Lunes, 22 de Octubre de 2018

            

El valor ‘inagotable’ del agua en Granada | Vídeo y galería

El Carmen del Rey cuenta con el aljibe más grande y antiguo de la provincia, y con un centro de interpretación para sumergirse en la importancia del agua durante el periodo andalusí

Interior del Aljibe del Rey | Fotos y video: Dani Bayona
Jesús González Márquez | @JesusGzlzMrqz


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Granada ha crecido históricamente de la mano del agua, y es que, antes de que existiera el sistema de tuberías que lleva agua a cada casa, estaban las acequias, las cuales hacían llegar este importante recurso a cada pueblo desde los numerosos ríos que discurren por las montañas que rodean la provincia. Se dice que la necesidad agudiza el ingenio, esto se puede ver plasmado en la visión que tuvieron las personas que pudieron ver en el agua un motor para impulsar un mecanismo como lo eran los molinos y sacar adelante la actividad industrial gracias a la fuerza motriz de este líquido.

La ciudad también le debe mucho al sistema de aljibes públicos que permitían no tener que desplazarse grandes distancias para poder obtener agua, por no hablar de las pepitas de oro que transportaba rió abajo el Darro desde la mina de Lancha del Genil. Un agua que supo cautivar a ilustres poetas como Federico García Lorca, Azorín o Juan Ramón Jiménez quienes dedicaron sus mejores versos a la ciudad y a su “agua oculta que llora”, como la definía Manuel Machado.

 

Una de las fuentes ubicadas en el Carmen del Rey | Foto: Dani Bayona

 

En el Carmen del Rey, donde se ubica el Centro de Interpretación del Agua de la Fundación Agua Granada, se puede conocer la famosa cultura del agua que ha caracterizado a Granada durante siglos. Ruth, es la encargada de guiar a los cisitantes por las diferentes salas del museo y quien cuenta la historia del agua en Granada. La ciudad se caracteriza por tener una gran cantidad de infraestructuras destinadas a proveer, almacenar o conducir agua como numerosas acequias repartidas por toda la provincia, fuentes y pilares dispuestos por la ciudad o numerosos aljibes públicos que abastecían a la ciudad. “Esta cultura del agua y la construcción de infraestructuras destinada a ella no es únicamente obra de los musulmanes, pues los romanos ya hacían maravillosas canalizaciones para el agua, sin embargo, sí es cierto que los ziries crearon el sistema de aljibes públicos” cuenta Ruth.

Sala del Centro de Interpretación del Agua donde se muestra el Sistema de Aljibes de Aynadamar | Foto: Dani Bayona

 

Allí en el Carmen del Rey se encuentra uno de esos aljibes, el Aljibe del Rey, que pese a estar en un carmen privado, ya que era una casa de vecinos, era un aljibe público. Data de mediados del siglo XI y tiene más de 300 m³ de capacidad, siendo así el más grande y antiguo de la ciudad. Se abastecía con el agua proveniente de la Sierra de la Alfaguara, gracias a la acequia de Aynadamar, que se extendía hasta el barrio del Albaicín. Gracias al desnivel existente entre esta sierra, con una altitud de 1500 metros aproximadamente, y el barrio del Albaicín, situado alrededor de los 800 metros de altitud, era posible conducir el agua fácilmente a través de la acequia. “En un principio, el Aljibe del Rey abastecía al palacio Zirí, hasta que se construyó el sistema de aljibes públicos que ya pasaría a abastecer a la población” afirma Ruth. También destaca el largo periodo durante el que se ha usado el sistema de aljibes públicos, pues “el aljibe del rey ha estado en funcionamiento hasta 1950 aproximadamente desde su construcción, más de 900 años en los que, gracias a un correcto mantenimiento, se ha mantenido en perfectas condiciones” recalca nuestra orientadora durante la visita. Además del Aljibe del Rey, que se mantiene en perfectas condiciones, en la Fundación Agua Granada también disponen del ramal original de la acequia de Aynadamar que llegaba hasta el aljibe.

Interior del Aljibe del Rey | Foto: Dani Bayona

 

Al igual que las potabilizadoras, las cuales hoy en día se encargan de limpiar el agua para el consumo humano, los aljibes también cumplían esa función purificadora. La limpieza del agua se llevaba a cabo mediante el proceso de decantación, “la materia orgánica sedimentaba, y tras varios llenados del aljibe, el fango subía. Posteriormente se procedía al vaciado y a la limpieza del aljibe, tras eso se encalaban los muros para proteger a los propios muros y al agua” nos dice Ruth. También se habla de la utilización de tortugas galápagos para el mantenimiento y limpieza del agua, ya que se comía la materia orgánica en suspensión así como a las pequeñas larvas, comenta nuestra guía.

 

El agua tiene y ha tenido desde siempre una importancia primordial, pues a lo largo de la historia de la humanidad se han erigido civilizaciones alrededor de los ríos para tener una fácil accesibilidad a su consumo. “Durante el recorrido de la acequia de Aynadamar el agua permitía que se pudieran regar cultivos. También se instalaron asentamientos destinados a la industria, ya que la fuerza motriz del agua permitía mover molinos y activar mecanismos que hoy en día hace la electricidad” manifiesta Ruth. No solo se limitaba a estos aspectos, pues el agua se encuentra presente en todos y cada uno de los aspectos de nuestra vida diaria, desde el consumo personal hasta en los productos que usamos, tanto alimentos como productos textiles. “La importancia que tiene el agua es tal, que sin agua no hay vida. Del agua depende nuestra vida así como la vida de los demás seres vivos y objetos que nos rodean, ya que para su producción se ha utilizado el agua en algún proceso” destaca Ruth.

Interior Aljibe del Rey | Foto: Dani Bayona

 

El agua es un ciclo, por lo tanto de la misma manera que la recibimos limpia, debemos devolverla limpia al medio natural, por eso existen hoy en día las biofactorías en las que, “a la vez que se depura el agua se gestionan correctamente los residuos, que de ella se eliminan, para devolverlos al medio natural sin que le afecte a este, en forma de abonos por ejemplo” señala Ruth. También nos cuenta que el agua contaminada posibilita el autoabastecimiento eléctrico de la biofactoría ya que “durante el proceso de tratamiento de los fangos, estos liberan gas metano que junto a unos motores de ecogeneración permiten la producción de energía eléctrica para el abastecimiento de la biofactoría sur de Granada”.

“No se puede entender Granada sin la presencia del agua” nos dice Ruth, y razón no le falta, ya que allá donde mires podrás observar diferentes expresiones del agua como los pilares y las fuentes estéticas que están dispuestas por la ciudad. Desde el propio río Darro, donde levantaron una ciudad palatina a una de su orillas y el Albaicín en la otra, hasta los ríos que discurren por las montañas que rodean Granada, que con su agua han impulsado la actividad agraria e industrial de numerosos pueblos gracias a las acequias construidas para abastecer a todas las localidades.

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