Miércoles, 29 Marzo, 2017

El lado oscuro de Pac-Man: adicción, horror y angustia

El juego puede tener un efecto narcótico y adictivo sobre las personas

Pac Man


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Pac-Man, el popular videojuego creado por Toru Iwatani, es para muchos un personaje simpático y un juego entretenido, aunque para otros oculta una realidad más oscura y mucho más acorde con el nombre que se le dio en español, “comecocos”.

Adicción, horror y angustia son solo algunas de la teorías que algunos escritores y jugadores han resaltado respecto al lado oscuro y poco conocido que presenta, al menos para ellos, el clásico juego de Namco, como ha recogido el diario The Guardian.

El juego puede tener un efecto narcótico y adictivo sobre las personas. Así lo entienden dos escritores británicos, Martin Amis y Marcus Brigstocke. El primero de ellos resaltó, en su libro Invasion of the Space Invaders (Invasión de los invasores del espacio), las propiedades esclavizantes del juego, que es capaz de mantener enganchado a las personas a un a costa de su salud.

“He viso manchas de sangre en el joystick de Pac-Man”, explica Amis.  “Una joven actriz con un caso de mano de Pac-Man tan grave que su dedo índice parecía una porción de puding sangriento – aun así ella jugaba y jugaba a través de sus lágrimas de dolor”.

Brigstocke, por su parte, compara el papel de los juegos de Namco en la cultura del éxtasis. “Si Pac-Man nos hubiera afectado de niños”, ha comentado, “estaríamos recorriendo habitaciones oscuras, mascando píldoras y escuchando música electrónica repetitiva“.

El horror que puede suscitar Pac-Man tiene otra vertiente a juzgar por la obra Trigger Happy, de Stephen Poole. Para este jugador y escritor, PacMan es elprecursor del género llamado “”survival horror”, en el que se encuentran títulos como Resident Evil o Silent Hill. Porque, como entiende Poole, se trata demantenerse vivo a toca costa en una localidad claustrofóbica acosados continuamente por enemigos sobrenaturales.

Asimismo, la obra de Poole ofrece otra teoría, que sitúa a Pac-Man como elprototipo de consumista moderno. “Con sus fauces boquiabiertas obsesivamente, claramente solo quiere una cosa: sentirse lleno, en paz consigo mismo“, explica Poole. “Quizá suponga”, continúa explicando, “que si come suficiente, en otras palabras, compra suficientes bienes producidos industrialmente, logrará la redondez perfecta“. “Pero eso nunca puede suceder”, ha matizado el autor.

La perspectiva de sobrevivir en una situación asfixiante es compartida por el investigador Alex Wade y el escritor de cómic Zach Weiner. Wade compara el juego con los laberintos imaginados por Jorge Luis Borges, mientras que Weiner lo identifica más con una pesadilla de tipo kafkiano.

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