Sábado, 18 Agosto, 2018

            

El joven que denunció al padre Román lamenta que el Papa lo haya perdonado tras ser absuelto

El denunciante del 'caso Romanones' desconoce "qué información veraz" ha recibido el pontífice sobre los sacerdotes investigados para pedirles disculpas "cuando canónicamente no han prescrito sus delitos"

El joven denunciante durante el juicio del 'caso Romanones' | Foto: Álex Cámara
E.P.


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El denunciante del ‘caso Romanones’ ha lamentado que el Papa Francisco haya podido pedir perdón al padre Román tras salir absuelto del delito de abuso sexual por el que fue juzgado en la Audiencia Provincial de Granada.

En un comunicado remitido a Europa Press, el joven ha indicado, también en referencia a los otros sacerdotes inicialmente investigados, no saber “qué información veraz recibe para pedir perdón a los que fueron imputados cuando canónicamente no han prescrito sus delitos indiciariamente probados” para lo cual han de pasar 20 años desde que sucedieron, entre 2004 y 2007, cuando él era menor de edad.

El Papa Francisco recibió recientemente en la Casa de Santa Marta, en la Ciudad del Vaticano, al padre Román, al que pidió perdón tras salir absuelto del delito de abuso sexual que le atribuyó este joven de su parroquia en el llamado ‘caso Romanones’.

Así lo confirmó a Europa Press el abogado Javier Muriel, que ejerció la defensa del padre Román en el procedimiento que se siguió contra él por presunto abuso sexual, y que desembocó en un juicio celebrado el pasado año 2017 en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Granada del que resultó absuelto.

De esta manera, el letrado confirmó la información publicada por el semanario religioso ‘Vida Nueva’, que, en un reportaje consultado por Europa Press, relató que el encuentro entre el Papa y el padre Román se celebró el pasado 12 de julio, y a él también asistieron otros dos sacerdotes señalados en el presunto caso de abusos sexuales.

“Ninguna fuente en representación directa de la Santa Sede se ha pronunciado sobre dicho encuentro, ni manifestando que se llevara a cabo, ni que el Santo Padre pidiera perdón hasta en tres ocasiones”, ha indicado el denunciante, que ha recordado que el Tribunal Supremo, cuando analiza su testimonio, “distingue entre la falta de prueba de la verdad de la denuncia y la prueba de la falsedad de esta”.

Por tanto, “no se ha podido demostrar en el proceso que exista falta de verdad respecto del hecho esencial imputado al acusado –abusos y violaciones”. “No puede decirse por tanto y en ningún caso que los abusos sexuales denunciados no se hayan pronunciado”, ha afirmado.

Ha criticado también el archivo de la causa eclesiástica y que “al Papa ni se le informe de una sentencia posterior que proviene del tribunal de más alta instancia en España”, que, a su parecer, abre la puerta “a una posible condena por derecho canónico más que justificada”.

“Convendría poner luz y taquígrafos y taquígrafos para analizar toda la verdad antes de dar abrazos a las nuevas manadas clericales, y solo así, se le hará un bien a la Iglesia Católica y a su Santidad el Papa Francisco, que con tanto sentido común y tanta coherencia actúa cuando se le informa bien”, ha concluido.

SENTENCIA ABSOLUTORIA

La Audiencia de Granada absolvió al padre Román tanto por la falta “total y absoluta” de pruebas contra él como por la “inconsistencia del relato” del denunciante, que, a juicio de la sala, incluyó “graves contradicciones” y aspectos “absolutamente inverosímiles”. La sentencia, no obstante, fue recurrida ante el Tribunal Supremo.

Cuando el arzobispo de Granada, Javier Martínez, declaró como testigo en el juicio del llamado ‘caso Romanones’ afirmó que “jamás” se le había trasladado “la más mínima sospecha de una conducta sexual inapropiada” del padre Román.

El prelado afirmó que, tras tener conocimiento de la denuncia por abusos, se puso a disposición del denunciante. Aunque sacó los billetes para trasladarse a Roma, fue informado de que la Santa Sede ya estaba al tanto del asunto y, de hecho, fue decisión de la Congregación para la Doctrina de la Fe apartar del ejercicio pastoral al padre Román y dos sacerdotes más como medida cautelar.

El arzobispo incidió en que él no era competente para investigar los hechos, pues debe hacerlo la citada congregación, por lo que se limitó a tomar declaración a estos sacerdotes bajo secreto pontificio y sin revelarles la identidad de los denunciantes, en el marco de las indagaciones que realizó sobre este asunto.

En la documentación que remitió posteriormente a la Congregación para la Doctrina de la Fe definió la denuncia del joven como “verosímil” y agregó que, de confirmarse los hechos, esto “explicaría ciertas actitudes del grupo”, del que había recibido quejas por su carácter “hermético”.

No obstante, matizó que el expediente se centraba en los hechos denunciados y solo recogía una “investigación previa” y “no concluyente” de los mismos, en el marco de expediente canónico que entregó al Juzgado de forma “voluntaria” tras recibir autorización de sus superiores.

LOS ORÍGENES DEL CASO

El caso se hizo público el noviembre de 2014, cuando fueron detenidos el considerado líder del clan, el padre Román, dos sacerdotes más y un profesor de Religión, que sin embargo quedaron después en libertad con cargos, en un caso en el que estaban imputadas inicialmente un total de doce personas, diez sacerdotes y dos laicos.

La Audiencia de Granada acabó declarando prescritos los delitos que se le atribuían a once de ellas, confirmando que la causa sólo debía continuar contra el padre Román, considerado el líder del grupo.

Todo se precipitó después de que el joven comunicara por carta al Vaticano que había sido víctima de abusos sexuales desde los 14 hasta los 17 años por parte de este grupo de religiosos de Granada, lo que motivó que el propio Papa Francisco le llamara para pedirle perdón y ofrecerle su apoyo.

Tras la llamada del Papa al joven, éste formalizó una denuncia ante la Fiscalía Superior de Andalucía, que ordenó a la Fiscalía Provincial de Granada interponer denuncia contra todos los afectados.

 

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