Domingo, 18 Febrero, 2018

            

El fraude y el acoso en las redes suponen el 80% de los delitos tecnológicos que se cometen en Granada

El ciberbullying, la sextorsión y los ataques informáticos, otras modalidades habituales

Imagen de un miembro de la Policía Nacional frente a un ordenador | Foto: Archivo GD
E.P.


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El fraude y el acoso o la extorsión en las redes sociales suponen el 80 por ciento de los delitos vinculados a las nuevas tecnologías que se investigan en Granada, una forma delictiva que está en alza ante el uso generalizado de Internet y que el año pasado también registró casos sobre distribución de pornografía infantil vinculados a esta provincia.

El inspector jefe del Grupo de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional, GIT-Granada, Francisco Rodríguez, ha señalado a Europa Press que el fraude supone el 40 por ciento de los delitos que investigan, siendo el ‘carding’ uno de los más abundantes. Consiste en usar los datos de otras personas para hacer compras por Internet, recargas telefónicas o contrataciones de servicio.

Los agentes se han encontrado con fraudes de este tipo que han ido desde los 50 hasta los 300.000 euros y el inspector jefe del GIT-Granada reconoce que, si los países donde se producen los cargos no contemplan colaboración policial “son más difíciles de perseguir”.

Otra modalidad muy extendida es el fraude entre particulares, con la falsa venta de productos de segunda mano que el cliente no recibe tras haberlos pagado, alquileres vacacionales, de pisos de estudiantes y también los llamados “fraudes amorosos”. Aquí las principales víctimas son mujeres que acceden a las redes sociales. “Los delincuentes crean perfiles falsos, como puede ser el de coroneles americanos, y las embaucan para al final pedirles dinero”, relata el experto.

Capítulo aparte merece la extorsión o el acoso en las redes sociales, que suponen otro 30 o 40 por ciento de los delitos que persigue el Grupo de Investigación Tecnológica. Hay numerosas variantes, entre ellas el acoso entre escolares o ciberbullying, siendo Instagram la plataforma donde más se producen por ser las más usada por los menores.

Por acoso sexual a niños o distribución de pornografía infantil el GIT-Granada “tiene abiertos constantemente entre dos o tres asuntos” y hacen entre diez y doce registros al año, especialmente para detener a gente que recibe y emite esta clase de archivos que ya circulan por la red.

Los agentes también trabajaron el año pasado con casos de acoso vinculados a la violencia de género y aquellos en los que el delincuente busca vengarse cogiendo fotos de la víctima en redes sociales y colgándolas en otras plataformas sin su consentimiento ofreciendo favores sexuales. Esta forma delictiva se da especialmente de hombres a mujeres y de féminas entre sí, según relata el inspector jefe.

También se está dando con mayor frecuencia la ‘sextorsión’, donde las víctimas son hombres a los que se pide tener cibersexo desde falsos perfiles, normalmente de mujeres atractivas centroeuropeas, y luego se les chantajea pidiéndoles dinero a cambio de no difundir los vídeos en las redes sociales, siendo la víctima la que se dirige a la Policía a pedir ayuda.

Otro de los delitos tecnológicos que están empezando a ser frecuentes en Granada son los ataques informáticos a servidores de empresas a las que se encripta su base de datos para luego pedir un rescate por las claves que permitan recuperarlas. De esto “ha habido muchos casos en 2017 y en 2016”, relata el inspector jefe del GIT-Granada.

 

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