Martes, 24 enero, 2017

Estado Islámico ha asesinado a más de 33.000 personas a lo largo de 13 años de atentados

El grupo yihadista es responsable de más de una cuarta parte de los muertos por el terrorismo internacional

Foto: Reuters
E.P.


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La organización terrorista Estado Islámico es responsable de las muertes de 33.000 personas, ha causado 41.000 heridos y secuestrado a más de 11.000 individuos desde que cometiera en 2002 su primer atentado en Jordania. Más de una década de ataques — casi 5.000, tanto aislados como coordinados –, abducciones, extorsión y conquista territorial cuyos patrones que ahora analiza el Consorcio Nacional para el Estudio y Respuestas al Terrorismo (START) en un informe pormenorizado publicado este mes.

El grupo de estudios norteamericano de la Universidad de Maryland subraya la “compleja evolución” que ha protagonizado el grupo desde su fundación en 1999 bajo el nombre de Jamat al Tawhid al Yihad (el Partido del Monoteísmo y de la Yihad), epicentro de una “bola de nieve” que ha ido creciendo conforme otras organizaciones terroristas le han declarado su lealtad hasta el punto de que la violencia de las filiales de Estado Islámico casi “supera la que ejercen los integrantes de su núcleo duro”.

Entre 2002 y 2015, Estado Islámico y sus filiales han perpetrado más de 4.900 atentados y se ha convertido en una fuerza dominante del terrorismo internacional. Sumando todos los atentados terroristas registrados durante esos 13 años, la organización yihadista es responsable del 13 por ciento de estos ataques, del 26 por ciento de las muertes y del 28 por ciento de los heridos.

Lo que START define como “el núcleo de Estado Islámico” es responsable de la mayoría de estos atentados (58%), de las muertes (también un 58%) y especialmente de los secuestros (un 88%), si bien han sido sus filiales las que mayor atención mediática han recibidos, en particular en los últimos años.

EXPANSIÓN MUNDIAL

Lo que entre 2002 y 2013 parecía un asunto casi circunscrito a Irak se ha convertido en un fenómeno globalizado. Durante once años, Estado Islámico convirtió ese país en el centro de operaciones gracias a la acción de sus predecesoras inmediatas, Al Qaeda en Irak y el Estado Islámico de Irak (ISI). En 2013, un año antes de la autoproclamación de su llamado “califato”, Estado Islámico era un virtual desconocido, circunscrito a Irak – donde cometía un 95 por ciento de sus atentados – y Siria –un 5 por ciento – .

Pero en abril de ese año, su líder Abú Bakr al Bagdadi anunció la expansión del ISI a Siria para incluir al Frente al Nusra. A pesar de que tanto Al Qaeda como el propio frente han acabado desvinculándose del califato, su adscripción inicial marcó el comienzo de una “dramática expansión de la organización en lo que a frecuencia y gravedad de atentados se refiere, así como alcance geográfico”.

Para mediados de 2014, la actividad mundial de la organización y sus filiales había adquirido proporciones dramáticas, en Filipinas como el Movimiento Islámico de Liberación de Bangsamoro, en Libia con Estado Islámico para las Provincias de Barqa y Trípoli, y en Egipto con Ansar Bayt al Maqdis, que acabaría convirtiéndose en Estado Islámico para la Provincia del Sinaí.

El remate sucedió en marzo de 2015, cuando la secta islamista nigeriana Boko Haram, caracterizada por su inusitado grado de violencia, declaró su “lealtad al califato” de Al Bagdadi, expandiendo los tentáculos de la organización al centro de África y acelerando el ritmo de los atentados hasta que todas estas organizaciones mencionadas forman parte de la lista de los 20 grupos terroristas más activos del mundo.

Para entonces ya había sucedido el primer ataque “inspirado” — que no directamente relacionado — por los preceptos de la organización. sucedió en abril de 2014 en Seattle, Estados Unidos y se cobró la vida de una persona. El motivo, declaró el agresor, Ali Muhammad Brown, fue la participación de Estados Unidos en Irak y Afganistán. Desde entonces y hasta 2015 sucedieron 26 ataques “inspirados” por Estado Islámico que han costado las vidas de 37 personas.

Hay que tener en cuenta que el informe no recoge los datos de 2016, un año que prosigue con la tendencia ascendente de atentados, como el perpetrado en la discoteca gay Pulse, de Orlando (Florida), que costó la vida a 49 civiles, en el ataque terrorista más sangriento en suelo estadounidense desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Y los expertos consideran que la actividad terrorista va a aumentar en los próximos años, conforme la ofensiva militar en Irak y Siria siga rebañando terreno al llamado “califato”, cuya extensión en estos países se ha reducido un 12 por ciento en los seis primeros meses de este año.

“Estado Islámico”, apunta un reciente informe de IHS Janes’ 360, “seguirá recurriendo cada vez más a las matanzas para compensar sus pérdidas territoriales y demostrar que sigue teniendo influencia”.

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