Viernes, 17 Agosto, 2018

            

El periodista iraquí que tiró sus zapatos a Bush aspira a un escaño en el Parlamento

Zaidi es candidato a los comicios parlamentarios por el movimiento del chií Moqtada al Sadr, cuyo brazo armado lanzó una campaña de ataques contra las tropas estadounidense en Irak

Foto: Monitor de Oriente
E.P.


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El periodista iraquí que lanzó sus zapatos al entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush, durante una rueda de prensa hace una década aspira ahora a ocupar uno de los escaños del Parlamento en las elecciones que el país árabe celebrará este fin de semana.

El reportero de televisión Muntazer al Zaidi se hizo famoso en Irak y en todo el mundo tras lanzar sus zapatos, un gesto de desprecio en el mundo árabe, a Bush para expresar su rechazo a la invasión estadounidense. “Este es el beso de despedida del pueblo iraquí, perro”, le gritó.

Bush se agachó a tiempo para evitar el impacto. Pese a ello, Zaidi fue condenado a seis meses de cárcel por asaltar a un jefe de Estado extranjero.

Ahora, Zaidi es candidato a los comicios parlamentarios por el movimiento del destacado clérigo chií Moqtada al Sadr, cuyo brazo armado lanzó una campaña de ataques contra las tropas estadounidense en Irak.

“La principal razón detrás de mi nominación es acabar con la corrupción y echar (a los estadounidenses) de nuestro país”, ha dicho en una entrevista a Reuters. Zaidi ha recalcado que antes del incidente con Bush estaba contra la corrupción y la ocupación y que eso no ha cambiado. “Por eso he decidido entrar en el proceso político”, ha explicado.

Aunque no reniega de sus acciones del pasado, ha optado por no utilizar la potente imagen de su ataque a Bush en a campaña electoral. “Confío en el presente, en lo que puedo aportar a los iraquíes. No quiero un voto emocional”, ha sostenido.

Lo cierto es que el gesto de Zaidi fue muy polémico en Irak. Unos lo vieron como una defensa de la soberanía nacional y otros como una falta de respeto impropia del pueblo iraquí. Los vecinos de Tikrit erigieron una estatua en su honor a las puertas de un orfanato y fue derribada al día siguiente por las autoridades municipales.

“Espero que gane. Es un celoso protector de nuestro país. Lo que hizo estuvo bien: el país estaba ocupado”, ha considerado Mohamad Ibrahim, un joven de Bagdad de 26 años. El también periodista Haider Qassem, de 41, no está de acuerdo: “No está preparado para ser candidato (…) No tiene maneras (…) No se pueden lanzar zapatos”.

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