Sábado, 22 Julio, 2017

            

En verano hay más riesgo de deshidratación durante la lactancia, para madres y bebés

Si el niño tiene menos de 6 meses no es necesario darle agua entre toma y toma, ya que la leche materna es suficiente para hidratarle adecuadamente

Una madre da el pecho a su hijo | Autor: Pixabay
E.P


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Con la llegada del verano, el riesgo de deshidratación aumenta durante la lactancia, tanto para la madre que da el pecho como para su bebé, ya que las altas temperaturas provocan efectos físicos directos en ambos. Por ello, hay que tener en cuenta una serie de medidas para llevar una lactancia óptima en verano y se proporcione una correcta hidratación al pequeño.

Los bebés se deshidratan más rápido que los adultos porque su metabolismo es más acelerado, por lo que hay que darle el pecho “a demanda, sin excepciones”, y para saber si el niño tiene sed, hay que prestar atención a su llanto, pero también a la somnolencia, la irritabilidad, el sudor frío, la pérdida de vitalidad habitual o el aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria.

Asimismo, “hay muchos otros síntomas que indican que el bebé está sediento, como son los cabeceos, sacar a menudo la lengua y llevarse la mano a la boca, la reducción de la orina o bien orina concentrada, de aspecto oscuro y olor más fuerte”, ha indicado la especialista de la unidad de Pediatría PAIDO-DEX del Hospital Universitario Dexeus de Barcelona y miembro de Top Doctors, Cristina Bonjoch.

Por su parte, también el verano puede provocar en la madre lactante un aumento de la irritabilidad, la apatía y el cansancio derivado de las altas temperaturas. Además, sus niveles de ‘oxitocina’ aumentan cuando el bebé succiona y esto le produce sed. Los expertos inciden en controlar la hidratación del bebé vigilando que moje entre seis y siete pañales al día.

RECOMENDACIONES PARA DAR EL PECHO EN VERANO

El calor provoca un aumento de temperatura corporal en la madre por la propia temperatura y el contacto directo con su hijo. Así, la transpiración aumenta y se produce una reducción de la hidratación natural que da lugar a la disminución de leche.

Para evitarlo, se aconseja beber suficiente líquido a lo largo del día, que la madre y el niño lleven ropa de tejidos livianos y frescos, buscar sitios a la sombra para realizar las tomas, tener una botella de agua a mano para evitar interrumpirlas por la sed y colocar una gasa fina entre la piel de la madre y la del bebé, para reducir el aumento de temperatura corporal de ambos por el contacto directo.

Si el niño tiene menos de 6 meses no es necesario darle agua entre toma y toma, ya que la leche materna es suficiente para hidratarle adecuadamente. A partir de esta edad, si ya ha iniciado la ingesta de otro tipo de alimentos, es bueno ofrecerle agua en un vaso de vez en cuando, pero no directamente de la botella ni en biberón.

“Si se le ofrece el pecho antes de las papillas o purés, tal y como se recomienda durante el primer año, probablemente no necesitará agua y no la querrá. A medida que se va haciendo grande y toma más cantidad de alimentos sólidos, generalmente beberá el agua que se le ofrece”, ha asegurado el pediatra del centro de Pediatría y Adopción Internacional de Zaragoza y miembro de Top Doctors, Gonzalo Oliván.

Es importante que la madre lleve una dieta saludable que incluya todos los alimentos con un aporte mínimo de 1.800 calorías diarias, según recomienda el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Además, las frutas y las verdura(ensaladas, sopas frías, macedonias, etc) hidratan y nutren a la madre de forma óptima. También, debe beber entre dos y tres litros de líquido al día, principalmente agua y zumos naturales. Es importante que se eviten refrescos azucarados, bebidas estimulantes y el alcohol, ya que son perjudiciales para la salud.

CONSEJOS PARA CONSERVAR LA LECHE MATERNA

Si es necesario extraer leche materna para almacenarla y transportarla, es aconsejable extremar los hábitos de higiene, limpiar bien la zona del pezón y la areola, el sacaleches y los recipientes de almacenamiento. La leche puede refrigerarse hasta ocho días en nevera a una temperatura entre 0 y 4 grados (siempre en el fondo, no en la puerta) y no debe permanecer congelada más de dos semanas. Si la extracción se realiza fuera de casa, la leche puede conservarse en una nevera portátil bien enfriada.

El Comité de Lactancia Materna de la AEP recomienda que entre los 25 y 30 grados de temperatura ambiente, la leche materna extraída se refrigere en la nevera antes de que hayan transcurrido de cuatro a seis horas. Por encima de los 30 grados, la leche materna no puede mantenerse fuera de la nevera más de cuatro horas.

Si la madre quiere hacer ‘topless’ durante la lactancia debe evitar las horas de mayor radiación solar, entre las once de la mañana y las cuatro de la tarde, utilizando en todo momento el protector solar. Posteriormente, es recomendable lavarse bien el pezón y la areola antes de volver a ofrecer el pecho al bebé. Si se utiliza ventilador o aire acondicionado, o se está en un local donde tienen ventilación, hay que procurar evitar la exposición del niño al flujo de aire.

Por último, los especialistas recomiendan no planificar un calendario turístico apretado durante los primeros meses de lactancia, especialmente durante el primer mes. Si el viaje es lago, se recomienda parar, buscar una posición cómoda y fresca para amamantar al pequeño. Además, si se viaja en tren o en avión, el bebé viajará en los brazos de la madre, sujetado con un cinturón especial para que ella pueda darle el pecho en cualquier momento.

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