Lunes, 11 Diciembre, 2017

            

El veneno parecido a la heroína de un pez podría llevar a tratamientos para el dolor

El pez inyecta a otros peces una sustancia que actúa como heroína o morfina, inhibiendo el dolor en lugar de causarlo

Este pez de colmillo venenoso se encuentra en la región del Pacífico | Fuente:EP
E.P


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Un pez de arrecife coral sin miedo que desactiva a sus oponentes con un veneno similar a la heroína podría ofrecer esperanza para el desarrollo de nuevos analgésicos. El investigador de la Universidad de Queensland, en Australia, Bryan Fry, explica que este pez de colmillo venenoso se encuentra en la región del Pacífico, incluida la Gran Barrera de Coral.

“El pez inyecta a otros peces péptidos opioides que actúan como heroína o morfina, inhibiendo el dolor en lugar de causarlo –explica–. Su veneno es químicamente único. El veneno hace que el pez mordido se vuelva más lento en sus movimientos y se maree al actuar sobre sus receptores opioides. Para poner eso en términos humanos, los péptidos opioides serían lo último que un nadador olímpico de élite usaría entre las sustancias para mejorar el rendimiento. Le harían más propenso a ahogarse que a ganar un oro”.

Los blénidos con colmillo, también conocidos como blénidos con colmillos venenosos o blénidos de dientes de sable, del género ‘Meiacanthus’, son populares como peces tropicales ornamentales de acuarios. “Son los peces más interesantes que he estudiado y tienen uno de los más intrigantes venenos de todos ellos”, dice el profesor asociado Fry.

“Estos peces son fascinantes en su comportamiento y se enfrentan sin temor a posibles depredadores mientras luchan intensamente por el espacio con peces de tamaño similar. Sus armas secretas son dos grandes dientes ranurados en la mandíbula inferior que están vinculados a las glándulas de veneno”, detalla Fry, señalando que todo ello lo que lo hace más capaz de escapar fácilmente de un depredador o derrotar a un competidor.

“Este estudio es un excelente ejemplo de por qué necesitamos proteger la naturaleza”, afirma. “Si perdemos la Gran Barrera de Coral, perderemos animales como el blénido de colmillos y su veneno único, que podría ser la fuente del próximo medicamento para matar el dolor”, concluye.

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