El patinete eléctrico como motor de una Granada ecológica

Granada continúa avanzando en la elaboración de su nueva ordenanza municipal de circulación para peatones, ciclistas, vehículos de movilidad compartida y los emergentes vehículos de movilidad urbana (VMU). Para este último caso, al ser un medio de transporte sin precedentes, no existe una base sobre la que legislar, por lo que el Ayuntamiento ha optado por reunirse en el Observatorio de Movilidad con diferentes asociaciones para intercambiar opiniones y avanzar en un campo inexplorado para el consistorio.

Uno de estos grupos es la Asociación para la Movilidad Personal y Ecológica de Granada (AMPEG), centrada especialmente en los patinetes eléctricos, cada vez más habituales en las calles de la ciudad. Sergio Ruiz, presidente de esta asociación que reúne a gente de todas las edades, cuenta que “todos teníamos un patinete y empezó a salir en las noticias que lo iban a prohibir y estaba molestando, a través de ahí empezamos a informarnos por redes sociales y sobre todo por un grupo de Telegram”.

Así se unieron por primera vez personas interesadas en esta materia, gracias a un grupo provincial en esta aplicación de mensajería. “Como me he movido más por el mundo del asociacionismo y la representación de estudiantes, le dije a los compañeros de hacer una asociación para defender los derechos de los patinadores y los patinetes”, rememora Sergio, ahí fue cuando nació AMPEG, que por aquel entonces tenía “unos trece o catorce miembros” y ahora ronda los cuarenta, aunque “cada día se van apuntando más personas”.

Sergio, Eva y Miguel, de izquierda a derecha | Foto: Antonio L. Juárez

Desde entonces, mantienen reuniones con el Ayuntamiento y las autoridades competentes “para intentar explicarles lo que son los vehículos de movilidad personal (VMP) y que no es una amenaza ni un estorbo”, así como “para intentar conciliar las nuevas formas de movilidad con las personas de a pie”, según explica el presidente de la asociación.

Para perseguir este fin, mantienen contacto con el Ayuntamiento y discuten con ellos la nueva ordenanza municipal. El papel de AMPEG se basa en escuchar las propuestas de los que se interesan por esta legislación y llevarlas al Observatorio de la Movilidad para discutirlas con el consistorio. “Van a legislar sobre algo que no saben lo que es, solo lo han visto, nunca lo han manejado”, explica Sergio Ruiz, “nosotros, que somos los que manejamos este tipo de vehículos, sabemos más de primera mano cómo funciona, qué velocidad coge y qué molesta y no molesta”.

Los tres miembros de AMPEG posan junto a sus patinetes | Foto: Antonio L. Juárez

Durante estas reuniones, en las que estuvieron presentes representantes de otras asociaciones como bicicletas, bicicletas eléctricas o peatones, se realizaron varias propuestas desde la Asociación para la Movilidad Personal y Ecológica de Granada. La primera de ellas se enfoca en un punto de la ordenanza municipal en el que se reflejaba la intención de pedir un documento en el que figurasen las características de este tipo de vehículos, un documento que “no existe y, si existiera, quién te dice a ti que realmente no han manipulado ese vehículo y tiene más potencia”.

Otra de las ideas que se le trasladaron al Ayuntamiento desde la asociación fue la de bajar la velocidad de la mayoría de las calles de la ciudad a 30 kilómetros por hora. De este modo, defienden, “habría menos emisiones y convivirían mucho mejor las bicicletas con los coches”. El presidente de AMPEG afirma que “Granada es una ciudad que se presta mucho a la movilidad ecológica porque es pequeña, puedes ir de un sitio a otro muy rápido con este tipo de vehículos”, aunque también denuncia que “el carril bici o las ciclovías no sirven para nada, no van a ningún sitio, lo único que puedes hacer es dar vueltas”. “Al no haber una ruta o un carril bici bien desarrollado que te pueda llevar a otros sitios, pedimos unas vías que son las calzadas”, indica, aunque reconoce que hay cierta división en la asociación “porque hay gente que prefiere ir por las aceras y gente que prefiere ir por la calzada, es un poco incompatible legislar sobre todo”.

La vocal de AMPEG, Eva Palomo | Foto: Antonio L. Juárez

Eva Palomo, vocal de la asociación, asegura que “hay trayectos en los que se puede ir por calzada y trayectos por los que es imposible porque los vehículos no respetan”. “Hace poco intenté utilizar la carretera para probar una ruta y no me respetaban en la rotonda, si en ese trayecto no utilizo aunque sea la acera… ya en otro tramo sí puedo utilizar la carretera porque hay carril bus o carril bici y sí me es fácil”, señala, y se muestra partidaria “de poder utilizar las dos zonas siempre y cuando se respete una velocidad que no moleste al peatón porque es muy vulnerable”.

Otro de los vocales de AMPEG, Miguel Carmona, reconoce que “a mí también me gustaría que se pudiera circular por las dos zonas respetando al peatón”, algo que viene motivado porque “en la carretera no te respetan, te pasan muy cerca vehículos grandes como autobuses”. “Yo tuve una experiencia en la que un autobús me pasó muy cerca y me tuve que apartar al aparcamiento porque o él me comía a mí o yo iba al suelo”, recuerda, aunque reconoce que “tengo el patín desde hace un año y eso fue al principio, cuando se veían muy pocos, ahora se ven más y la gente se está concienciando un poco más”. “Mi opinión es poder andar por calzada y carriles bici y después la acera cogerla lo menos posible para poder evitar algunos puntos peligrosos de la carretera”, resume.

Miguel Carmona en su patinete | Foto: Antonio L. Juárez

La ordenanza municipal, “bien encaminada”

Las reuniones entre Ayuntamiento y asociaciones continúan dando sus frutos y el consistorio ha facilitado a estos organismos una dirección de correo electrónico a la que enviar las propuestas. El presidente de AMPEG confiesa que “pensábamos que iba a ir peor” el escrito, pero han encontrado una ordenanza “bien encaminada, salvo varios puntos que hemos tratado”.  

Dentro de estos puntos, piden “que especifiquen lo que son las zonas pacificadas y, una vez sabiendo el significado, decir qué calles concretamente son zonas pacificadas”. Desde la asociación piensan que “esta zona debería ser Villarejo, Camino de Ronda, hasta el Zaidín bordeando por Palacio de Congresos hasta la Fuente de las Batallas, Carrera de la Virgen y lo que es el centro, casco histórico y esa zona, y ya Gran Vía, Colón, Caleta…”, según indica el presidente.

Estas zonas pacificadas implican el descenso de la velocidad hasta los 30 kilómetros por hora, algo para lo que los miembros de la asociación ven al Ayuntamiento con “actitud positiva”. Además, su presidente incide en que “es algo que nos conviene a todos, se ha demostrado que bajando la velocidad hay muchos menos accidentes, en Granada no se puede correr porque las calles no dan para ello”.

Sergio Ruiz circula por una calle de Granada | Foto: Antonio L. Juárez

El asfaltado y la accesibilidad, puntos a mejorar

Pese a que este tipo de vehículos son ya una realidad en las calles granadinas, ciertos elementos no se han adaptado aún. El primero de ellos es la accesibilidad, pues denuncian que las aceras son demasiado altas en comparación con la calzada y es difícil en ocasiones subirse con el patinete, “con una silla de ruedas tiene que ser un esfuerzo inmenso”, lamenta Sergio Ruiz.

También señalan al estado de las carreteras. Denuncian que “los autobuses tienen la calzada destrozada” e indican que el desnivel entre el alcantarillado y el asfalto es “como de cuatro dedos”, lo cual es “horroroso para bicicletas, motoristas o patines”, según indica el presidente de AMPEG.

Como punto positivo, Miguel Carmona considera que “poco a poco ha habido bastante cambio” en cuanto al respeto que guardan otros conductores, “ahora, si se tienen que esperar detrás tuya un poco, porque no les va a llevar más de 30 segundos la espera, lo hacen y no te adelantan de forma peligrosa”.

Contrarios a la opinión del director de la DGT

El director de la Dirección General de Tráfico (DGT), Pere Navarro, manifestó que este tipo de vehículos no son compatibles al 100% ni con la acera ni con la calzada. Además, añadió que los VMU ocuparán el lugar de la gente que camina y no el de aquellos que utilizan el coche o la moto, algo que criticó al afirmar que “nos ha costado mucho que la gente camine como para que ahora cojan el patinete”.

Ante estas declaraciones, el presidente de AMPEG replicó que se trata de “gente que no ha cogido un patinete en su vida”. “Esto no es por hacer ejercicio, para eso voy al gimnasio, lo único que quiero es ahorrar tiempo en mi día a día”, explica, “antes tardaba 40 minutos en ir a la facultad y ahora tardo 10”.

Eva Palomo | Foto: Antonio L. Juárez

La vocal Eva Palomo recuerda que se trata de un medio sostenible y apunta a la facilidad que da el “no tener que pensar dónde lo aparco, lo guardas y ya está”. Su compañero Miguel, por otra parte, sí que asegura haber dejado de utilizar la moto para empezar a usar el patinete e indica las ventajas económicas que supone: “es un ahorro de dinero, aparte de no contaminar nada, me cuesta cargar 30 kilómetros 30 céntimos, con la moto me consumía seis o siete euros cien kilómetros”. “Soy una moto menos que está contaminando e incluso muchas veces soy un coche menos porque antes cuando no cogía la moto cogía el coche”, esgrime, “para Granada, que es la tercera ciudad con más contaminación de España, pienso que estos vehículos van a venir muy bien”.

Finalmente, Miguel indica que “a todos nos ha servido para lo mismo: acortar trayectos y quitar vehículos del centro de Granada”, y añade que “somos personas pacíficas, vamos con muchísimo cuidado y siempre respetando. No quiero que paguemos justos por pecadores porque hay gente que no va así, pero somos la mayoría los que hacemos las cosas bien”.