Sábado, 23 Septiembre, 2017

            

El Papa reflexiona sobre la Cuaresma: “No entraremos en el Paraíso en carroza, eso no es así”

Francisco ha señalado que la Cuaresma es un "camino de esperanza" en el que se debe preparar para la llegada de la Pascua

Papa Francisco
E.P.


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El Papa ha reflexionado sobre la Cuaresma (el tiempo litúrgico del calendario cristiano destinado a la preparación espiritual de la fiesta de la Pascua) al señalar ante cientos de fieles reunidos en la plaza de San Pedro que se trata de un “periodo de penitencia y mortificación” que necesita de esfuerzos ya que no se entra en el Paraíso “en carroza”.

“No podemos decir que ya está todo hecho, que entraremos en el Paraíso en carroza, eso no es así”, ha señalado durante la audiencia general de este miércoles que los católicos celebran el Miércoles de Ceniza.

Francisco ha señalado que la Cuaresma es un “camino de esperanza” en el que se debe preparar para la llegada de la Pascua y ha pedido a los cristianos que estos 40 días sirvan para “caminar hacia Jesús Resucitado”. Y ha señalado: “El Señor nos llama desde nuestras tinieblas, y vamos en camino hacia él, que es la luz”.

En este sentido, ha especificado que el “fin” del periodo de Cuaresma es “resucitar con Cristo y renovar la identidad bautismal”. “Por eso, la Cuaresma es, por su naturaleza, tiempo de esperanza”, ha recordado.

Para el Papa, la Cuaresma está reflejada simbólicamente en la experiencia del Éxodo del pueblo de Israel que cuenta la Biblia. “El punto de partida es la condición de esclavitud en Egipto, la opresión, los trabajos forzados…. pero el Señor no abandona a su pueblo ni ha olvidado su promesa. Llama a Moisés, quien con brazo potente guía a su pueblo desde Egipto a la tierra de su libertad”, ha explicado.

De este modo ha detallado cómo el Éxodo que “simbólicamente dura 40 años” refleja las “pruebas” que ponen tentaciones en el camino”. Y ha inquirido a los fieles: “todos conocemos las tentaciones de volver atrás, todos, ¿no es cierto?”.

Ante esas tentaciones, ha dicho que “el Señor permanece fiel, y les lleva a la Tierra Prometida”. “Todo ese camino se completa en la esperanza de alcanzar la Tierra Prometida. Por eso es un éxodo, una huida de la esclavitud a la libertad”, ha determinado.

De otro lado, durante la catequesis ha señalado cómo para Jesús “la Pascua es su Éxodo, con el que ha abierto la vía para alcanzar la vida plena, eterna y santa”.

“Jesús ha debido humillarse y hacerse obediente hasta la muerte, vertiendo su sangre para librarnos de la esclavitud del pecado. Es el beneficio que recibimos de él, que debe corresponderse con nuestra acogida libre y sincera. Pero no podemos decir que ya está todo hecho, y nosotros no tenemos nada que hacer, que entraremos en el Paraíso en carroza, no, esto no es así, pues nuestra salvación es una historia de amor, pero requiere nuestro amor, nuestra participación en su amor”, ha concluido.

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