Viernes, 24 Noviembre, 2017

            

El tren varado: seguimos donde estábamos

Reunión seguimiento de las infraestructuras del AVE en Granada | Foto: Gabinete
Ramón Ramos


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Probablemente la formación de un maquinista de tren sea tan sesuda y precisa como la de un astronauta. Habrá que buscar en las páginas amarillas una autoescuela que, además del carné de conducir, prepare para el carné de maquinista. Allí preguntaré yo cuál es el periodo medio que se tarda en sacar el teórico y el práctico, para así poder calcular el plazo en que llegará la luminosa mañana en que veremos la silueta del AVE entrando victoriosa en la estación de Andaluces-Granada.

No es pregunta fácil de contestar: el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, el 1 de febrero, no supo concretar cuánto se tarda en formar a los maquinistas. Dando por bueno que las obras del tramo de Loja estarían terminadas en noviembre, el ministro dijo aquel día que a partir de ahí la llegada del AVE dependería de las pruebas de seguridad y de la formación de los maquinistas. Exactamente igual que ha dicho este miércoles el secretario de Infraestructuras, Manuel Niño. Es decir, nada. Una falta de concreción que extraña sobremanera. Si aquel 1 de febrero podía tener cierta justificación por lo difuso de las previsiones de obra, ahora que se confirma la fecha del 30 de noviembre, ¿tan difícil es calcular cuánto tarda un aspirante a maquinista en aprobar el carné? ¿Es que no hay algún otro en la Renfe capacitado para guiar la locomotora?

Pues parece que no, que tiene que ser personal flamante que transite por primera vez por ese trazado de vías vírgenes, que -además- supere las pruebas de seguridad. Que se supone que consisten en comprobar que los puentes no se hunden, la locomotora no derrapa en las curvas y los frenos del tren funcionan. Algo que tampoco parece que deba ser sometido a muchas comprobaciones, pero como esas cosas nos convierten en escépticos a la fuerza pues ahí tenemos el ejemplo del metro, que estuvo transitando a prueba días y días, semanas y semanas, meses y meses hasta que llegó su hora.

¿Cuándo sonará la del AVE? Desde luego, más de tres meses. Porque a la pregunta concreta de si en febrero llegaría, Niño dijo que no. Pronostico que no será antes de mayo y aunque creo que llegará antes que el ‘legado Lorca’ no por ello perderemos la ocasión de sumar todos los días de ausencia ferroviaria para superar el millar de jornadas y acumular los tres años desde aquella fecha de abril de 2015 en que los trenes dejaron de transitar para un intervalo que -se dijo en aquellos tiempos- se prolongaría ¡¡¡cuatro meses!!!
Pues aun así vimos a Cuenca y Entrena salir satisfechos del encuentro. Este ‘buenista’ que tenemos de alcalde -ha matizado después que es “esperanza” lo que sacó de la reunión- se conforma con el compromiso del Ministerio que ahora sí transige con estudiar el soterramiento, aunque sea para las ‘calendas grecas’. Y sí es positiva la financiación de la conexión con Levante. Pero tan escueto rédito me lleva a tomar prestada la figura lingüística que empleó mi compañero y sin embargo amigo Enrique Árbol a la hora de sorprenderse ante la satisfacción ayuntamiento-diputación por los compromisos -etéreos, escritos en el viento- que ocho meses después del ministro renovó el secretario de Infraestructuras: debe ser que este Niño es un encantador de serpientes a la vista de la satisfacción que generó en Cuenca y Entrena.

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