Miércoles, 17 Enero, 2018

            

El primer año de Trump en cuatro tuits

"¿Por qué Kim Jong Un me insulta llamándome viejo? Yo NUNCA le diría que es gordo y bajo", ha escrito Trump en su cuenta

EP


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Donald Trump se incorporó a Twitter en 2009 por recomendación del responsable de marketing Peter Costanzo, quien le sugirió que participar en la emergente red social le proporcionaría al nuevo libro del magnate, ‘Piensa como un campeón’, la atención apropiada. Dado que no podía usar la identificación @donaldtrump porque ya era empleada por un usuario anónimo – con carácter paródico sobre la persona de Trump -, el empresario seleccionó el denominador @realdonaldtrump y debutó con un mensaje previo a su aparición en el show del presentador David Letterman.

En 2017, @realdonaldtrump se ha convertido en el canal oficial de los pensamientos de Trump hasta el punto de que el departamento de comunicación de la Casa Blanca ha tenido que adaptarse al ritmo infernal marcado por el ahora presidente de Estados Unidos, una especie de “corriente de conciencia digital” en la que el mandatario vuelca sin freno opiniones, reflexiones, invectivas, peroratas y amenazas sin filtro, adulteración o respeto por la sintaxis, en muchas ocasiones emitidas a horas intempestivas o bien publicadas al hilo de la noticia correspondiente del canal favorito de Trump, la conservadora Fox News.

Esta “Presidencia digital” ha transformado la visión de las redes sociales (y de Twitter en particular) en lo que se refiere al uso que hacen de ellas los mandatarios. Trump, que ha flirteado en esta red con la posiblidad de iniciar una guerra nuclear con Corea del Norte, ha obligado a la compañía a introducir una excepción a sus propias normas, en este caso la cancelación de cuentas por discurso de odio argumentando que los tuits del presidente norteamericano tienen “interés histórico”, ha generado un entorno de confusión en la propia Casa Blanca entre lo que son opiniones personales, intenciones presidenciales y política real, e impulsado un ecosistema de críticos, partidarios y cuentas automatizadas que compiten entre sí por publicar la primera respuesta a sus mensajes con el objetivo a su vez de ganar seguidores, retroalimentando un círculo vicioso con un único beneficiado: el propio Donald Trump.

Así ha sido su primer año como presidente ‘tuitero’.

LOS TRES MÁS RETUITEADOS

1.- “#FraudNewsCNN #FNN”

https://twitter.com/hashtag/FraudNewsCNN?src=hash&;ref_src=twsrc%5Etfw”>#FraudNewsCNN https://twitter.com/hashtag/FNN?src=hash&;ref_src=twsrc%5Etfw”>#FNN https://t.co/WYUnHjjUjg”>pic.twitter.com/WYUnHjjUjg

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) https://twitter.com/realDonaldTrump/status/881503147168071680?ref_src=twsrc%5Etfw”>2 de julio de 2017
Trump en su máxima expresión. El presidente usa un crudo vídeo viral, un “meme”, que remite a su aparición en un espectáculo de lucha libre para acusar a su némesis, la cadena CNN, de abanderar una campaña de “noticias falsas” en su contra. Con más de 360,000 “retuits”, el mensaje desató una respuesta inmediata de la cadena, que le acusó de promover la violencia contra los periodistas. “Seguiremos haciendo nuestro trabajo. Él debería empezar a hacer el suyo”, recomendó el departamento de Comunicación del medio.

2.- “HOY HACEMOS DE NUEVO GRANDE A AMÉRICA”
TODAY WE MAKE AMERICA GREAT AGAIN!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) https://twitter.com/realDonaldTrump/status/795954831718498305?ref_src=twsrc%5Etfw”>8 de noviembre de 2016
Mensaje emitido el día de las elecciones. El lema de su campaña. Seis palabras que condensan sus intenciones: la construcción de una América aislacionista que antepone más que nunca sus propios intereses por delante de las relaciones internacionales, con ánimo de borrar de la existencia tanto los logros como los fracasos de la administración precedente, la de Barack Obama y Hillary Clinton, representación física de todo lo que Trump prometió eliminar en campaña: un estado ultraburocrático e ignorante de las necesidades del americano blanco medio. 331.000 retweets.

3.- “¿Por qué Kim Jong Un me insulta llamándome viejo? Yo NUNCA le diría que es gordo y bajo”, ha escrito Trump en su cuenta. “Oh, en fin, con lo que intento ser su amigo – ¡y quizás algún día pueda suceder!”

Why would Kim Jong-un insult me by calling me “old,” when I would NEVER call him “short and fat?” Oh well, I try so hard to be his friend – and maybe someday that will happen!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) https://twitter.com/realDonaldTrump/status/929511061954297857?ref_src=twsrc%5Etfw”>12 de noviembre de 2017
Otro tuit de Trump en respuesta a declaraciones de las autoridades norcoreanas después de que le describieran como un “dotard” (viejo chocho). Ejemplo sobre su forma de abordar las relaciones diplomáticas pero, en particular, sobre su forma de abordar la confrontación internacional. En Corea del Norte, Trump parece haber encontrado a su contrincante dialéctico favorito: uno con el que comparte la misma verborrea inflamatoria. Trump ha llegado a fardar ante el líder norcoreano, Kim Jong Un, de que su “botón nuclear es más grande”, una exaltación bulliciosa y masculina que enlaza directamente con el lado misógino del presidente, quien describió en su día a su rival, Hillary Clinton, como un “asco de mujer” – término que ha empleado ocasionalmente para describir los movimientos feministas – y llegó a enmarcar su frase “Agarradlas por el coño” como una tradicional “charla entre hombres”. 271.000 retuits.

TRUMP Y OBAMA

4.- “¡Esto es terrible! Acabo de descubrir que Obama pinchó mis teléfonos en la Torre Trump justo antes de la victoria. No encontraron nada. ¡Esto es McCarthyismo!”

Terrible! Just found out that Obama had my “wires tapped” in Trump Tower just before the victory. Nothing found. This is McCarthyism!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) https://twitter.com/realDonaldTrump/status/837989835818287106?ref_src=twsrc%5Etfw”>4 de marzo de 2017
Este mensaje, publicado el 4 de marzo, enlaza directamente con una de las obsesiones de Trump, la eliminación de todo vestigio de la administración anterior, una que durante años intentó deslegitimar dudando de la nacionalidad del entonces presidente Obama, de quien exigió su certificado de nacimiento para constatar que había nacido en América. En uno de sus primeros conflictos con la administración, el Departamento de Justicia tuvo que desmentir inmediatamente que tal “pinchazo” hubiera ocurrido realmente.

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