Domingo, 28 Mayo, 2017

El “vete a la mierda” por WhatsApp da la vuelta a España

El individuo condenado por enviar el mensaje a su pareja aceptó la pena para demostrar que las demás acusaciones de malos tratos eran falsas, según afirma su abogada

Recreación de la conversación por Whatsapp
Sarai Bausán García | @Sarai_Bausan


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Desde el día de ayer, toda la población tiene mucho más cuidado con los mensajes que envía a través de WhatsApp. Las palabras malsonantes o las expresiones denigrantes no se usan con tanta ligereza como se acostumbraba. Y es que una noticia narrada en primicia por Granada Digital ha sorprendido no solo a la provincia andaluza sino a España entera: un hombre ha sido condenado a cinco días de arresto domiciliario y alejado de la víctima por haberle mandado a su pareja de hecho el mensaje “vete a la mierda”.

Una situación descubierta por este periódico granadino de la que no solo se ha hecho eco prensa nacional como La Vanguardia o El Mundo; también radios, televisiones y otras plataformas entre las que destacan los foros jurídicos, todo ello por la extrañeza del suceso.

Tal y como indica la letrada del hombre condenado, Ana Prieto, los hechos comenzaron el 13 de junio cuando, tras una pequeña disputa entre la pareja, la mujer abandonó el domicilio que compartían. Días después del suceso, el hombre le mandó un WhatsApp diciéndole “vete a la mierda con tus amigos […] y que ellos te mantengan” a lo que ella contestó “a la mierda te vas tú”, pero utilizando el escatológico icono que posee la aplicación, que consiste en poner ojos al dibujo del excremento. “Parece ser que ella no tenía ingresos y estaba viviendo de la prestación de desempleo que él recibía”, señala Prieto.

El día 16 de junio, la joven presentó una denuncia en la que decía que él le insultaba y amenazaba de forma reiterada, y que desde el inicio de la relación -hace ya tres años- venía siendo víctima de malos tratos físicos y psíquicos. Al carecer de pruebas de estos hechos, la única falta imputable al granadino fue la producida por el WhatsApp.

Finalmente, la jueza le imputó un delito leve de injurias y vejaciones en ámbito familiar, previsto y penado en el artículo 173.4 del Código Penal.

“Nosotros nos conformamos expresamente para poder demostrar que el resto de los presuntos delitos que ella denunciaba eran mentira, porque si yo denuncio varios hechos, como haber sido víctima de malos tratos físicos, y me conformo con que a él le pongan cinco días por decirme “vete a la mierda”, estoy admitiendo que lo demás no es cierto”, recalca la letrada.

Según el cliente de Ana Prieto, la finalidad de la joven es conseguir que le den una pensión por mujer maltratada. “Eso es lo que piensa mi cliente, porque con una sentencia condenatoria por ser víctima de malos tratos mínima ya tiene pensión y, según mi cliente, eso es lo que ella quería ya que se marchó de la vivienda sin tener asegurado ningún tipo de ingresos”, explica Prieto.

Uno de los debates que se ha creado en torno a este hecho ha sido la falta de condena a la pareja del joven, quien le contestó al mensaje con la misma expresión. Según Prieto, “la jueza no la podía condenar porque estábamos en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer y mi cliente no había denunciado porque es una chorrada, ni la va a denunciar”.

SITUACIÓN ACTUAL DE LA PAREJA

Los implicados en el hecho mantenían una relación desde hace tres años y compartían domicilio. Pero esa situación cambió tras ese 13 de junio. De esa forma, la pareja ya no mantiene contacto y viven separados.

“Yo le he aconsejado a mi cliente que no vuelva a acercarse a ella, aunque no tiene orden de alejamiento, porque la jueza no lo vio necesario al condenarlo solo por el mensaje”, afirma la letrada.

CONSECUENCIAS ECONÓMICAS

La denuncia tramitada en el Juzgado de Violencia sobre la Mujer nº 1 de Granada no solo ha tenido como consecuencia la permanencia del granadino durante seis horas en los calabozos de la Guardia Civil de Armilla, la condena a cinco días de localización permanente y el alejamiento de la víctima por el mensaje enviado, así como el pago de las costas procesales, sino que también ha traído consigo una serie de consecuencias económicas y sociales, tal y como señala la letrada.

Así lo explica Ana Prieto: “Hay un porcentaje de denuncias falsas que, aunque sea pequeño, fastidia a las mujeres que realmente son maltratadas, porque lo primero que se hace es detener a la pareja, ponerle una orden de alejamiento, y de esta manera ya estamos teniendo un primer gasto para el Estado. Además, se distrae la atención de otras mujeres que sí son maltratadas y ven limitados los medios a su disposición porque hay un policía para 10 o 15 mujeres y tienen que atender tanto casos graves, menos graves y tonterías como esta”.

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