Sábado, 21 Octubre, 2017

            

El nuevo plástico de burbujas ya no hace ‘pop’

El producto fue creado en 1957 por Alfred W. Fielding y Marc Chavannes, con la intención de una utilidad distinta de la que acabó desempeñando

El nuevo plastico


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Todos hemos experimentado esa placentera sensación al explotar un plástico de burbujas. Pues bien, a partir de ahora ya no será posible. El principal fabricante de papel de burbujas, Sealed Air, se ha centrado en un nuevo producto para proteger los envíos que pierde lo más característico de este método de protección: su sonido al estallar.

Newair IB Express, como se llama el nuevo plástico de burbujas, viene a sustituir a Bubble Wrap, el icónico material que la compañía lleva vendiendo desde 1960, y entre otras cualidades cuenta con que es más ligero, ocupa menos espacio, es más versátil y sobre todo es más barato.

El nuevo sistema cuenta con unas columnas conectadas que, como informaGizmodo, al ser presionadas empujan el aire hacia otras celdas impidiendo así su estallido. La ventaja del nuevo modelo, según los creadores, es que ocupará mucho menos espacio porque será plano. El incoveniente es que los consumidores y minoristas tendrán que utilizar una bomba para inflar el embalaje, un artefacto que, de momento, cuesta 5.500 dólares, aunque la empresa espera bajar este accesorio hasta los 1.000 dólares.

A estos motivos también hay que sumarles las exigencias de las empresas de transporte que trabaja con plataformas de comercio electrónico como Amazon, que piden embalajes de menor tamaño y peso para poder optimizar mejor sus camiones, recoge The Wall Street Journal.

El producto fue creado en 1957 por Alfred W. Fielding y Marc Chavannes, con la intención de una utilidad distinta de la que acabó desempeñando. En el año 1960 nació la empresa que se encargaría de su producción y distribución hasta la actualidad, Sealed Air Corp. El prototipo era algo así como dos cortinas de ducha que se pusieron juntas y crearon una capa de burbujas que podía actuar como amortiguador para golpes. El plástico se ha vuelto tan popular que ha alcanzado ventas mundiales por 30.000 millones de dólares.

Desaparece así la vaga pero placentera sensación de estallido entre los dedos que hacía las veces de juguete antiestrés. Ya no habrá más pop.

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