Martes, 26 Septiembre, 2017

            

El periplo de Granada hacia la capitalidad europea de la Cultura

Granada inicia un largo y proceloso camino que podría conducirle a ser capital de la cultura europea, un reconocimiento a su "bagaje cultural", en palabras de García Montero".

Fachada del Centro Federico García Lorca |Foto: Archivo


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Treinta años después de que la entonces Ministra de Cultura griega, Melina Merkouri, creara el título, Granada anuncia su candidatura a ser Capital Europea de la Cultura, formando parte del rosario de ciudades distinguidas con un nombramiento que otorga prestigio y pingües beneficios a partes iguales, merced a la gran proyección internacional que otorga.

OBJETIVO A LARGO PLAZO

La posibilidad a la que se aspira no se haría realidad hasta 2031, el año más próximo en el que España podrá presentar sus candidaturas. El otro país con el que compartirá capitalidad a través de una de sus ciudades, será Polonia.

Hasta el momento, y según apuntaba ayer Juan García Montero, Granada es la primera ciudad andaluza que ha presentado su candidatura. Málaga se postuló para la capitalidad del próximo año, 2016, siendo destronada por San Sebastián, y no se descartaría que volviera a intentarlo, junto con otras ciudades de nuestra geografía.

UN SUEÑO QUE YA COMIENZA

Optar a la capitalidad, desearla formalmente, ya es en sí misma una acción promocional que catapultaría aún más el nombre de Granada, aún en el caso de no superar el filtro nacional. Así, y según un estudio de la Universidad de Córdoba bajo el título, “Estrategias comunicativas en la Candidatura de Córdoba para la Capitalidad Cultural Europea del 2016”, la ciudad califal triplicó su presencia en los medios desde el anuncio de su candidatura.

CRITERIOS DE EVALUACIÓN DEL PROGRAMA CULTURAL

Las bases y criterios para la candidatura del año en que se presentará España, recogidos en la DECISIÓN No 445/2014, establecen que cada solicitud esté basada en un programa cultural “con una fuerte dimensión europea.” Dicho programa tendrá una duración de un año y se elaborará específicamente para el título.

Los criterios marcados en el artículo 5 de la citada Decisión y que se valorarán en la solicitud se dividen en cinco bloques. La ‘contribución a la estrategia a largo plazo’,  entendida como la existencia de un marco temporal amplio y de futuro en el que se inserte esta capitalidad. La ‘dimensión europea’, que considera el alcance y la calidad de la propuesta para lograr un diálogo y proyección europeos.

En el contenido cultural y artístico, se valorará entre otros la participación de artistas locales, la amplitud y diversidad de las actividades propuestas o la capacidad de combinar nuevas formas expresivas con la tradición cultural más arraigada en el territorio.

En cuanto a la ‘capacidad para lograr los objetivos’, se ha de demostrar respaldo político y un compromiso sostenible por parte de las autoridades locales, autonómicas y nacional, así como estar dotada de infraestructuras capaces de albergar los eventos previstos.

Respecto a ‘trabajo de proximidad ‘, la ciudadanía de Granada tiene mucho que decir y que hacer ya que se valorará “la implicación de la población local y de la sociedad civil”. Según el análisis de Elvira Prado publicado por el Real Instituto ElCano, bajo el título ‘La candidatura a la Capitalidad Europea de la Cultura: una herramienta para la proyección exterior’, este factor fue decisivo en la designación de Liverpool en el año 2008. Así mismo se tendrá en cuenta el acceso a la oferta cultural a todas las clases sociales, especialmente las más desfavorecidas, jóvenes o personas mayores.

Y por último la categoria “gestión”, que evalúa la financiación, la comunicación o los procedimientos de nombramientos del director general y el director artístico.

Granada competirá con el resto de ciudades españolas que presenten su candidatura. Si bien la selección corre a cargo de cada Estado miembro, esta se hace en base a los criterios fijados por la Comisión Europea, en concreto por un Comité de expertos independientes. Una primera lista conduce a otra restringida, acompañada de recomendaciones de mejora, de la que surge la ciudad elegida. Un proceloso y largo camino en el que el apoyo de los granadinos puede ser decisivo.

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