Martes, 24 enero, 2017

El Granada quiso marcar pero no pudo

El Granada CF encajó un gol tempranero que condicionó un encuentro en el que trató de cerrar todos los huecos a un Madrid que encontró las llaves para abrirlos

Rochina ante James / Foto: Fernando Alanzor


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Si jugar contra el Real Madrid ya es una tarea difícil, más cuesta arriba se hace cuando te hace un gol en el minuto dos. Aunque se reclamó falta de Carvajal a Murillo en el robo del balón, cierto es que el central colombiano quiso hacerlo bonito cuando debió ser expeditivo y terminó por perder el esférico que acabó dentro de la red empujado por Ronaldo.

Así, con un marcador adverso tan tempranero, cualquier planteamiento del encuentro se va al garete. Pero no es menos cierto que los planes de Caparrós pasaban por jugar bien cerrados atrás, con la medular muy compacta. Nuevamente el de Utrera inventó un once con pocas propuestas ofensivas, en el que había tres laterales y tres mediocentros defensivos, lo que otra vez más dejaba a la dupla atacante Córdoba-Success muy aislada en la delantera. Curiosamente, uno de sus improvisados aliados fue el interior reconvertido Foulquier, que no escatimó en esfuerzos y sus caídas al centro llevaron cierto peligro durante la primera mitad.

No obstante, el Granada no se vino tan abajo como ocurriera en el Camp Nou y siguió dando la cara al partido. La apuesta por el físico del míster nazarí hizo que sus pupilos no bajaran los brazos a pesar de encajar otro segundo tanto proveniente de un saque de banda y un genial disparo del colombiano James, contra el que Roberto no pudo más que quedarse mirando.

Y es que contra la calidad y la pegada del Madrid es muy difícil competir, algo que los rojiblancos intentaron pero que no lograron, no por falta de ganas, sino porque tuvieron delante un rival que con poco que hiciera creaba peligro en las inmediaciones del área de Roberto.

FALTA DE GOL

O bien por las amonestaciones, o bien por las lesiones, el Granada CF terminó con un once sobre el terreno de juego que ampliamente propuso más en ataque que aquel con el que comenzara el encuentro.

Sólo tres variaciones en la alineación dieron un aire bastante diferente a los nazaríes, que con Márquez, El Arabi y Rochina sobre el tapete gozaron de varias ocasiones, pero que finalmente no acertaron a materializar. La más clara tal vez la de Rochina, cuyo disparo dentro del área topó en Sergio Ramos cuando Casillas estaba ya vencido.

Sissoko y Márquez también la tuvieron, pero los de Caparrós parecen gafados de cara a portería. Sin embargo, se vio algo diferente. Con sólo dos hombres con conceptos más ofensivos sobre el césped, el Granada comprobó que si quiere puede ofrecer algo más que dos líneas muy juntas atrás y una distancia enorme hasta una doble delantera que tiene la misión de pelearse contra el mundo, con muy pocos socios que le ayuden en su intento.

Córdoba y especialmente Success no estuvieron mal. Pelearon y dejaron algunos destellos de querer hacer gol, pero el equipo mejoró con el talento de Márquez y Rochina en la segunda mitad, aunque el gol sigue sin llegar.

Sólo seis dianas en diez jornadas, algo que, junto a la imagen mejorada que dio el equipo en el periodo de reanudación, debería hacer que el Granada creyera más en que puede encontrar soluciones diferentes en su juego y en sus hombres.

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