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Lunes, 23 enero, 2017

El paso a la democracia en Europa del Este pierde apoyo



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La caída del Muro de Berlín hace ahora 20 años supuso el establecimiento de regímenes democráticos en Europa del Este y el desmoronamiento de la Unión Soviética. Dos décadas después, sus habitantes siguen apoyando la democracia, aunque con menos entusiasmo que en 1991 y aunque en general consideran que su vida ha mejorado, en países como Hungría, Ucrania o Bulgaria opinan que se vivía mejor bajo el comunismo.

   Estos son algunos de los resultados de un estudio realizado por el Pew Research Center bajo el título “El fin del comunismo celebrado pero ahora con más reservas” y que se ha llevado a cabo en Alemania, República Checa, Eslovaquia, Polonia, Hungría, Lituania, Rusia, Bulgaria y Ucrania.

   En general en todos estos países la aprobación al paso del comunismo a la democracia ha perdido apoyo siendo los casos más acusados los de Ucrania, donde se ha pasado del 72% en 1991 al 30% actual; Bulgaria, del 76 al 52%; Lituania, del 75 al 55%; y Hungría, del 74 al 56%. Por contra, el 85% de los alemanes del este están satisfechos, al igual que el 80% de los checos o el 71% de los eslovacos.

   En cuanto al paso al capitalismo, se repite la tendencia, registrándose la caída más acusada en el apoyo en Hungría, del 80 al 46%; Lituania, del 76 al 50%; Bulgaria, del 73 al 53%; y Ucrania, del 52 al 36%. En el resto de países, el respaldo es superior al 60%, siendo en el caso de los habitantes de la antigua RDA del 82%.

   Una de las principales consecuencias que trajo consigo la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989 fue la reunificación alemana el 3 de octubre de 1990. Ahora, casi 20 años después, el sentimiento entre los alemanes es que fue algo positivo, aunque cada vez son menos los que lo ven como algo “muy positivo”.

   Así, el 31% de los alemanes orientales consideran que es algo “muy positivo” (14 puntos menos que en 1991) y el 50% “algo positivo” (seis puntos más), mientras que sólo el 3% creen que fue algo “muy negativo” y el 13% “algo negativo”. Entre los alemanes occidentales, hay un mismo sentir: el 28% lo ven “muy positivo” (un punto menos) y el 49% “algo positivo” (un punto menos), frente al 3% (dos puntos más) que opinan que fue “muy negativo” y el 17% (tres puntos más) que lo ven “algo negativo”.

   Por otra parte, el estudio también ha constatado el incremento del sentir nacionalista entre los rusos. Así, el 58% se muestra de acuerdo con la afirmación que “es una gran desgracia que la Unión Soviética ya no exista”, mientras que el 54% defiende actualmente que “Rusia debería ser para los rusos”, frente al 26% de 1991, y el 47% ve “natural que Rusia tenga un imperio”, frente al 37% de hace casi 20 años.

SATISFACIÓN CON LA VIDA

   Otro de los puntos clave de este estudio elaborado por el centro estadounidense es cómo ven los europeos del este su vida actual. Así, aunque el porcentaje de los que se muestran satisfechos con su vida ha aumentado considerablemente desde 1991, cuando todos estos países atravesaban condiciones difíciles y grandes cambios, en ninguno de ellos se supera el 50%.

   Los checos son los más positivos en este aspecto, ya que el 49% dicen estar satisfechos con su vida, seguidos por polacos (44%), eslovacos (43%), rusos y lituanos (35%), ucranianos (26%), mientras que en el caso de Hungría y Bulgaria sólo el 15% de los consultados se muestran satisfechos. En el caso de Alemania, el 43% de los alemanes del este y el 48% de los del oeste están contentos con sus vidas actuales.

   Este sentir se pone de manifiesto en otra cuestión del estudio: la situación económica. Respecto a esta cuestión, en casi todos los países existe la opinión mayoritaria de que ahora la gente está “peor”. Así, llama la atención el caso de Hungría, donde el 72% de los consultados creen que se está peor, el 16% prácticamente igual, y sólo el 8% dice que mejor.

   Le sigue Ucrania, con el 62, el 13 y el 12% respectivamente; Bulgaria, con el 62, el 18 y el 13%; Lituania, con el 48, el 15 y el 23%; Eslovaquia, con el 48, el 18 y el 29%; y Rusia, con el 45, el 15 y el 33%. Por contra, en República Checa el 45% cree que están mejor que antes, el 12% más o menos igual y el 39% peor, mientras que en Polonia el 47% creen que la situación económica es mejor, el 12% igual y el 35% peor.

   En todos estos países, además, los ciudadanos identifican como el principal problema, más allá de la economía, a la corrupción, con porcentajes por encima del 50% que en algunos casos superan el 70% como Bulgaria (76%), República Checa (71%), Hungría (76%), Lituania (78%) y Ucrania (79%). Sólo en Rusia y Eslovaquia se ven otros problemas como los más acuciantes, las drogas en el primero y la delincuencia en el segundo.

UNIÓN EUROPEA Y OTAN

   Por otra parte, la mayoría de estos países han pasado de formar parte del Pacto de Varsovia y estar en la órbita de Rusia a integrarse exitosamente tanto en la Unión Europea como en la OTAN. En general, en todos ellos se tiene una impresión positiva de su pertenencia a ambas instituciones.

   Así, la entrada en la UE es consideraca como “algo bueno” por el 63% de los polacos, el 58% de los eslovacos y el 54% de los búlgaros, mientras que sólo el 45% de los checos, el 44% de los lituanos y el 20% de los húngaros opinan lo mismo. En el caso de estos últimos, el 28% lo ven como “algo malo”, mientras que la mayoría, el 48%, cree que “ni lo uno ni lo otro”.

   En el resto de países, los que opinan que la pertenencia a la UE es negativa son una minoría: 9% en Polonia, 7% en Eslovaquia, 11% en Bulgaria, 15% en República Checa, y 8% en Lituania.

   En cuanto a la OTAN, existe una opinión positiva respecto a esta organización. Así, el 75% de los polacos ven a la OTAN de forma favorable, igual que el 66% de los checos, el 59% de los eslovacos, el 59% de los lituanos, el 57% de los húngaros y el 54% de los búlgaros. En el caso de Ucrania y Rusia, países que no son miembro de la Alianza Atlántica, impera la ayuda visión desfavorable. El 51% de los ucranianos y el 58% de los rusos tiene esta opinión.

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