

Los problemas de salud derivados de la ingesta desmesurada de alcohol y otras sustancias psicoactivas, como el cannabis o la cocaína, pueden inducir a los jóvenes a enfermedades mentales como la esquizofrenia



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Expertos del Centro Tibbon de Granada, personas que se han convertido en terapeutas después de haber superado alguna adicción a lo largo de sus vidas, han asegurado que “el consumo de mucho alcohol en periodos cortos de tiempo aumenta el riego de caer en alguna adicción en un 20 por ciento”, una cifra que se ha incrementado en los últimos años en el sector más joven de la población.

El director de este centro, Ramón Bravo, ha mostrado a Europa Press las conclusiones que su equipo ha sacado en materia de salud a raíz de estudiar la polémica generada con la práctica del botellón, una actividad que más allá de generar problemas inmediatos como los comas etílicos o los comportamientos agresivos puede traer consecuencias a largo tiempo como la toxicomanía.

Los problemas de salud derivados de la ingesta desmesurada de alcohol y otras sustancias psicoactivas, como el cannabis o la cocaína, pueden inducir a los jóvenes a enfermedades mentales como la esquizofrenia, ha apuntado Bravo quien ha explicado que un porcentaje del siete por ciento de posibilidades de desarrollar esta enfermedad de manera genética puede elevarse hasta el 70 por ciento con el consumo de drogas “algo que está llenando las plantas de psiquiatría de los hospitales”

La disminución de edad para el inicio de la práctica del botellón es uno de los principales problemas, según palabras del director de Tibbon quien ha expuesto que si bien desde hace años se viene “haciendo botellón, que lo hagan niños de 13 o 14 años que no están desarrollados aún neurológicamente aumenta las posibilidades de que la persona contraiga una adicción o padezca una enfermedad física o psíquica a lo largo de su vida”.

El silencio de las enfermedades, ha explicado Bravo, es el tiempo que transcurre hasta el que el organismo muestra evidencias de ella y que, en el caso del alcohol puede ser hasta de 20 años, pero que se disminuye con la ingesta continuada y de varias sustancias simultáneamente y ha aclarado, asimismo, el error existente en el término de “droga blanda o dura” ya que el “cerebro no lo distingue, sólo asume la existencia de una droga exógena que modifica el comportamiento”.

“Nadie comienza a consumir pensando que va a llegar a ser adicto”, ha contestado Bravo a aquellos que aseguran que por tomar alcohol o drogas sólo durante el fin de semana no va a tener ningún problema: “No existe un consumo sin riesgo”, ha argumento el terapeuta aclarando que las adicciones tienen componentes genéticos, sociales y educativos.

“En la educación está la base”, ha apuntado este experto afirmando que la solución radica en la autoridad de los padres y el ejemplo que los niños vean en casa así como en la actitud de las administraciones de cara a la permisividad para esta clase de prácticas.

En este sentido, ha propuesto al Ayuntamiento que gaste el dinero de limpieza y seguridad que ahora invierte en el botellódromo en dotar la zona de nuevos espacios para que la juventud practique otras actividades que, si bien reconoce que la oferta de ocio en la capital es amplia, “nunca se ofrecen actividades de más”.

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