Domingo, 17 Diciembre, 2017

            

El Niño cambia la distribución geográfica de los casos de cólera en África

El uso de este conocimiento de un vínculo entre el cólera y El Niño podría permitir a los países prepararse para los brotes mucho antes de que comiencen

Médicos sin Fronteras | Fuente: EP
E.P


image_print

Los casos de cólera en África Oriental aumentan en aproximadamente 50.000 durante El Niño, el suceso cíclico del tiempo que cambia profundamente los patrones climáticos globales, según sugiere una investigación de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, en Estados Unidos. Los hallazgos, dicen los autores, podrían ayudar a los ministerios de salud a anticipar las futuras oleadas de cólera durante los años de El Niño y a salvar vidas.

Los investigadores, que detallan su trabajó en un artículo publicado en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, usaron cartografía sofisticada para identificar la ubicación de los cúmulos de casos de cólera antes, durante y después de los años de El Niño. El cólera es una enfermedad bacteriana infecciosa y frecuentemente fatal, típicamente contraída por el suministro de agua infectada y que causa vómitos y diarrea severos. África tiene la mayor cantidad de muertes por cólera en el mundo.

“Usualmente sabemos cuándo El Niño se acerca entre seis a 12 meses antes de que ocurra”, dice el líder del estudio, Justin Lessler, profesor asociado de Epidemiología en la Escuela Bloomberg. “Saber que hay un elevado riesgo de cólera en una región en particular puede ayudar a reducir el número de muertes. Si tiene centros de tratamiento de cólera disponibles, la atención rápida y de apoyo puede reducir la tasa de mortalidad de cólera desde un 30 por ciento a casi nada”, detalla.

El número total de casos de cólera en toda África fue aproximadamente el mismo en los años de El Niño en comparación con los años no El Niño, encontraron los investigadores, pero la distribución geográfica de las enfermedades fue fundamentalmente diferente. Las condiciones de El Niño en la región del Pacífico ecuatorial afectan fuertemente a las condiciones climáticas a nivel mundial, incluyendo el aumento de las precipitaciones en África oriental y la disminución de las lluvias en las zonas más secas del norte y el sur de África.

Durante los años clasificados como El Niño entre 2000 y 2014, la incidencia de cólera se triplicó en regiones como África Oriental, que tuvieron la asociación más fuerte entre El Niño y el cólera, con 177 millones de personas viviendo en áreas que experimentaron un aumento en los casos de cólera durante un tiempo de lluvias adicionales. Al mismo tiempo, hubo 30.000 casos menos en el sur de África durante El Niño, donde hubo menos lluvias de lo normal. Partes del centro de África Occidental, sin embargo, vieron un número significativamente menor de casos de cólera, pero con pocos cambios en los patrones de lluvia.

MÁS AGUA CONTAMINADA

Mientras que El Niño trae clima más húmedo y más cálido a África Oriental, la lluvia no es la única variable que parece afectar a las tasas de cólera, dice Lessler. El cólera está casi siempre ligado a sistemas de agua vulnerables. En algunas áreas, las precipitaciones masivas pueden invadir los sistemas de alcantarillado y contaminar el agua potable. En otros lugares, las condiciones secas pueden suponer que las fuentes de agua limpia no estén disponibles y la gente deba consumir agua de fuentes que se sabe que están contaminadas.

“Los países de África oriental, incluyendo Tanzania y Kenia, han experimentado varios brotes de cólera en las últimas décadas”, destaca el autor del estudio Sean Moore, investigador en el Departamento de Epidemiología de la Escuela Bloomberg. “Vincular estos brotes con eventos de El Niño y el aumento de las precipitaciones mejora nuestra comprensión de las condiciones ambientales que promueven la transmisión del cólera en la región y ayudará a predecir futuros brotes”, agrega.

Para el estudio, Lessler, Moore y sus colegas recopilaron datos sobre casos de cólera en África a partir de 360 conjuntos de datos separados, analizando 17.000 observaciones anuales de 3.710 lugares diferentes entre 2000 y 2014. Los científicos indican que hubo años de El Niño débiles de 2004 a 2007, mientras que 2002-2003 y 2009-2010 fueron clasificados como años de El Niño de moderados a fuertes. Dicen que 2015-2016 también fue un año de El Niño con el mayor brote de cólera desde el Niño de 1997-1998 que ocurrió en Tanzania.

El uso de este conocimiento de un vínculo entre el cólera y El Niño podría permitir a los países prepararse para los brotes mucho antes de que comiencen, considera Lessler. Actualmente, existe una vacuna aprobada para el cólera, pero sus efectos no son de por vida y no hay suficientes dosis para todos en áreas que podrían ser impactadas por El Niño. Una vez que haay más vacunas, dice, puede ser otra herramienta que los funcionarios de salud usen para tratar de prevenir el cólera mortal en sus naciones.

A medida que el cambio climático continúa, los patrones de enfermedades seguirán cambiando también, augura Lessler. A menudo, la historia es que el cambio climático pondrá a más personas en riesgo de más tipos de enfermedades. “Pero lo que el vínculo entre el cólera y El Niño nos dice es que los cambios pueden ser más sutiles que eso -detalla–. Habrá ganadores y perdedores, no es una calle de un solo sentido”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *