Lunes, 22 de Octubre de 2018

            

Ética y política

Pablo Iglesias, fundador de la UGT y del PSOE | Autor: auladehistoria.org
Pedro Vaquero del Pozo


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No se apure el lector que no pienso filosofar en exceso. Pero se me ocurre que ante los graves hechos que están pasando en el PSOE, filosofar un poco no hace daño a nadie. Y que traer a colación la vieja polémica de la relación entre ética y política se me ocurre que es lo más adecuado.

Verán. La vieja política se ha dirimido a garrotazo limpio hasta nuestros días. Recordemos el mapa geopolítico y verán que estamos en guerra aunque no la tengamos en nuestras calles… de momento. Pero desde que existe la humanidad siempre ha habido junto a la guerra y la política una serie de códigos éticos al que tenían que ajustarse las guerras para ser justas. Nuestros más ilustres juristas internacionalistas del Renacimiento e incluso antes se desaforaban por decirles a los príncipes de la tierra cómo debían comportarse con los súbditos e incluso con los enemigos.

Desde que la Revolución Francesa se convierte en democracia republicana y representativa (de las élites burguesas sobre todo) hay una serie de valores que adornan la política: igualdad, libertad, fraternidad… Ya es sabido. Y en cuanto los españoles logramos escapar de la dictadura franquista por la extinción física del dictador, nos aferramos a los valores constitucionales del 78. Fue lo más que logramos conseguir la generación de los Beatles. Pero claro ha llovido mucho y hoy una nueva generación, la del 15-M, exige más: Nueva política, democracia representativa pero también democracia directa, honestidad de los políticos y veracidad de sus compromisos, libertad de mercado, pero ética y cárcel para quien infrinja las leyes económicas y sociales, censura política para los corruptos, otra forma de hacer la política.

En este contexto es en el que se enmarca la guerra fratricida que está sufriendo el PSOE. Su actitud es la muestra más palpable de la vieja política, sin principios éticos y a garrotazos: Que dijeron a los electores que iban a cambiar a Rajoy, que el “No es No”, pues cambiamos de postura de un comité federal a otro, y convertimos el No en Abstención; que hicieron un proceso de primarias para que los militantes eligieran al secretario general, pues los barones montan una conjura para descabalgarle y en su lugar eligir una gestora más acorde a la visión de los oligarcas regionales; que podrían haber elegido ya tras el 20-D (y ahora tras el 26-J) una alternativa de izquierdas con Podemos, pues ninguna que exista alternativa, y se escudan en que tendrían que pactar con los independentistas, como si eso no lo hubieran hecho tantas veces en su historia.

Da vergüenza ajena ver al portavoz Hernando defender justo lo contrario que había defendido cuando era el brazo derecho de Pedro Sánchez. Hay algo bueno en todo esto. Y es que a la baronesa Susana se le ha visto el plumero. No obstante ello no quiere decir que hayan disminuido sus expectativas de ser la próxima secretaria general. Ya se encargarán de hacerle una campaña de imagen, y arreglado.
¿Arreglado? ¿Tiene arreglo el PSOE? Si algo se ha valorizado en la historia del PSOE ha sido su credibilidad ante la gente de izquierdas de intentar unir ética y política, defendiendo (a su moderado y errático modo) los valores de los trabajadores y clases medias, con un pragmatismo del que han carecido otros partidos de la izquierda. Y si algo se ha ido por el desagüe de la historia en esta crisis del PSOE ha sido su credibilidad.

Esta especie de Gran Coalición que están a punto de inaugurar entre PP, Ciudadanos y PSOE tiene por objetivo principal recomponer el bipartidismo, dándole una tregua al PSOE para que se recomponga, toda vez que el PP ya da por amortizada su crisis de credibilidad (veremos si sale de los juicios que faltan) y que Ciudadanos es un apéndice cada vez más exiguo de la derecha conservadora.

La nueva política (Unidos Podemos) debe exhibir su capacidad de unir ética y política, movilizando la calle y el Parlamento. ¿Ladran? Luego cabalgamos… Pero debe cuidar la estética. La jaula de grillos y la división interna nunca dio votos, por más que se quiera presentar como signo de pluralismo interno. La gente lo que ve en los tuits entre Iglesias y Errejón es afán de poder. Es decir, vieja política.
¿Ven cómo no era tan complicado hablar de ética y política?
Pedro Vaquero del Pozo

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