Martes, 17 Octubre, 2017

            

Excavar ¿se va a acabar?

Excavaciones en busca de la fosa de Lorca | Foto: Archivo GD
Ramón Ramos


image_print

En la zona entre Víznar y Alfacar, donde se supone que fue enterrado Federico García Lorca, se desenterraron cadáveres. Tras horadar y horadar en cuatro fases distintas, los animosos chicos que buscan la fosa del poeta no han encontrado restos pero han llegado a esta sesuda conclusión. Es un avance del informe que próximamente presentarán públicamente, pero ya -para que nos vayamos preparando- han lanzado este a modo de titular que ha caído entre la población con la misma trascendencia e impacto que si hubieran afirmado que en agosto hace calor.

Ahora resulta que se han enterado de lo que sabe toda Granada desde que terminó la guerra, el más docto y el más cateto, el más fascista y el más comunista, el más viejo y el más joven, el que investigó y el que no sabe quién es Federico… Sí, señores: no lo sabíamos pero ahora ya lo sabemos. Se plantaron pinos, se abrió una carretera que antes era un camino polvoriento, se construyeron urbanizaciones en la zona, se exhumaron cuerpos de fusilados que fueron enviados a Cuelgamuros cuando se inauguró la basílica del Valle de los Caídos, se allanó el terreno en la pretensión de instalar allí un campo de fútbol… Y también hubo movimiento de tierras cuando el paraje se convirtió en Parque Federico García Lorca.

Tal sucesión de episodios conllevó necesariamente un desplazamiento de los cuerpos de quienes allí fueron asesinados y, así, afloraron esqueletos. Un periódico publicó que los entonces responsables de la Diputación – promotora del Parque- sabían de la aparición de restos mortales. Una ‘gran primicia’, salvo que el mismo periódico había publicado la misma noticia un par de años antes…

Fue entonces cuando empezó el rosario de excavaciones. Al principio, por aquello de la novedad, te colaban cualquier cosa. Como aquello de que el cadáver de Lorca reposa de medio lado entre otros dos cadáveres, infográficamente localizado y a punto de ser exhumado. Sé de un buen amigo corresponsal al que al principio llamaban desde la central de Madrid -que allí, les gusta mucho dar apariencia de que controlan las cosas aunque no las tengan a mano- para estar pendientes. Y se desilusionaban mucho cuando les anticipabas lo que van a encontrar allí: nada.

Es la historia de las cuatro excavaciones. Que se han llevado a cabo con la oposición de la familia Lorca, aunque también es cierto que a instancias de familiares de los compañeros de infortunio del poeta aquella aciaga fecha de agosto del 36. Tarea baldía en baldío la de las excavaciones. Eso sí, cada vez que suben a aquel paraje entre Víznar y Alfacar y regresan de vacío están consolidando esa visión autojustificadora de la derecha más derechizada granadina. Esa versión que trivializa la tragedia o la disuelve entre los excesos que se cometen en las guerras. Total, no fue para tanto… Y, claro, a esa versión le viene de perlas que, cuatro georradares después, allí no haya aparecido un hueso y el único casquillo de bala corresponda a una época posterior. Pero, nada, volvamos a la tarea que cuando se haya excavado en toda la provincia algo habremos encontrado. Sin duda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *