Miércoles, 26 Julio, 2017

            

El reloj, más que un guardián del tiempo

El desarrollo tecnológico ha sido el motor principal de la evolución del ser humano, y ha marcado también el ritmo de los avances en el mundo de la relojería

Foto: Reloj por dentro
Redacción GD


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Desde sus orígenes, el hombre ha utilizado relojes para poder medir el tiempo. Entre los relojes de sol de los antiguos egipcios, allá por el 2500 a.C., y los más actuales relojes inteligentes se narra la historia de la humanidad. Una humanidad que, según algunos científicos, tiene las horas contadas. A finales de enero se volverá a poner en hora el Reloj del Apocalipsis, el cual pretende actuar como una cuenta atrás hasta el momento en que el desarrollo tecnológico acabe por destruirnos.

Un icono de poder

El reloj ha sido siempre un sinónimo de distinción y poder, reservado durante mucho tiempo solo para algunos privilegiados como los sacerdotes egipcios o los astrónomos reales. No obstante, con el paso de los años y los avances en la tecnología, los relojes comenzaron a fabricarse en masa y su precio se redujo, por lo que pronto estuvieron al alcance de cualquiera.

Entre los relojes que pasarán a la historia, además de los múltiples ejemplares de James Bond en el cine, destaca el Rolex Oyster Perpetual Day Date 40. Este modelo ha estado en las muñecas de algunos de los principales líderes mundiales de la historia contemporánea, hombres tan dispares como Winston Churchill, Eisenhower, Ronald Reagan, Fidel Castro y Martin Luther King.

En la actualidad, la sociedad española tiene un acceso cada vez mayor a Internet, y un mayor número de usuarios que deciden realizar sus compras a través de la Red. Por esta razón, ha habido un auge de los mercados de los relojes online, que ha permitido a coleccionistas y usuarios hacerse con este tipo de “joyas históricas”, sin la necesidad de desplazarse a locales exclusivos y sin moverse de casa.

Cuenta atrás para el fin del mundo

El desarrollo tecnológico ha sido el motor principal de la evolución del ser humano, y ha marcado también el ritmo de los avances en el mundo de la relojería. No obstante, muchos científicos coinciden que será además el detonante de la destrucción de nuestra humanidad. Desde su primera representación en 1947, este reloj ha actuado como un símbolo de la urgencia ante un peligro inminente, especialmente un peligro nuclear.

El pasado año 2015 estábamos a solo 3 minutos del juicio final, un adelanto impulsado por la amenaza que supone la modernización del armamento nuclear y la proliferación de armas nucleares en naciones de Oriente y Oriente Medio, además de otras cuestiones de vital importancia como el preocupante cambio climático. Esto es lo más cerca que hemos estado del Apocalipsis desde el punto álgido de la Guerra Fría en 1984. Está por ver si los acontecimientos del último año, entre los que destacan los ensayos nucleares de Corea del Norte, el fin de las sanciones a Irán y el histórico Acuerdo de París para frenar el cambio climático, adelantarán o atrasarán las manecillas de este simbólico reloj.

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