Viernes, 28 Julio, 2017

            

¿Estoy sufriendo acoso laboral?

La encuesta realizada para el Barómetro Cisneros sobre acoso laboral revela que un 13% de los trabajadores en activo declaraban sufrir 'mobbing', una cifra que se ha incrementado un 43% en sólo dos años



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La encuesta realizada para el Barómetro Cisneros sobre acoso laboral revela que un 13% de los trabajadores en activo declaraban sufrir ‘mobbing’, una cifra que se ha incrementado un 43% en sólo dos años. Las reducciones de
personal, las fusiones empresariales o el miedo a perder el puesto de trabajo se encuentran detrás de un clima laboral que constituye un caldo de cultivo para el acoso.

Entre las causas que están detrás de este acoso laboral que el código penal considera delictivo, el Barómetro Cisneros señala la envidia por parte del acosador (33%); el éxito profesional de la víctima (26%); y la reivindicación de derechos laborales y el éxito personal por parte de quien lo sufre (16%). Según explica a Infosalus Elisa Sánchez, psicóloga, técnica en Prevención de Riesgos Laborales y coordinadora del Grupo de Salud Laboral del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, a quien más le interesa solucionar el problema del acoso laboral es a la propia empresa, a quien genera pérdidas en productividad y de cara a los clientes muy mala imagen.

Según señala Sánchez, los últimos datos indican que en 2014 han sufrido acoso laboral un 15% de los trabajadores y se estima que un 60% de los trabajadores sufrirá acoso a lo largo de su vida laboral. “El mobbing tiene costes morales, sociales y económicos que empresarios, directivos y accionistas deberían tener muy en cuenta”, señala.

“Estamos hablando de un delito tipificado en el código penal que compete no sólo al acosador sino también al jefe o a la empresa que lo permiten”, señala la psicóloga que apunta a que existen protocolos de actuación que las entidades tienen la obligación de desplegar para prevenir, detectar e intervenir ante el acoso laboral. Las consecuencias del acoso laboral se trasladan a todas las esferas de la vida de la persona. El acoso laboral genera problemas de insomnio, ansiedad, fobia al trabajo y síntomas similares a la depresión por el estrés mantenido. Los problemas emocionales pronto se trasladan al ámbito físico e incluso repercuten en su sistema inmune.

Según señala Sánchez, quienes pueden detectar antes el problema son los médicos de cabecera que, ante las visitas a consulta por síntomas como falta de sueño, alteraciones en el apetito o dolores de cabeza pueden consultar sobre la situación personal y laboral de la persona y plantear la sospecha.

En cuanto a los sectores profesionales afectados, Sánchez señala que es más común en la administración, donde los cambios de puesto laboral o de localización del puesto de trabajo son más difíciles de realizar, en organizaciones muy cerradas propias de un género o en aquellas con valores corporativos muy estrictos en los que mostrar opiniones diferentes puede convertirse en blanco de acoso.

¿CÓMO SON ACOSADO Y ACOSADOR?
El acoso laboral está tipificado por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene del Trabajo como violencia psicológica dentro del contexto laboral, ejercida por alguien que tiene cierto poder sobre el acosado y no es necesariamente su jefe. “No es algo puntual sino frecuente y mantenido en el tiempo. No es un conflicto entre dos, sólo una de las partes mantiene esta actitud y el objetivo es el desprestigio o que se abandone el puesto de trabajo”, explica Sánchez.

Según apunta la especialista en prevención de riesgos laborales, el perfil del acosador está a veces más definido que el del acosado. “Es fácil identificar a un acosador porque una vez que ha conseguido su objetivo con una persona desplaza su atención a otra”. Los acosadores suelen ser personas con un estilo agresivo de comunicación, impositivos, autoritarios y que no toleran la frustración. Suelen tener una personalidad egocéntrica en la que existen miedos e inseguridades que son la principal fuente del acoso que ejercen. Por su lado, el acosado acostumbra a ser un buen profesional, que suele destacar y que puede percibirse como una amenaza laboral para el acosador. Además, su estilo de comunicación es menos asertivo, no reaccionan frenando el acoso sino que suelen aguantar ya que no tienen habilidades para afrontar la situación.

“En muchos casos son personas en situación de vulnerabilidad y que tardan en ser conscientes de que sufren acoso, buscan otras explicaciones a la situación o incluso cuando lo comentan a familiares y amigos no encuentran respaldo e incluso terminan sintiéndose culpables”, explica Sánchez. Los acosadores suelen buscar este perfil, ya que les resulta más fácil actuar con impunidad.

TIPOS DE ACOSO LABORAL

* Vertical ascendente (del trabajador al jefe): aunque poco frecuente, se da cuando el jefe no asume bien sus funciones, no tiene capacidad de liderazgo, no toma decisiones y son sus capacidades técnicas las que le llevan a ocupar el cargo. En estos casos un miembro del equipo suele tomar la iniciativa y las decisiones y comienza a desprestigiarlo.

* Vertical descendente (del jefe al trabajador): el denominado ‘síndrome de Ulises’ se produce cuando el jefe puede considerar que su puesto está en peligro frente a un trabajador a su cargo que podría sustituirle.

* Horizontal (entre colegas con estatus similar): es el más frecuente. Con la situación de crisis ha aumentado el miedo a perder el trabajo, se dan reducciones de plantilla o fusiones de empresas. La situación lleva a no compartir información, excluir de la dinámica de trabajo, etc.

* Institucional (de la empresa al trabajador): constituye una línea orquestada desde la dirección que busca que un trabajador deje el puesto de trabajo de forma voluntaria, evitando el despido, y así abaratar los costes.

* A la maternidad (ligado a reducciones de jornada): aunque existen empresas que gestionan bien los cambios asociados a la conciliación laboral, otras presionan a las madres o crean un clima de sobrecarga laboral para el resto de compañeros que contribuye al acoso.

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