Martes, 28 Marzo, 2017

El Puchero del Hortelano se despide a lo grande ante un público entregado

Los granadinos se despiden en casa ante unos 7.000 espectadores que abarrotaron el Palacio de Deportes para repasar, por última vez, el repertorio de una de las bandas más reconocidas de la ciudad

El Puchero del Hortelano | Foto: Javier Martín Ruiz


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Desde que hace unos meses El Puchero del Hortelano anunciara su disolución, el 17 de octubre era una fecha marcada en el calendario de la agenda cultural de la ciudad.

El último concierto de una de las bandas locales más reconocidas, que ha sabido ganarse a sus numerosos fans concierto a concierto, y que tras casi 20 años encima de los escenarios, ha decidido poner punto y final a su historia.

Por muchas razones era un concierto especial. El Puchero es una de esas bandas que logran tener seguidores entregados en cada una de sus actuaciones. Y esta noche había más de 7.000. Ni el mismísimo Bob Dylan consiguió un lleno tan absoluto en el Palacio hace unos meses.

Pasadas las 22:00 de la noche, hacían su aparición, y sin mediar palabra comenzaron a encadenar tema tras tema, repasando toda su discografía.

“Vive la vida”, “Superman”, “Lo que pasa que me cuelgo” o  “Ser humano”, de su último trabajo, fueron creando la atmósfera que el Puchero quería para que sus fans, sino estaban ya entregados a la causa, lo hicieran.

El vocalista, Antonio Arco, fue entonando su voz conforme el repertorio avanzaba y conseguía suplir la mala acústica del Palacio, con temas como “Ochenta años”, “Pablito” o la soberbia “Arrancarme los ojos”, una de las más coreadas de la noche.

Un amplio repertorio preparado al dedo para que el público disfrutara y escuchara por última vez lo mejor de la discografía de los granadinos. Otro de los momentos de la noche llegó con canciones como “Miedo”, una de esas pequeñas joyas que esconde El Puchero entre sus temas más emblemáticos.

Acorde tras acorde llegó el primer bis de la noche, donde esperaban sus temas más conocidos. “Sábado” o, como el propio Arco anunciaba, “esta canción es la que ha cerrado nuestros conciertos durante muchos años”, refiriéndose a “De ovejas y corderos” que desató la locura entre el público.

Y sin duda en los bises esperaba lo mejor. Volvieron a salir para encarar la parte final del espectáculo, y como era de esperar, no podían dejar fuera “Quiero saber”, “La quiero a morir”  y su fantástica “Asuntos serios”, que acabaron por destrozar a un público entregado desde el minuto uno de concierto.

Parecía el final, pero no todo los días se despide una banda de los escenarios. Volvieron a salir para tocar la primera canción que el grupo escribió, “Amor postal”, incluída en su primer álbum Aficiones, y que servía de broche final a una velada de más de dos horas y media, y que dejó a mucho espectador por los suelos, a más de uno con el corazón encogido y a la mayoría con la sensación de que se va una banda grande de la ciudad.

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  1. Escuche por primera vez Amor Postal en la TV, en Ucrania, por el fin del 2000. Estaba trabajando allí, separado de mi familia por unos meses. Varios años después mis hijos también escuchan El Puchero. Sean libres, ustedes son eso. Los extrañaremos infinítamente a pesar de que por esas cosas de la vida nunca los vímos en vivo. El amor, como el esfuerzo, no se negocia. Un abrazo, con todo nuestro amor y con el alma destrozada. Les deseamos todo lo mejor y solo resta decirles GRACIAS por todo lo que nos dieron y enseñaron en estos años, desde Argentina.