Domingo, 23 Julio, 2017

            

En menos de 20 años, el riesgo de muerte por ictus ha disminuido un 50% en España

Los datos generales de mortalidad, muestran que la tasa bruta es de 852,1 fallecidos por cada 100.000 habitantes

Archivo GD
EP


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El riesgo de muerte por ictus ha disminuido un 50,5 por ciento desde el inicio del presente siglo en España, aunque la enfermedad cerebrovascular aún causa el 7 por ciento del total de defunciones ocurridas, y aproximadamente el 24 por ciento de las muertes cardiovasculares.

Estos datos se desprenden del último informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2016, publicados esta semana por el Ministerio de Sanidad, que muestra como dato positivo que, desde 2001, el riesgo de muerte en España se ha reducido un 25,3 por ciento.

Por otro lado, entre las enfermedades cardiovasculares, la causa de muerte predominante es la enfermedad isquémica del corazón, que causa el 8 por ciento del total de defunciones en España, si bien el riesgo de muerte por esta causa ha disminuido un 45,3 por cinto desde principios del siglo XXI.

Los datos generales de mortalidad, muestran que la tasa bruta es de 852,1 fallecidos por cada 100.000 habitantes. El grupo de las enfermedades del sistema circulatorio suponen un 29,7 por ciento del total de las defunciones y los tumores el 26,8 por ciento, son las principales causas de muerte.

El riesgo de mortalidad por enfermedad cerebrovascular en 2014 varía entre 18,8 por 100.000 habitantes de Madrid, que es la comunidad autónoma con menor riesgo, hasta 46,3 por 100.000 habitantes de Melilla, la comunidad donde el riesgo de muerte por esta causa es mayor. Canarias, Castilla y León y Cataluña registran también bajos riesgos de mortalidad, mientras que en Ceuta, Andalucía y Extremadura se observan las mayores tasas de mortalidad ajustada por edad.

En cuanto a la evolución del riesgo de muerte por comunidades autónomas, entre 2001 y 2014, también se ha producido un descenso en todas las comunidades autónomas. Murcia, con el 57,6 por ciento de descenso, es donde más se reduce el riesgo, le siguen Castilla-La Mancha (55,5%) y Canarias con (55,5%), mientras que Melilla (25,4%), Cantabria (32,4%) y Navarra (42,9%) registran los menores descensos de la tasa de mortalidad ajustada por edad por enfermedad cerebrovascular.

ENFERMEDAD ISQUÉMICA DEL CORAZÓN

por otro lado, el informe muestra que la enfermedad isquémica del corazón constituye una parte importante de la mortalidad por enfermedades cardiovasculares. Al menos, el 27,8 por ciento de las defunciones por enfermedades cardiovasculares (36,6% en hombres y 21,1% en mujeres) se deben a esta enfermedad, causando casi el 8% del total de las defunciones ocurridas en España.

El riesgo de mortalidad por enfermedad isquémica del corazón varía de forma evidente entre las distintas comunidades autónomas. País Vasco, Navarra, Cantabria y Madrid son las comunidades con menor tasa ajustada de mortalidad, mientras que Asturias, Canarias, Ceuta y Andalucía son las comunidades con un mayor riesgo de muerte por enfermedad isquémica del corazón.

La evolución de ese riesgo de muerte entre 2001 y 2014, ha sido descendente tanto en el conjunto del Estado, donde ha disminuido un 45,3%, como en todas las comunidades autónomas. Así, esta vez es Canarias donde se ha producido un descenso mayor del riesgo con un 55,4% de descenso, le sigue Ceuta (54,4%), Navarra (50,9%) y Madrid (45,1%), mientras que Cantabria con un 20,1 por ciento y Asturias con un 27,8 por ciento son donde se registran los menores descensos.

CÁNCER DE PULMÓN Y DE MAMA

Por otro lado, el informe destaca que el cáncer de pulmón causa el 20 por ciento de las muertes por tumores malignos en España. En hombres es la neoplasia que más muertes causa, alrededor de un 26 por ciento de las defunciones, mientras que en las mujeres este porcentaje es del 10 por ciento.

Tanto el patrón geográfico como, sobre todo, la evolución del riesgo de muerte por este tumor maligno son diferentes en uno y otro sexo, posiblemente como consecuencia de las diferencias en el hábito tabáquico, concretamente por el “paulatino abandono observado desde hace tiempo en los hombres e incorporación progresiva, y más tardía, al hábito en las mujeres”.

La menor magnitud en el riesgo de muerte por cáncer de pulmón en hombres se observa en La Rioja, Castilla y León, Madrid y Canarias, mientras que en mujeres son Melilla, Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía las comunidades con menor tasa de mortalidad. Mientras que los mayores riesgos de muerte se observan en los hombres en Ceuta, Asturias y Melilla, y en las mujeres en Ceuta, País Vasco y Asturias.

La evolución de riesgo de muerte por cáncer de pulmón ha sido diferente en hombres y mujeres: mientras que en aquellos la tasa de mortalidad ajustada por edad descendió 20,1% durante el período 2014/2001, en las mujeres aumentó 70,9%.

Los territorios donde el riesgo en hombres descendió más fueron Extremadura con 32,5%, Madrid con 27,1%, Baleares, 26,4% y Andalucía, con 25,8%. Por su parte, entre las mujeres, excepto en Melilla, donde se observó un descenso del 65%, el riesgo de muerte por cáncer de pulmón aumentó en todas las comunidades autónomas, siendo el incremento de magnitud superior al 100% en La Rioja (123,1%), País Vasco (120,3%) y Navarra (109,1%).

El tumor maligno de mama es la neoplasia más frecuente en la mujer. Las 6.231 defunciones por cáncer de mama en las mujeres sucedidas en el año 2014, suponen alrededor del 15% de las muertes por tumores malignos y algo más del 3% del total de las defunciones entre las mujeres.

Ese año, las tasas de mortalidad ajustadas por edad han variado entre el 10,5 por cada 100.000 habitantes de Navarra, que junto a Melilla con 12,7, Castilla – La Mancha con 13,3 y La Rioja con 14,2 fueron las comunidades con menor riesgo de muerte, y el 17 de Canarias y Comunidad Valenciana, con 17,0 defunciones por cada 100.000 mujeres, que junto a País Vasco con 17,1 y Asturias con 18,1 fueron las comunidades que registraron mayores tasas.

La evolución de riesgo de muerte por cáncer de mama en la mujer entre 2001 y 2014 es descendente en todas las comunidades autónomas. En el conjunto de Estado, el descenso fue del 24,6%.

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