Sábado, 27 Mayo, 2017

El Papa pide paz ante las “masacres” terroristas, la tensión en Tierra Santa y los cristianos perseguidos

Asomado al balcón de la Logia central de la Basílica de San Pedro, al igual que otros años, Francisco ha repasado las guerras y males que afligen al mundo para pedir la paz

Foto: E.P
E.P


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El Papa ha reclamado la paz para el mundo durante la tradicional bendición ‘Uri et Orbi’ (a la ciudad y al mundo) que ha impartido este viernes 25 de diciembre, día de Navidad, en un mensaje en el que ha recordado las “masacres terroristas”, la tensión en Tierra Santa o los cristianos perseguidos.

Así, se ha referido a los “atroces” atentados terroristas en las “recientes masacres” Egipto, en Beirut, París, Bamako y Túnez, al tiempo que ha pedido consuelo para los cristianos perseguidos, ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

Asomado al balcón de la Logia central de la Basílica de San Pedro, al igual que otros años, Francisco ha repasado las guerras y males que afligen al mundo para pedir la paz, de la que ha señalado que si existe verdaderamente “no hay lugar para el odio ni para la guerra”.

El Pontífice argentino ha lamentado durante la bendición dirigida a todo el mundo ‘Urbi et Orbi’ –que solo es impartida en Semana Santa, Navidad y tras la elección de un Pontífice– que en Tierra Santa continúan “las tensiones y las violencias y la paz queda como un don que se debe pedir y construir”.

“Que los israelíes y palestinos puedan retomar el diálogo directo y alcanzar un entendimiento que permita a los dos pueblos convivir en armonía, superando un conflicto que les enfrenta desde hace tanto tiempo, con graves consecuencias para toda la región”, ha reclamado.

Asimismo, ha enumerado los conflictos en Siria, Libia, Irak, Yemen y en África subsahariana, República Democrática del Congo, de Burundi, del Sudán del Sur, Ucrania y Colombia.

LA ONU PARA LA PAZ EN SIRIA Y LIBIA

En este sentido, ha abogado por que el acuerdo alcanzado en el seno de las Naciones Unidas “logre cuanto antes acallar el fragor de las armas en Siria y remediar la gravísima situación humanitaria de la población extenuada”. “Es igualmente urgente que el acuerdo sobre Libia encuentre el apoyo de todos, para que se superen las graves divisiones y violencias que afligen el país”, ha reclamado.

Por otro lado, ha evidenciado la necesidad de que la Comunidad internacional ponga su atención de manera unánime “en que cesen las atrocidades que, tanto en estos países como también en Irak, Yemen y en el África subsahariana, causan todavía numerosas víctimas, provocan enormes sufrimientos y no respetan ni siquiera el patrimonio histórico y cultural de pueblos enteros”.

“Pidamos Paz y concordia para las queridas poblaciones de la República Democrática del Congo, de Burundi y del Sudán del Sur para que, mediante el diálogo, se refuerce el compromiso común en vista de la edificación de sociedades civiles animadas por un sincero espíritu de reconciliación y de comprensión recíproca”, ha exclamado.

También ha hecho un llamamiento para que la Navidad “lleve la verdadera paz también a Ucrania, ofrezca alivio a quienes padecen las consecuencias del conflicto e inspire la voluntad de llevar a término los acuerdos tomados, para restablecer la concordia en todo el país”. “Que la alegría de este día ilumine los esfuerzos del pueblo colombiano para que, animado por la esperanza, continúe buscando con tesón la anhelada paz”, ha pedido.

En el mensaje de su tercera Navidad como pontífice, Francisco ha puesto el acento sobre todo en el sufrimiento de aquellos hombres y mujeres que son privados de su dignidad y, como el Niño Jesús, “sufren el frío, la pobreza y el rechazo de los hombres”.

GENEROSIDAD CON LOS EMIGRANTES

Durante su alocución, Francisco ha reclamado que “sean recompensados con abundantes bendiciones todos aquellos, personas privadas o Estados, que trabajan con generosidad para socorrer y acoger a los numerosos emigrantes y refugiados, ayudándoles a construir un futuro digno para ellos y para sus seres queridos, y a integrarse dentro de las sociedades que los reciben”.

“Que hoy llegue nuestra cercanía a los más indefensos, sobre todo a los niños soldado, a las mujeres que padecen violencia, a las víctimas de la trata de personas y del narcotráfico”, ha pedido.

También ha exclamado que “que no falte nuestro consuelo a cuantos huyen de la miseria y de la guerra, viajando en condiciones muchas veces inhumanas y con serio peligro de su vida”.

Además, ha pedido que haya “esperanza” para los que no tienen trabajo y que los líderes políticos y económicos sostengan su compromiso y “se empeñen en buscar el bien común y tutelar la dignidad toda vida”.

Finalmente, el Pontífice ha impartido como es tradición la bendición ‘urbi et orbi’ y ha llamado a que los cristianos tengan una actitud de “ternura” durante este año Jubilar de la Misericordia que comenzó el pasado 8 de diciembre.

“Abramos nuestros corazones para recibir la gracia de este día, que es Él mismo: Jesús es el día luminoso que surgió en el horizonte de la humanidad. El día de la misericordia, en el cual Dios Padre ha revelado a la humanidad su inmensa ternura. Día de luz que disipa las tinieblas del miedo y de la angustia. Día de paz, en el que es posible encontrarse, dialogar, reconciliarse”, ha agregado.

Finalmente, ha recalcado que donde nace Dios, “florece la misericordia”. “Este es el don más precioso que Dios nos da, particularmente en este año jubilar, en el que estamos llamados a descubrir la ternura”, ha concluido.

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