Viernes, 24 Marzo, 2017

"Éste es el efecto Gamonal"

Aproximadamente 500 granadinos se manifestaron frente a la Subdelegación del Gobierno en apoyo a los vecinos del barrio burgalés

Manuel Herrera// Foto: Fermín Rodríguez


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Eran aproximadamente las siete de la tarde de este viernes cuando saltó la noticia: Javier Lacalle, alcalde de Burgos, anunció públicamente que las obras de Gamonal, cuyo inicio había provocado una movilización popular en el barrio burgalés, quedaban paralizadas de forma definitiva ante las constantes protestas de los vecinos, indignados por el proyecto del gobierno municipal, que pretendía construir un bulevar  en la Calle Vitoria, una de las rúas principales de la zona.

Apenas una hora más tarde, en la Gran Vía de Colón de Granada, frente a la Subdelegación del Gobierno, cerca de medio millar de personas se manifestó para apoyar la revuelta popular impulsada por los vecinos de la barriada burgalesa y para mostrar su rechazo a las políticas gubernamentales y a la actuación policial en este tipo de circunstancias, que, a juicio de la mayor parte de los allí presentes, es excesivamente “violenta”.

De este modo, poco a poco, fueron congregándose manifestantes de toda índole, ataviados con símbolos y pancartas a favor de los vecinos de Gamonal y con la disposición de protestar por la coyuntura política y social frente al edificio que alberga la sede del Gobierno en Granada: “Este es el efecto Gamonal”, “No vamos a parar”, “solidaridad con los vecinos en lucha”, “las calles de los barrios, no del empresario” o “menos Policía y más educación” fueron algunas de las consignas que se pudieron escuchar a lo largo de la protesta.

Mientras tanto, en la entrada de la Subdelegación del Gobierno, la cara opuesta la mostraba la Policía Nacional. Una docena de agentes uniformados se situó en la puerta de acceso al edificio para salvaguardar la zona ante posibles incidentes.

DISCURSO DE CIERRE

Tras permanecer prácticamente una hora en una Gran Vía de Colón cortada para la protesta, dos personas leyeron un manifiesto que sirvió como broche a la primera parte de la movilización: “Esta es una expresión del descontento generalizado”, apuntó una de las mujeres que tomó la palabra, antes de aludir a “la rabia de los jóvenes y la tristeza de los mayores ante la prepotencia y la intolerancia del poder”.

Del mismo modo, la encargada de continuar con la lectura remachó: “La lucha debe continuar y las revueltas extenderse. La paz social la han roto ellos”.

INCIDENTES POSTERIORES

Un poco antes de la lectura del manifiesto, la Policía Nacional apostada en la entrada de la Subdelegación del Gobierno se vio obligada a esquivar varios huevos que le lanzó un grupo de manifestantes. Fue el inicio de los altercados que se produjeron una vez se marchó de la zona una buena parte de las personas que habían acudido a la protesta.

Posteriormente, continuaron los gritos, los insultos y el lanzamiento de petardos, así como la quema de algunas de las pancartas utilizadas en la manifestación. La movilización se trasladó a la Calle San Juan de Dios, ya con la intervención de la Policía, y se dispersó finalmente unos minutos antes de las once de la noche.

 

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