Lunes, 18 Diciembre, 2017

            

El Valle de Lecrín celebra sus V Jornadas Gastronómicas ‘La huella mozárabe’

La cita pretende realzar la riqueza gastronómica de la zona y poner en valor el origen mozárabe de los platos más tradicionales de su cocina

Foto: Gabinete
Gabinete


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Remojón de naranja y bacalao, migas, conejo en salsa almohade, choto al ajillo, calabaza frita al ajoarriero, puchero de cardos e hinojos, mousse de mandarina… Todos estos platos, típicos de la gastronomía tradicional granadina, se podrán disfrutar en restaurantes del Valle de Lecrín del 11 al 19 de marzo gracias a las quintas Jornadas Gastronómicas ‘La huella mozárabe’, organizadas por la Asociación de Turismo Rural del Valle de Lecrín (Granada Rural Sur) y que cuentan con la colaboración del Patronato Provincial de Turismo de Granada.

El presidente de la Asociación, Isaías Padial, ha explicado que “la cita pretende desde hace un lustro realzar la riqueza gastronómica de la zona y poner en valor el origen mozárabe de los platos más tradicionales de su cocina. En esta edición, cuenta con la participación de los restaurantes socios Las Albercas de Cónchar; El Zahor (Dúrcal, Marchena); Los Naranjos (Melegís); La Tasca (Nigüelas); y El Cruce (frente al cruce de Padul)”.

El diputado de Turismo, Enrique Medina, explica que “los cinco establecimientos ofrecerán recetas sencillas, sabrosas, ancestrales y reconfortantes, elaboradas con productos locales de temporada, ya que otro de los objetivos de las jornadas es la promoción de la agricultura de la comarca”. Cada restaurante elaborará un menú diferente, según su estilo culinario, pero siempre con platos tradicionales de la comarca.

Para la Asociación de Turismo Rural, la gastronomía del Valle de Lecrín es un fiel reflejo de su historia, de su pasado mozárabe, de su riqueza multicultural y de su entorno, y un atractivo turístico en sí misma. El remojón es una refrescante ensalada de naranja con bacalao, tomate y aceitunas, que define por sí sola esta comarca que huele a flor de azahar, pintada de verde olivo, con el sonido del agua de fondo. Las alcachofas, los hinojos, el cordero. La miel, las almendras, el pan. Su gastronomía está además enriquecida por la influencia de la Alpujarra, la cercanía del mar, y por numerosas culturas que, cada vez más, y desde tiempos remotos, han decidido vivir en el Valle.

Los precios de los menús oscilarán entre los 15 y los 20 euros e incluirán, aparte de los citados, platos tan sugerentes como la ensalada de cous-cous con dátiles, las berenjenas con miel de caña, la ensalada bereber, el bacalao con salsa de naranja, las manitas de cerdo y las peras al vino tinto y canela.

En muy pocos años, la gastronomía ha pasado de ser un atractivo turístico complementario para los turistas que visitan España a convertirse, por sí mismo, en un motivo para viajar a nuestro país. El prestigio de la cocina española ha superado al de la italiana e incluso la francesa y ha dado lugar a segmentos como el gastroturismo, el enoturismo y el agroturismo.

Granada no es ajena a esta evolución y, poco a poco, la gastronomía va ganando peso entre las actividades que más turistas atraen a la provincia. Según las encuestas del Patronato Provincial de Turismo, la restauración granadina es uno de los factores que mejor valoran los visitantes durante su estancia: el 80% la considera ‘muy buena’ o ‘buena’.

El organismo autónomo de la Diputación está convencido de que, en efecto, la gastronomía es en sí misma un gran producto turístico y es necesario potenciarla. Por ello la da a conocer en cuantas promociones realiza tanto en España como en el extranjero. Una tarea que es especialmente gratificante y que siempre obtiene una gran acogida.

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