Viernes, 20 Octubre, 2017

            

El informático acusado en el caso Alhambra alega que informó de fallos en el sistema de reservas

Diego G.S. ha reconocido que había una "vulnerabilidad" en el sistema de gestión de entradas en lo relativo al sistema de compensación, puesto que diferenciaba entre venta directa y venta anticipada

Vista de la Alhambra | Foto: Archivo GD
E.P.


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El informático que está acusado por el supuesto fraude en el control de accesos a la Alhambra ha declarado este martes durante el juicio que alertó al patronato público que gestiona el monumento de fallos en el sistema de reserva de entradas y de la necesidad de cambiar el programa.

Este informático, Diego G.S., ha prestado declaración ante el tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Granada junto a un grupo de controladores de accesos, siguiendo así la ronda de declaraciones que se abrió la semana pasada en una causa que sienta en el banquillo a un total de 49 acusados.

Diego G.S. ha reconocido que había una “vulnerabilidad” en el sistema de gestión de entradas, que en ese momento se gestionaba a través del BBVA, en lo relativo al sistema de compensación, puesto que diferenciaba entre venta directa y venta anticipada, según han detallado a Europa Press fuentes del caso.

Ha precisado además que una entrada podía imprimirse con cualquier impresora y que fueron constantes las misivas que remitió al Patronato de la Alhambra advirtiendo de que era necesario cambiar de programa.

También ha negado que recibiera algún regalo de Francisco C.J., el principal acusado en la causa junto a otros miembros de la misma familia.

Después de este acusado se ha abierto la ronda de declaraciones de los controladores de accesos al monumento nazarí, que suponen el principal colectivo acusado en causa en la que se piden penas de entre cuatro y nueve años de prisión.

Han declarado un total de seis, que han admitido la existencia de un sistema de compensación para las entradas en grupo.

En virtud de este sistema, si en un grupo con entrada colectiva faltaban turistas a última hora se compensaba con otros visitantes que entraban posteriormente, pero sin rebasar el cómputo total de turistas fijados en los tiques y sin incumplir el horario de entrada establecido para los palacios nazaríes.

Algunos de estos controladores han sostenido que nunca habían acudido al restaurante en el que, según uno de los denunciantes del caso, consumían gratis trabajadores de la Alhambra a cambio de facilitar el acceso irregular de turistas al monumento. Los que reconocen haber ido en algún momento al establecimiento, han garantizado que pagaban sus consumiciones.

El juicio está previsto que continúe este miércoles con la declaración de más trabajadores del Patronato de la Alhambra, todos ellos controladores de accesos.

Los delitos que se juzgan en esta causa son los de apropiación indebida, estafa, falsedad en documento mercantil, daños al patrimonio histórico-artístico y cohecho.

Según consta en el escrito de acusación del Ministerio Público, la presunta trama delictiva estaba encabezada por cinco miembros de una misa familia, dos de ellos guías turísticos, otro director comercial del Hotel Carmen y el resto de las agencias de viajes Washingtong Irving Travel S.L. y Daraxatour S.L., quienes “con la finalidad de conseguir un provecho patrimonial ilícito idearon y ejecutaron durante los años 2002 a 2005 un plan” para ingresar lo que sus clientes pagaban para obtener una entrada a la Alhambra, monumento al que accedían pese a este sistema ilícito.

Estos acusados aprovecharon también las relaciones de amistad y profesionales que les unían con otro de los procesados, un guía turístico que durante 40 años prácticamente monopolizó la visita del turismo japonés a Granada gracias a su conocimiento del idioma y contactos con agencias que gestionaban grupos de esta nacionalidad.

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