Sábado, 25 junio, 2016

El equipo granadino que participará en una carrera mundial de drones en Dubai

Se llama Drone X Labs y lo forman cinco chicos, quienes aspiran a conseguir los 250.000 dólares del primer premio en la World Drone Prix

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El equipo de Drone X Labs (izq.-drch.): Jorge Endrina, Petronio Aznar, Luis Guerrero, José Cueto y Andrés Aguilera | Autora: Laura García
Ángela Gómez | @_Angela_GA


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Entre todos ellos acumulan unos quince drones, sin contar los helicópteros y aviones de control remoto, que tienen por casa.

Aunque ya eran, como ellos afirman, “colegas de vuelos”, no fue hasta hace tres meses cuando se agruparon como equipo, respaldado por su patrocinador Drone X Labs. Se enteraron de la gran prueba internacional en Dubai y no han dudado en hacer piña, entrenar duro y presentarse. El 7 de marzo ponen rumbo a los Emiratos Árabes.

Andrés, Petronio, Luis, Jorge y José viajarán a Dubai para enfrentarse a grandes equipos internacionales en esta primera edición de la World Drone Prix, en la que pueden llegar a ganar hasta 250.000 dólares. Pero el dinero no es lo único que motiva a estos cinco granadinos. Es su pasión, su afición y las ganas de superarse en este mundillo de vuelos dirigidos.

Quedan pocos días para la prueba y están algo nerviosos, “no solo por la competición sino por el viaje a Dubai”, asegura a Granada Digital, el piloto de drones, Andrés Aguilera (AndriuP6 es su apodo en el juego), quien junto a sus compañeros, auguran que también va a ser una buena experiencia turística.

“Es una competición importante. Se han hecho otras, en Estados Unidos o en Alemania, pero digamos que esta es la primera que se hace de forma internacional”, nos comenta Andrés. Y como competición importante que es, rivales importantes habrá. De hecho, este equipo granadino ya tiene un rival en mente. Sus componentes son de Holanda y se llaman Metall Danny. “Habrá mucho nivel”, nos asegura.

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José Cueto, uno de los miembros de Drone X Labs | Autora: Laura García

¿CÓMO ES LA PRUEBA?

La primera prueba de la World Drone Prix se celebrará el 11 de marzo. Transcurre en un circuito cerrado con obstáculos (“air gates” se llaman en la jerga de la competición). Para clasificarse hay que conseguir hacer el circuito en el menor tiempo posible. En esta prueba participan alrededor de 150 equipos y sólo pueden quedar 32, que ‘lucharán’ en la final.

La final viene al día siguiente, el 12 de marzo. Ese día el circuito será testigo del vuelo comandado a distancia por estos equipos que se dejarán las hélices por conseguir el primer premio.

La competición transcurre en la famosa zona de Dubai, conocida por los saltos en paracaídas, Skydive. Allí se enfrentan a un circuito de 7 kilómetros, al aire libre. Una reñida competición en la que tendrán que poner a prueba sus habilidades en los mandos de estos drones. “Tienes que tener unos nervios de acero y buenos reflejos”, nos comenta este equipo que nos asegura que, lo más complicado de controlar es lo que se conoce como “el síndrome Play Station”. Se pilota con unas gafas que muestran, a tiempo real, lo que el drone, a través de la cámara incorporada visualiza, y, claro, cuando pasa cerca de los obstáculos, la reacción más frecuente es intentar esquivarlos con tu propio cuerpo. Un acto reflejo del jugador que puede jugar malas pasadas.

Tienen que estar muy concentrados y volar lejos del rival, pues un choque supone, en la mayoría de los casos, que el drone toque tierra y tenga que remontar el vuelo. Hay que jugar limpio y está penalizado, por ejemplo, saltarse cualquier obstáculo del circuito.

Y, aunque realmente sea una única persona la que controla el mando, en este caso Andrés, lo cierto es que el resto de los miembros no van a estar de brazos cruzados.

Luis es el mecánico. Su aportación es importantísima para el mantenimiento del aparato. Cuando impacta en el suelo, no es raro que las hélices se rompan. Jorge es el copiloto y ayudará a Andrés con las maniobras, le advertirá de obstáculos y de si un rival vuela cerca.  José es el ‘Pit Stop’, algo parecido a las paradas mecánicas de la Fórmula 1. De hecho, José tendrá que estar muy pendiente en pista porque las baterías de estos drones de competición duran aproximadamente hora y media. Y, por último, que no menos importante, Petronio, manager del equipo.

El mundo de los drones ha conseguido muchos adeptos. De hecho, esta competición en Dubai está pensada para que acuda público (aparte de que se difundirá via streaming). Según versa en la página web oficial de la World Drone Prix, una entrada general para los dos días que dura esta ‘carrera de drones’ cuesta 600 AED (Dirham de los Emiratos Árabes Unidos) o, lo que es lo mismo, alrededor de 150 euros.

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Un drone del equipo vuela en un atardecer | Autora: Laura García

DRONES DE COMPETICIÓN

Aunque este equipo se fraguó de cara a este campeonato, lo cierto es que estos granadinos llevan ya varios años en el mundo del radiocontrol. Por ejemplo, Andrés comenzó su andadura con aviones y helicópteros teledirigidos y, hace dos años, los cambió por el drone.

Según nos explica este joven de 19 años, los drones de carreras se diferencian de los convencionales en su capacidad de maniobra y en la velocidad que pueden llegar a alcanzar. La tecnología empleada en los drones ‘normales’, por el contrario, va orientada más a la autonomía del aparato y a tener buena capacidad de carga.

Dentro de los drones de competición, como en todo, hay un rango de precios. “Te puedes encontrar un drone de iniciación cuyo precio oscila entre los 200-250 euros (el más barato); en cambio, los más profesionales, pueden llegar a costarte 1.600 euros, cámara incluida”, estima Andrés.

“Nosotros no tenemos otras aficiones o vicios así que el dinero lo invertimos en esto”, manifiesta Andrés cuando le preguntamos cómo se costea su afición. “Lo bueno es que lo que más se rompe son las hélices, y esas piezas son baratas”, bromea.

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Andrés Aguilera, el piloto principal |Autora: Laura García

SU BASE: MEDINA ELVIRA

Y muchas hélices han caído en la macrourbanización Medina Elvira de Atarfe, un frustrado complejo de lujo con viviendas y un campo de gol. Allí estos chicos pasan horas y horas “echando a volar” sus drones. Una vasta zona, ideal por la cantidad de obstáculos que brindan estos edificios abandonados.

“Allí vamos cada vez que tenemos mono de volar, la verdad”, afirman. Normalmente acuden los fines de semana pero algún que otro rato más echan entre semana. “En verano, nos tiramos ahí desde las cinco de la tarde hasta las nueve, cuando anochece”, matiza Andrés.

Los miembros de Drone X Labs compaginan su pasión con una vida en la que sus manos hacen algo diferente a agarrar un mando. Andrés estudia ingeniería mecánica; Petronio Aznar, trabaja en el departamento de Recursos Humanos de una empresa alemana; Luis Guerrero tiene empleo en una gasolinera de Repsol; Jorge Endrina, por su parte, es diseñador gráfico (algo que también ha beneficiado a crear la imagen de marca del equipo): y José Hueto es taxista.

“Si ganamos el premio… un coche no estaría mal”, nos confiesa Andrés, quien rápidamente piensa en colectivo: “Viajaríamos a otros países para afrontar nuevas competiciones”.

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