Miércoles, 29 Marzo, 2017

En la encrucijada: caminos y bloqueos

Foto: “Regeneración Universal” de Esteban Sandri, Buenos Aires
Agustín Palomar Torralbo


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Tras muchas semanas de incertidumbre, parece que Agosto se nos va con un dato preciso: la fecha en la que será convocado el Parlamento para la sesión de investidura del Presidente de gobierno. El trabajo de Ciudadanos ha tenido el efecto esperado. Con la comparencia de Albert Rivera, en medio de la canícula de verano, Ciudadanos ha mostrado sentido de Estado al tomar la iniciativa de desbloquear la situación política contrarrestando el inmovilismo en que otros tan cómodamente parecían estar.

Pero también con su comparecencia Albert Rivera ha restaurado con claridad cual debe ser el modo de proceder de Ciudadanos para hacer posible la gobernabilidad mientras su representatividad sea minoritaria pero decisiva para formar gobiernos: ofrecer el apoyo al partido más votado a cambio de unos firmes compromisos por la regeneración de la vida pública. Hemos visto que Ciudadanos ha tenido que ceder ahora en un punto que parecía esencial en la campaña electoral: el cambio de candidato del PP por su responsabilidad política en los casos de corrupción de su partido. Sin embargo, esta cesión –sostengo– no ha hecho sino fortalecer el modo en el que Ciudadanos debe encarar su tarea de regeneración de la vida pública: fijando medidas que afecten concretamente a quienes han sido corruptos, estableciendo mecanismos para controlar y evitar futuros casos de corrupción y blindando las instituciones públicas para que no se proteja en ellas a los corruptos, porque, dicho sea de paso, lo que es verdaderamente inaceptable en un Estado de derecho es que se utilice la ley para proteger de la ley a quienes han cometido un delito. Pero, además Ciudadanos ha querido limitar el ejercicio del poder en los cargos públicos que tanto favorece la corrupción y hacer viable una nueva ley electoral que dé un mayor equilibrio entre los votantes y su representación política. Tomadas en su conjunto estas medidas son sólo condiciones necesarias que han querido arrancar al candidato que se va a apoyar en la investidura un compromiso serio por la regeneración de los partidos políticos. Sobre este compromiso se tendrán que ir aprobando, posteriormente, el conjunto de leyes y de reformas institucionales que tanto necesitamos.

Ciudadanos ha allanado desde la encrucijada política en la que estábamos un camino para la negociación y, en última instancia, para la formación de un gobierno, aunque él mismo, como sabemos, una vez establecidos los puntos del acuerdo y el marco general para el futuro Ejecutivo, se mantendrá vigilante de lo firmado en la oposición. Pero con todo, este trabajo no será suficiente si el PSOE decide que su compromiso con la democracia está en bloquear este camino que se ha abierto. Y es que facilitar el gobierno y no bloquearlo es algo que le corresponde al PSOE y no tanto a otros partidos representados en el Congreso porque del conjunto de los partidos sólo al PSOE se le otorga, en virtud del papel histórico que ha tenido en nuestra democracia como partido de gobierno de todos, el sentido de Estado que ahora necesitamos. Algunos dirigentes del partido socialista sostienen que este bloqueo representa en la forma del disenso una afirmación de la dignidad política frente a la corrupción del PP y de su política neoliberal que ha roto con el Estado de bienestar con el que gozábamos. Esto, que es una idealización, presupone que el propio PSOE está limpio de cualquier mancha de corrupción y presupone que allí donde gobierna, incluso desde hace mucho tiempo, se han alcanzado inmejorables cuotas de prosperidad, de trabajo y de bienestar social. Este, obviamente, no es el caso. El PSOE sabe que en situaciones verdaderamente críticas en las que se necesita de un pacto de largo alcance, un pacto que Rawls llamaría “entrecruzado”, el ejercicio de responsabilidad que puede devolver la dignidad, cuando tantas veces se ha perdido, está en trabajar como buenos representantes de todos los ciudadanos. Para ello no queda otra salida que romper con las posiciones partidistas y absolutistas y entrar en el juego del diálogo sabiendo que, en este juego, hay que dejarse afectar por aquellos con los que se dialoga y se pacta, pero también que en este juego se ofrece la oportunidad de afectar y exigir a aquellos con los que entramos en diálogo. Pedro Sánchez ha hecho referencia a la convicción ética para quedarse en la encrucijada sin entrar en el marco del consenso alcanzado. Pero, en el modelo de la democracia liberal, la convicción interior debe ponerse a prueba avanzando exigentemente por el camino abierto más que construyendo bloqueos. Sólo de un encuentro de las partes con sus respectivas exigencias pero con voluntad de acuerdo podrá florecer de nuestro momento político lo que es bueno para todos.

Comments

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  1. La intransigencia de Pedro Sánchez, que no convoca al Comité Federal sino a sus próximos, que ya se creían ministros, es muy mala para el PSOE.

    • C’s está ganando puntos con su capacidad de diálogo para conseguir avances en materia de regeneración y desbloquear la situación. No intentar evitar 3 elecciones tendrá un alto coste en votos para el psoe por ser un problema y no la solución.