Jueves, 18 Enero, 2018

            

El granadino que gasta su tiempo en ayudar a los demás

Jesús Toro ha viajado a Bangladesh con Médicos Sin Fronteras para gestionar la crisis humanitaria de la etnia rohingya

Jesús Toro en uno de los campamentos de refugiados | Foto: MSF
José L. Moreno | @morenoluaces


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Son muchas las noticias que han salido la luz en los medios de comunicación sobre la crisis humanitaria que está viviendo Bangladesh. La huida desesperada de cientos de miles de miembros de la etnia rohingya desde Birmania ha generado unas necesidades humanitarias que a duras penas pueden contener las organizaciones que trabajan en la zona. Más de 650.000 refugiados han cruzado la frontera desde finales de agosto y se estima que un 58% son menores.

Toda ayuda allí es poca. Una de las organizaciones que trabaja sobre el terreno es Médicos Sin Fronteras, para dar cobertura sanitaria. Y uno de los encargados de que esto suceda es Jesús Toro, un granadino que se encarga de gestionar y reclutar al personal médico que trabaja en estos campos de refugiados, que se han generado cerca de la frontera entre ambos países. El reclutamiento de sanitarios se hace a través de una pagina de internet, donde los interesados pueden colgar sus perfiles y se les puede hacer un test”. Lo que conocemos como una especie de Linkdn. “Si por ejemplo necesito un médico especializado en pediatría pues lo busco ahí, depende de las necesidades con las que nos encontremos”, afirma Jesús Toro.

“Lo que más te impresiona al llegar allí es preguntarte qué está pasando para que tanta gente decida moverse. Son miles y miles de personas, sobre todo mujeres y niños, que deciden dejar todo lo que tienen. Son poblaciones campesinas y lo dejan todo para asentarse en sitios que son como colinas, con tiendas hechas con bambú y plástico, sin acceso a agua”, relata este granadino, aunque allí no hay mucho tiempo para pensar. La necesidades de la población hacen ponerse manos a la obra sin dejar mucho espacio para la impresión. “De repente tienes que controlar la situación y tienes que reclutar a médicos, enfermeros, etc. De tener cinco empleados hemos pasado a tener 150 en dos meses”.

 

Campo de refugiados de Tasnimarkhola, Bangladesh | Foto: MSF

Emergencia sobre el terreno

La difteria, una enfermedad casi olvidada en la mayor parte del mundo, también es ahora motivo de preocupación en Bangladesh, a raíz de un brote desatado en noviembre. Y es que, según MSF se han detectado más de 2.500 casos sospechosos en sus instalaciones de salud y el número sigue aumentando cada día. La mayoría menores de 14 años. Aunque Jesús afirma que hay un miedo aún mayor. “El miedo es que estalle un brote de cólera”.

Para prevenir este tema, una de las medidas más importantes es la vacunación de la población. “Hemos trabajado con el Ministerio de Sanidad para la campaña de vacunación. Yo me he ido ahora y ya teníamos tres clínicas con su personal médico. Ahora hay personal de día y de noche y hay una estructura montada allí”, porque aunque había asentamientos, la gente sigue llegando y el objetivo es eliminar peligros como el hacinamiento de la población, el acceso a agua potable o la higiene.

Se estima que un 58% de los refugiados son menores | Foto: MSF

Solidaridad como modo de vida

“Me fui a trabajar al extranjero y con el tiempo eso se agranda. Empecé a viajar a África y Asia y se creó en mí un sentimiento al no comprender muchas de las cosas que estaban pasando”, afirma Jesús Toro,con el objetivo de comprender él mismo qué hace en Bangladesh ayudando a los que más lo necesitan. Porque estar alejado seis o siete meses de tu familia, lejos de tu casa, no tiene que ser fácil.

“Lo que más me ha impresionado es ver a la gente hacinada, sin acceso a agua potable ni higiene. Población que viene andando varios días, con lo puesto”, subraya Toro, motivo por el que se puede entender que después de un tiempo descansando en España se vuelva a poner a disposición de Médicos Sin Fronteras para viajar a Bangladesh o a cualquier otra zona del mundo en la que necesiten su ayuda.

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