Martes, 17 enero, 2017

El georradar descubre un camino y una posible fosa profunda en la zona donde podría estar García Lorca

n ese mismo enclave trabajó el equipo de arqueólogos coordinados por Javier Navarro de finales de noviembre a diciembre del mes pasado, y a iniciativa de la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, que tiene pendiente presentar en próximas fechas el informe del georradar y los resultados de las labores realizadas

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Los resultados del análisis del georradar realizado el pasado mes de diciembre en el Peñón del Colorado, en Alfacar (Granada), para localizar posibles fosas de la Guerra Civil, en el paraje donde podría estar enterrado Federico García Lorca, contemplan el descubrimiento de un camino coincidiendo con el antiguo cauce de un arroyo y dos anomalías en el terreno, una de ellas con profundidad suficiente para ser un enterramiento común, en el borde del mismo.

Según han informado fuentes cercanas a la investigación, las dos “anomalías” del terreno tienen unos dos metros de profundidad en un caso, y otros 0,80 metros, en el otro. Esto se correspondería con la posibilidad de que la hondonada más pequeña sirviera para obtener más tierra con la que rellenar la más grande, según las fuentes consultadas.

La ubicación de estas dos anomalías coincide con los testimonios recogidos en su día por el periodista Eduardo Molina Fajardo, que señalaban el posible enterramiento en un “pozo alargado” con un color de tierra gris, junto a un pequeño camino (el cauce del arroyo descubierto).

Concretamente, se encuentran en unos terrenos que se usaron en 1936 como campo de instrucción para las tropas de Falange y que iban a ser convertidos en un campo de fútbol en 1998. Las obras se paralizaron sin embargo después de que la propia hermana del poeta, Isabel García Lorca, alertara de que allí podría estar enterrado el autor de ‘La casa de Bernarda Alba’.

“Ha llegado a mis oídos el plan que tiene el Ayuntamiento de Alfacar, que usted preside, de hacer un campo de fútbol justo donde fueron a caer miles de hombres asesinados, muchos de ellos supongo correligionarios suyos, socialistas. También está ahí mi hermano, Federico García Lorca. Por supuesto que también por eso siento yo la afrenta que se les hace y quiero que sepa que en el mundo culto donde se enseña Literatura Española, se dice dónde está la tierra que el cubre. Ahora tendrán que añadir que sobre esa tierra se ha construido un campo de fútbol. Piensen hasta dónde arrastran el nombre ya famoso de aquel lugar, conocido porque allí reposan los restos de Federico”, escribió su hermana, dirigiéndose al entonces alcalde de la localidad, Juan Caballero.

ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL INCOMPLETO

El constructor del campo de fútbol –Ayuntamiento de Alfacar– obtuvo un permiso provisional de obra en agosto de 1997, y empezó los trabajos en abril del 98. Para ello, el Ayuntamiento elaboró un estudio de impacto medioambiental, avalado también por la entonces Delegación de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, que no contempló por un lado que las obras afectarían a una vía pecuaria, llamada el Carril del Obispo –que hoy invade además uno de los muros que quedaron tras los trabajos–; que por la mitad del que sería el campo pasaba el cauce de un arroyo; y que aquel lugar era zona de fosas de la Guerra Civil.

Pese a que la asociación ecologista Aedenat denunció la obra ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía –que después archivó–, los trabajos continuaron. Y lo hicieron sin que se respetaran las condiciones que impuso al Ayuntamiento de Alfacar la Consejería de Medio Ambiente, que le obligaba a respetar los “caminos, sendas, cañadas, cauces naturales y sus aguas, permanentes o temporales”, según consta en el documento.

El tema trascendió las fronteras españolas, y hasta el ‘New York Times’ trató el asunto entre sus páginas, con el titular ‘Soccer’s din threatens poet’s rest in Spain’, según recogió entonces el diario ‘Ideal’ de Granada.

Finalmente, y después de que el entonces presidente de la Junta de Andalucía, Manuel Chaves, así lo instara, tras recibir también la carta de Isabel García Lorca por fax, las obras del campo se paralizaron en octubre de 1998. Según las fuentes consultadas, los drenajes que deberían haberse instalado bajo el subsuelo, no se ejecutaron finalmente, por lo que en principio se descartaría que los trabajos afectaran a las posibles fosas en ese lugar.

En ese mismo enclave trabajó el equipo de arqueólogos coordinados por Javier Navarro de finales de noviembre a diciembre del mes pasado, y a iniciativa de la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, que tiene pendiente presentar en próximas fechas el informe del georradar y los resultados de las labores realizadas.

Después, podría iniciarse una segunda fase, que conllevaría la delimitación de posibles fosas, su puesta en conocimiento a la autoridad judicial y, en su caso y si procede, una exhumación.

El equipo trabajó en un espacio ubicado frente al cortijo de Los Llanos de Corvera, conocido también como cortijo ‘Gazpacho’ o ‘Pepino’, a unos 500 metros del Barranco de Víznar, y a unos 800 metros del parque Federico García Lorca, donde la Junta de Andalucía ya lideró en 2009 otro proyecto para la búsqueda de fosas que acabó sin el hallazgo de evidencias de enterramiento alguno o esquirla de hueso.

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