Jueves, 19 Julio, 2018

            

El otro Thom Yorke en el Sònar 2018

Sònar echa el cierre con los grandes conciertos de LCD Soundsystem y Thom Yorke

Sònar 2018 | Foto: Gabinete
David Marín Román


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Última jornada del festival Sònar Music, Creativity & Technology en Barcelona. Arrancaba la jornada de día en la Fira de Montjuic y había que elegir muy bien nuestros objetivos para llegar en condiciones a la Fira de L´Hospitalet o lo que es lo mismo, al Sònar de Noche, donde nos esperarían grandes momentos y estelares presencias como la de LCD Soundsystem y el vanagloriado Thom Yorke. Para ello elegimos la vuelta del mago japonés Cornelius en el SonarHall y un concierto en el SonarComplex (cómodamente sentados) a cargo de Demdike Stare & Michael England.

Cornelius
Keigo Oyamada es el personaje más conocido como el “mago japonés”. Músico, compositor, dj, productor, nada se le resiste al de Setagaya, Tokyo. Conocido, entre otras cosas, por componer la banda sonora del juego Coloris (2006) de Nintendo, Cornelius nos presentaba su nuevo trabajo de estudio “Mellow Waves”, el primero en solitario desde “Sensuous” en 2006. Voces sintéticas, equilibrio de melodías, emotividad a raudales y ritmos sintéticos. Cornelius actuó en perfecta sincronía con la escenografía y el dispositivo visual, que fue colorido, rozando lo psicodélico. Con un acompañamiento instrumental de categoría, sintetizadores, batería y bajo, Cornelius desató un halo de optimismo, de buen rollo entre el público, que abrazó todos los esfuerzos de los nipones por llevarse el éxito a casa. Gran cantidad de compatriotas de Keigo entre el público, desatados con su pop colorido. ¿Quién dijo que esta gente es fría? Todo el mundo disfrutó, bailó y se emocionó con la música peculiar del maestro japonés. Artista de las orquestaciones, el sampler, los loops y las melodías, Cornelius es una celebridad en Japón, donde ha colaborado con los músicos más importantes del país. Forma parte del supergrupo Metafive junto a otras figuras de la escena nipona -como Takahashi Yukihiro (de los míticos Yellow Magic Orchestra) o Towa Tei- quienes tienen un primer disco a punto de salir. Sin duda fue la mejor manera de conocer a este astro japonés y tener con ello un inicio exótico a la jornada del Sònar de Día.

Demdike Stare & Michael England
En el SonarComplex actuaban Demdike Stare, el duo de Manchester, en sociedad con el artista visual Michael England. Un show plagado de bass music, techno, ambient y ruido, mucho ruido. Se trató de una experiencia que hay que entender como global, no se podría juzgar musicalmente sin las visuales, ni viceversa, por supuesto. Estampas esotéricas y películas “creepy” de serie B, con otras mucho más poéticas y libres, como las de turistas haciéndose fotos delante de las cataratas del Niágara o danzas japonesas que remiten a la Segunda Guerra Mundial. En definitiva, una experiencia sensorial diferente, novedosa, de difícil aceptación. Una apuesta sin duda por el ambiente industrial propuesto por el duo formado por Sean Canty and Miles Whittaker en 2009, un acercamiento al dark ambient como propuesta artística. No apto para amantes de lo melódico.

LCD Soundsystem
La banda de James Murphy, ofreció un concierto soberbio en el SonarClub. Desde la primera vez que LCD Soundsystem tocara en el Sònar, allá en el 2003, pocos meses después de que se formara el grupo, la banda neoyorquina ha tenido una estrecha relación con el festival barcelonés. De hecho, en esta edición, James Murphy ha estado pinchando junto a 2manydjs en el espacio “Despacio” del Sónar de Día. Bromeaba James en la parte central del concierto sentándose sobre un monitor de referencia a la vez que sollozaba, -“Llevo todo el día pinchando…”. Efectivamente el cansancio hizo mella en el físico del ya madurito Murphy. Y es que son muchas horas trabajando junto a los platos para acto seguido hacer un concierto con la banda, dándolo todo en el escenario principal del Sònar de Noche. Pero el lider de LCD Soundsystem y el resto de la banda, fueron una auténtica máquina perfecta de pop, disco punk y electrónica, todo ello bailable al cien por cien. Un público entregado coreando sus temas como “I Can Change”, “Tribulations”, “Movement”, “Yeah”, “Someone Great”, “How Do You Sleep?”, “Tonite”, “Dance Yourself Clean”, “All My Friends” o “You Wanted a Hit”. Entre un mar de sintetizadores analógicos, percusiones, baterías y demás instrumentos, haciendo pequeño el gran espacio del SonarClub, se movió sin parar un James Murphy sublime, maestro de ceremonias, de lo que es sin duda una gran banda. Recordemos que James fue uno de los músicos que colaboró en Blackstar, con el astro Bowie. Esa es posiblemente la mejor de las credenciales del señor Murphy. Sin duda el show fue una explosión de ritmos que surgen de los oscuros ambientes, atmósferas de sintetizadores analógicos retorciéndose, actitud rock y punk, para una ejecución electrónica impecable. Sin duda la evidencia patente de que la electrónica más ferviente puede darse la mano con el rock más desatado.

Thom Yorke
El astro británico, líder de Radiohead, llegó al Sònar en la misma compañía que la última vez que visito la ciudad en el 2013, con Atoms For Peace. Nigel Godrich, escudero personal, productor de Radiohead y multi instrumentista invitado a cualquier proyecto en el que Thom meta la cabeza. Tarik Barri, genio a cargo de las visuales en escena, aportando un mosaico de imágenes, colores y texturas que dieron al concierto una elegancia y tonalidad visual muy atractiva. Yorke se entrega por completo a su universo paralelo al de Radiohead. Tiene una visión muy peculiar y particular de lo que la electrónica de baile debe ser y no se corta un pelo a la hora de demostrarlo. Quien estuvo para ver al líder de Radiohead, equivocó su presencia, quien estuvo para bailar como si fuera Richie Hawtin, erró su concepto. Thom Yorke realiza otra categoría de música electrónica, creada, inventada e innovada por él. ¿Que resulta difícil entender sus patrones de ritmo y sus melodías? Por supuesto, no todo el mundo está preparado para ello, como no todo el mundo estuvo preparado para la carrera musical de Laurie Andersson, pero fue una pionera y ahora todos agradecen su carácter creador y renovador. Thom Yorke está haciendo algo que nadie ha hecho antes. Ahí están sus dos trabajos de estudio “The Eraser” y “Tomorrow´s Modern Boxes” y los lleva a directo con criterio, sabiéndose más en un club que en un concierto de rock. Pero sobre todo los lleva a cabo con la calidad característica del de Wellingborough. Tocó la guitarra, los teclados, cachivaches varios como Kaoos Pads, loopers, e incluso tocó – y de que forma!- el bajo eléctrico. Basó su set sobre todo en temas de sus discos en solitario, algún tema inédito y temas de otros proyectos personales. ”Brain in a bottle”, “Black Swan”, “The Clock”, “Two feet off the ground”…. “Amok” y “Default” como guiños a Atoms For Peace, el proyecto de Thom junto a Nigel y Flea de Red Hot Chilli Peppers. “Rude person”, “Traffic” y “The Axe” son de esos temas que no encontraremos en ninguno de sus trabajos de estudio pero que interpreta en sus directos. Realmente fue un broche de oro para un 25º aniversario del festival dedicado a la música electrónica más importante en el mundo. Thom Yorke es probablemente el mejor concierto de música electrónica que se puede ver hoy día, con permiso de Moderat o Nicolas Jaar.

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